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Cerca de un 90% de lo que soy en la vida se lo debo a mis queridos padres, al juego de mesa Conecta 4 y a un gato robot con problemas de sobrepeso adicto a los pasteles de crema (dorayakis). No es otro que Doraemon. El otro 10% restante se refiere a la constancia, el trabajo, el sacrificio pero... como es aburrido cual película de Manoel de Oliveira, nos vamos a centrar mejor en el gato cósmico.


Doraemon nace en 1969 como manga. En 1973 se estrena como serie de televisión con una primera temporada de 30 capítulos. A partir de ahí, el acabose. Casi 2.000 episodios durante más de 40 años, una treintena de películas y una tirada de comics que todavía sigue editándose hasta el día de hoy.


Las reglas del juego que manejan sus guionistas son:


Nobita Nobi: Un niño de unos diez años con una peligrosa tendencia a la “procrastinación”. Nunca hace los deberes, suspende asignaturas. Hasta aquí podemos ver un estándar de aspirante a concursar en Gran Hermano. Está enamorado de Sisuka y su mejor amigo es Doraemon. Sus rivales Gigante y Suneo.


Doraemon: Gato cósmico venido del futuro que tiene la capacidad para sacar de su barriga los más ingeniosos utensilios para facilitar la vida a Nobita. Es una especie de robot de cocina pero en lugar de hacer salsas y purés le da a Nobita a oportunidad de sentirse como un Dios.


Sisuka: La enamorada de Nobita. Es dulce y bienintencionada. Viste casi siempre de rosa y es muy pudorosa en cuanto a hablar de relaciones. Tiene a Nobita como buen “pagafantas”. A ella le hacen “tilín” chicos más inteligentes. Con el paso de los años vemos que acaba por él, más fruto de la pena que del amor (un problema de nuestros tiempos).


Gigante: El “matón” del grupo. Sueña con ser una gran estrella del canto. Es agresivo y paga sus frustraciones con el bueno de Nobita. Le pega, le hace bullying.


Suneo: El pijo. Tiene todo lo que el dinero puede comprar. Su coeficiente intelectual no va más allá que el de Gigante y Nobita pero está un paso por encima.


Como secundarios cotidianos aparecen los padres de los diferentes personajes, el profesor de la escuela, algún amigo que se va incorporando con el trascurso de las temporadas, la hermana de Doraemon y... Ya está.


Los guionistas de Perdidos, Prison Break, Breaking Bad... tienen un mérito enorme. Manejan el tiempo, el tono, los personajes, su evolución, los cliffhangers pero... Doraemon tiene cerca de 2.000 capítulos con la misma estructura:


→NOBITA LLEGA LLORANDO A CASA POR ALGUNA “PUTADA” QUE LE HAN HECHO GIGANTE Y SUNEO

→DORAEMON LE DICE QUE AFRONTE SUS PROBLEMAS CON VALENTÍA

NOBITA LLORA MÁS

DORAEMON SIENTE PENA DE NOBITA Y LE DA UN ARTEFACTO PARA ARREGLAR SU PROBLEMA

NOBITA USA EL ARTEFACTO, SE LO ENSEÑA A SISUKA Y SE VENGA DE GIGANTE Y SUNEO
 
NOBITA LA “CAGA”
 
SUNEO Y GIGANTE PERSIGUEN A NOBITA PARA VENGARSE DE ÉL
 
NOBITA VUELVE A CASA LLORANDO PARA QUE DORAEMON LE SAQUE LAS CASTAÑAS DEL FUEGO
 

No hay más.


Ponte tú a hacer más de 2.000 episodios con esta premisa. Lo mejor de todo es que la serie no tiene evolución en personajes ni escenarios. Es exactamente lo mismo durante todo este tiempo.


Es muy complicado realizar un guión original de casi cualquier serie o película. Todavía lo es más hacer que una serie desarrolle sus tramas y personajes a lo largo del tiempo, pero... series autoconclusivas de este tipo tienen un mérito todavía mayor. El de no “quemar” a sus televidentes con una misma premisa en más de 40 años.


Crear miles de historias bajo la misma premisa tiene un mérito enorme. Y vale que Doraemon se inventa aparatos y cada uno que saca es una mala copia del anterior, con una funcionalidad muy específica, pero... la serie funciona.


Tantos años emitiéndose, tantas películas en cine, tantas viñetas... Un mérito enorme.

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