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Tras los Globos de Oro de este año podemos afirmar, una vez más, que las chicas necesitamos tener nuestros derechos más que demostrados; a través de salario equitativos, de los mismos derechos laborales, de la imagen pública y del carácter de los papeles que reflejamos en pantalla.


El movimiento #MeToo y Time’s Up se hicieron latentes en la gala. A modo de protesta, todos y todas (a excepción de unas pocas) vistieron de color negro, en honor a las víctimas de violencia de género y como manifestación ante los abusos que este 2017 salieron a la luz en Hollywood. Principalmente, aquellos atribuidos a Harvey Weinstein. Aunque Kevin Spacey tampoco se queda lejos.
Los discursos de todas las ganadoras retumbaron en los oídos y nos hicieron reflexionar. A nosotras para reconsiderar nuestra posición y a ellos para revisar comportamiento y actitud. Desde Nicole Kidman, hasta la brevísima cita de Elizabeth Moss hasta el magnánimo discurso de Oprah Winfrey. Nadie es santo, pero la realidad es la que nos reflejan los hechos y somos nosotros los únicos que podemos cambiarlo.


A más de uno nos pudo llamar la atención que los Globos de Oro de este año tuvieran una mayor presencia de mujeres. Tanto presentando, como haciendo las gracietas del presentador de “Saturday Night Live” Seth Meyers, al igual que entre las producciones nominadas y ganadoras.

En televisión, “El cuento de la criada”, “The Crown”, “Game of thrones” (esta última temporada particularmente), “SMILF”, “La maravillosa señora Maisel”, “Will and Grace”, “Big Little Lies”, “Feud: Bette y Joan”, “The Sinner”, “Big Little Lies” o “Top of the Lake”, son solo algunas series nominadas y con mujeres como protagonistas o con papeles enormísimos. En el cine también lo vemos sin tapujos: la ganadora del galardón a película extranjera “In the fade”, y la nominada chilena “A Fantastic Woman”, “I, Tonya”, “Lady Bird”, “Molly’s Game”, “The Shape of Water”, “Three Billboards outside Ebbing Missouri” y puedo seguir contando.

Muchos dicen, incluso algunos afirman por redes sociales, que se está eligiendo producciones con mayor presencia femenina para cubrir una cuota. Pero es que ese es solo el primer paso para la visibilización del trabajo de las mujeres. Es mucho y muy bueno el trabajo de directoras (aún estigmatizadas, como todo trabajo técnico), cámaras, productoras y guionistas. Lo que pasa es que se alaba tanto el trabajo de siempre, mayormente masculino, que muchas de ellas pasan desapercibidas. Esta semana a Leticia Dolera, actriz nacional, le replicaban que “claro, vamos a empezar a no elegir películas buenas para que las mujeres estén representadas”. No. No es así. Todo empieza por elegir con equidad y sin prejuicios el material que va a ser valorado, distribuido y exhibido, no digo ya producido. A lo mejor estamos pasando por alto a la gran directora de cine. No entre mujeres, sino en el sector. O peor aún, estamos evitando que por falta de referentes públicos, una niña de ahora pueda ser la gran creadora del futuro. No nos paremos los pies a nuestro propio camino.

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