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Alguien dijo alguna vez que las cosas mundanas, ordinarias de la vida, son aquellas que más atraen, que más gustan al público en general. No estoy segura de quien lo ha dicho, probablemente fue mi madre mándandome a hacer la cama, pero más gente lo ha pensado y así acabamos con una película como “El Show de Truman”. Para quienes no lo hayáis visto, se basa en la premisa de una serie de televisión de 24 horas en la que un personaje no sabe que está en un mundo de ficción pero vive su vida con normalidad… hasta que ya no. El público vivía y se desvivía por Truman, lo seguían hasta dormido. ¿Qué nos dice eso? Que hay algo, o en nuestra propia vida o en las ajenas, que nos atrae, que nos apasiona y que nos engancha. Mi apuesta es la empatía por un lado y los celos por el otro.

Pero en esta era en la que toda nuestra vida pasa por una pantalla, aún sin ser Truman, ¿qué tiene de atractiva tu vida, mi vida? ¿De verdad quieres ver cómo me lavo los dientes antes de ir a la cama o cómo me quemo con el agua del té del desayuno? No exactamente. El misterio, aquello que nos cautiva y que nos enloquece son las otras personas. Es decir, las relaciones interpersonales. 

Y eso es lo nos cuenta Netflix en esta serie de 2016: “Easy”. Era de la sobre-información, de la cultura según quieras, de los haters en las redes, de la revolución tecnológica diaria, de los amores desechables y las familias de IKEA. 

“Easy” nos cuenta la historia de varias personas de Chicago. Un serial de 8 capítulos por temporada, 2 temporadas y capítulos de solo 30 minutos. En uno de ellos verás a un personaje que volverá a salir en otro, y así sucesivamente. O a lo mejor, son capítulos totalmente aislados, que también los hay. Vemos familias, hombres, mujeres, jóvenes, sobreviviendo al día a día. Un matrimonio roto, otro más aventurero, una madre soltera, una chica que descubre su sexualidad, otra que descubre la religión… Nuestro día a día está lleno de sorpresas, y fuera de los puntos de inflexión tan tremendos que podrían hacer de nuestra vida una película, son las cosas pequeñas las que nos definen y condicionan.

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