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Todos (y especialmente todas) nos hemos quejado alguna vez del reflejo de la sociedad que nos presentan las comedias románticas contemporáneas. No digo ya las clásicas, que en algunos -solo algunos- aspectos hemos evolucionado desde entonces. Especialmente en tema de parejas y la mujer, y la cultura, a la que se hace referencia en esta película. Todo a la vez.

The Big Sick o en español “Esa enfermedad llamada amor” nos presentan una visión actual de lo que es una relación de pareja. El protagonista Kumail Nanjiani, hijo de hindúes en los Estados Unidos de Trump, es un comediante stand-up en Baltimore que se enamora de la forma más millennial posible de una de las espectadoras de su actuación. Esta vez - no, no en Tinder- se encuentran en el bar, conversan y cuando ella quiere volver a su casa, oh sorpresa, él es su conductor de über. Así es la vida ahora.

Su relación - y aquí es necesario un spoiler alert para todos aquellos que no la hayáis visto, cae un poco en desgracia. Principalmente por la cultura y religión en la que se mueve la familia de Kumail. Aunque él no es practicante, por lo menos en el ámbito privado, a ojos de sus padres, respeta toda aquella tradición que le ha sido impuesta. En este caso, una cuestión que ha sido muy criticada en la sociedad estadounidense, por irónico que suene: el matrimonio concertado. Cuando Emily, la joven, se entera de que Kumail ha estado todo este tiempo recibiendo la visita de las diferentes mujeres a las que llaman sus padres, ella se enfada y rompe la relación. Ante la mentira, o más bien, la omisión de la verdad que ha sostenido Kumail sobre ella todo este tiempo, ella no quiere volver a verlo. No es hasta que una amiga de ella lo llama para decirle que Emily está en el hospital y que si puede ir a estar con ella.

La enfermedad de alguien cercano siempre supone una crisis. En una relación “rota” por agentes externos como es la que presenta esta película, es concretamente incómodo. Sus padres vuelan para verla, con toda la dosis de sentimientos y emociones que ello conlleva. Hay que lidiar con médicos y autorizar tratamientos con más o menos urgencia. Y la espera. Lo que peor puede llevar cualquier persona con un ser querido en el hospital es no saber qué va a ser de ella.

Un viaje a través de sí mismo, de ella a través de los recuerdos de su relación, y también de sus padres y amigos, hacen que Kumail reflexione acerca de lo que de verdad quiere y en qué cree.

Gracias a esta reflexión da varios pasos adelante, como la confesión a sus padres sobre su espiritualidad, la relación con el matrimonio que serían sus suegros, y la lucha contra los conceptos socialmente impuestos.

Lo más inspirador de esta comedia romántica es la capacidad de mezclar drama, comedia y aspectos sociales de una forma tan fluida, tan real. Y es que es eso, una historia basada en hechos reales, en la vida propia del actor que encarna a Kumail. Porque sí, se interpreta a él mismo. Con todos los cortes y arreglos que puede suponer llevar a la pantalla grande una experiencia, es una proyección particular y poco antes vista de la vida real.

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