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Nunca se debería juzgar a cualquier tipo de artista por su vida privada. Excepto si come placentas. En ese caso la vida se come al actor.

No les voy a mentir. Hay películas que son famosas en la historia pero que en principio no me llaman lo más mínimo. Sin embargo al escuchar un podcast de nombre "Carne de videoclub" en el que hablaban de segundas partes totalmente prescindibles, me encontré con Staying Alive, la segunda parte de Fiebre del sábado noche. Ponían tan mal la segunda parte y tan bien la original que me picó la curiosidad.

Y la vi. John Travolta no es de mis actores favoritos. Aun así, lo cierto es que me parece alguien por encima de la media y que aparte de bailar y hacer de tío majo, tontorrón y de buen corazón suele entregar personajes muy dedicados, sea cual sea el género que interprete.

Fiebre del sábado noche me gustó. Es un filme, que aunque sujeto a una época y contexto no se ha perdido en el tiempo. También me pareció una perfecta metáfora de la filmografía de Travolta.

Después de una década de los ochenta con más sombras que luces surgió el rescate de Tarantino en los noventa. El actor estadounidense entregó un puñado de películas muy apreciables: La hija del coronel, Mad City, Primary Colors, Acción Civil... y no, no voy a mentar Hairspray. Ahí ya entramos en cine de Adam Sandler y Rob Scheider.
Así era antes de la cienciología y de Campo de batalla: La tierra. Lo de seguir incondicionalmente los mandamientos de L. Ron Hubbard (fundador de la cienciología) y el convertirse en una parodia de Troy McClure lo ha llevado a la deriva más absoluta. No sabe si hacer comedia, acción, revolcarse en documentales nostálgicos de Grease o intentar algo nuevo.

Un tío que ha hecho Fiebre del sábado noche, Cowboy de ciudad, Grease, Carrie... debe ser considerado. Claro, también ha protagonizado Mira quién habla también, El Castigador o Cerdos salvajes. Lo cierto es que entre él y Val Kilmer podrían montar un negocio de agentes para arruinar carreras.

Ahora tiene 62 años y ha dejado de molar. No por las mismas razones de Harrison Ford. La edad no perdona no es cuestión de eso. Ford ya no puede hacer piruetas, tirabuzones ni grandes escenas de acción pero... a cambio vuelve a sus sagas más clásicas: Star Wars, Blade Runner, Indiana Jones. La vena de la nostalgia vende. Travolta no tengo tan claro que sepa lo que quiere.

Creo que alguien podría rescatarlo. Por segunda vez. No sé si otra vez por Tarantino, Uwe Boll, Pedro Almodóvar o Javier Cárdenas... Detrás de todo ese botox, cirugía y cienciología hay un bailarín y un actor con nostalgia del sábado noche por actuar.

Claro está, siempre que no se coma esa nostalgia.

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