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Las series son el nuevo cine. Está más que comprobado. Actualmente, los trabajos audiovisuales que más se consumen y que crecen día a día en calidad son aquellas que se reparten en “pequeñas” píldoras en un tiempo determinado y de una duración corta o media. La atención del público se ha visto reducida, ahora mismo puedes comprobar por propia experiencia que la satisfacción de ver un capítulo de 20, 30 o incluso 40 minutos es mayor que sentarte a ver una película de más de 90 minutos. Además, claro, de que las películas de hora y media escasean cada vez más. Entonces con los nuevos hábitos de consumo vemos cómo algunos prefieren meterse entre pecho y espalda, en casa, una temporada completa de 13 capítulos de 40 minutos, que sentarse inmóvil e impasible en una sala de cine. Y no solo Netflix sabe esto, Amazon también y viene con ganas de hacerse un huequecillo en el negocio. 

Una de las series, no solo de más éxito, sino también de más calidad de esta plataforma ha sido “The Marvelous Life of Mrs Maisel” protagonizada por Rachel Bosnahan, conocida por su papel en House of Cards. 

Mrs Maisel es una mujer casada y con dos hijos en el Upper West Side de Nueva York. Es 1958 y la vida de las mujeres no es fácil, parece que no pueden alcanzar sus sueños, que viven atadas a los estigmas convencionales y… ¿os recuerda a algo, chicas? Pues Mrs Maisel rompe con todo ello con una naturalidad y encanto de marca propia. Midge – diminutivo de Miriam-, la podríamos describir mejor como una mujer judía neoyorkina, cuya mayor preocupación es que las cosas salgan bien y que la gente a su alrededor sea feliz. Se convirtió en madre porque era lo que tocaba y reflexiona sobre ello en un monólogo brillante en el tercer capítulo. Monólogo digno de revisionado y casi de oración antes de meterse en la cama. 

Extravagante dentro de unos límites auto-impuestos, Midge sigue la moda a su manera, tanto a la forma de vestir como a la forma de hablar. Colores despamanantes y vestidos muy para una chica de 28 años de la época, que es lo que es, la anuncian al llegar, y al abrir la boca es todo encanto. Entonces, cómo es que una mujer así, tan encantadora y feliz, ¿se convierte en comediante? No es solo ya el uso de ironía y sarcasmo en su alocada y peculiar vida, fue una pequeña explosión que – ojo, spoilers- pasa hoy en día y la reacción es parecida. Su marido, un hombre empequeñecido por su padre y por sí mismo, no está satisfecho con la vida “perfecta” que llevan, sus sueños de convertirse en comediante – llámalo falta de vocación – arrastrados por  fracaso constante y falta de carisma. Pero ahí está Midge, una chica inteligente y autónoma que sabe salir de esas situaciones incómodas a su manera y buscando, lo primero, ser feliz ella.

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