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Elementos filtrados por fecha: Mayo 2016

Desde hace unos años, tanto la industria del cine, de la música y sobre todo la de los videojuegos han hecho suya la palabra "hype".

Si usted tiene amigos "frikis", aparte de decirle, que usted posiblemente también lo sea, sabrá que en cualquier conversación pseudo-gafapasta que se tercie, el término siempre sale disparado de una boca amiga ante cualquier cosa futura.

Que si el tráiler de El escuadrón suicida te genera mucho hype, que si la salida de la nueva consola de Nintendo te produce mucho "hype", que si tienes mucho "hype" ante el nuevo libro de Arturo Pérez-Reverte, que el nuevo disco de Radiohead te lleva a tener niveles de hype "It´s over 900!". "Hype" por "hype": "hype" al cuadrado.


La definición del término sería algo así como la excesiva publicidad sobre algo con el objetivo de originar en el individuo una imagen o idea sobre el producto sin importar la calidad del mismo. La traducción al idioma español podría ser la de "exagerado".

Es como una chica que conoces por Badoo y te dice que le encantan los vestidos de alta costura y las minifaldas, te dice que le gustan las películas de Kubrick y Tarkovski, afirma que disfruta con los libros de Bukowskyi y Auster y paladea la música de Bob Dylan y los Rolling Stones.

Y luego... en la cita va con un chándal de "Aladidas" y una camiseta roída de Pryca, las únicas películas que ha visto son "cualquiera en la que salga Mario Casas", sus libros favoritos son las biografías no autorizadas de Belén Esteban y Falete y el arte de la música se concentra en la profunda y sexy voz de Juan Magán.

Eso es el hype.

Sin meternos en los terrenos lingüistas de que hay que usar "exageración" en lugar de "hype", este término ha adquirido vicios negativos. La mayoría emplea la palabra "hype" para hablar de algo decepcionante. Un producto o una obra en la que tenía muchas esperanzas pero que al final no han podido cumplirlas.

Se ha convertido en una nueva forma de publicidad. Se genera y se transmite. La empresa debe generar el "hype" y los usuarios comunicarlo a sus allegados. Aparte de desaconsejar emplear ese término cuando tiene una buena y bonita equivalencia en castellano, desde aquí proponemos un "hype" controlado y responsable. Sin vender humo ni la moto de la esquina, un "hype" saludable.

Quizás para que todo esto pase, tenga que desaparecer la palabra.

No "hype".

Lunes, 09 Mayo 2016 00:00

YouTube España, tenemos un problema

Lo que comenzó siendo una red para subir vídeos "chorra" de gente pegándose trompazos o hablando a cámara con cierta tartamudez se ha convertido en un océano de spam y gente maleducada. Algo similar a Twitter pero en este caso sin la retribución económica directa.

Desde que en 2005 se subió Me at the zoo, su posterior venta a Google y lo que es hoy en día han pasado mil y una vidas. En los últimos años han surgido los "youtuber", una "pequeñas televisiones" que no tienen que dar cuentas a nadie. Hacen un determinado tipo de contenido: bromas, sketches, parodias, vlogs... y ganan millones de seguidores y también de euros.

Esto les ha llevado a convertirse en una especie de creadores de opinión. Tienen su público fiel y unas ganancias mensuales derivadas de las visitas que implican sus vídeos. Esto ha llegado a un punto que todo se ha convertido en un lobby monopolizado que ha creado una burbuja a punto de estallar.

Lo que antes era un supuesto contenido que se alejaba de la televisión hoy parece un hermano gemelo. Mucha de la gente que huyó hacia YouTube en busca de propuestas refrescantes luego de años perpetrados por "viceversos, tomates y salseos" se han dado cuenta que sin querer han alimentado a un monstruo que se ha vuelto contra ellos.

Estas últimas semanas estoy viendo que muchos de estos youtubers se quejan del haber llegado a esta situación. "Todos menos yo tenéis la culpa" parecen decir. Se amparan en la metáfora del "dueño de la tienda". YouTube es como un pequeño mercado de pueblo. Está el kiosko donde se venden periódicos, la tienda de textil, la floristería...y así hasta todos los negocios imaginables.

Pues bien, ahora esa pequeña mercería tiene problemas. A su tienda viene gente de la peor calaña que le rompe los cristales y molesta a sus clientes, lo cual repercute en su negocio.

Cada uno dice que la culpa es de los otros por haber creado una comunidad tan maleducada, infantil y consentida. Los "likes" se han cambiado por los "dislikes" y el contenido de calidad ha mutado por saber que youtuber ha tenido un encontronazo con otro por Twitter o si uno está con la exnovia del otro.

Todos y cada uno de los youtubers estrella en España han contribuido a esto. Maleducando a una audiencia como en su día hizo la tele. Se dejaron llevar por los euros y las visitas. Los vídeos han provocado que el target (el mayor ratio de público va de los 12 a los 25 años) sean unos jóvenes malcriados con potestad para rechazar y protestar por cualquier tipo de cosa que no sea vivir la vida de otros.

YouTube España, tenemos un problema

Martes, 03 Mayo 2016 00:00

Popular. Los comienzos de Ryan Murphy

Ryan Murphy es conocido entre otras cosas por ser el creador de la series American Horror Story, Nick/Tup y sobre todo Glee. Es un tío bastante reputado y que ha impulsado un tipo de producto marcado por el humor, la ironía y ¿Por qué no decirlo? También la metáfora.

Sus series son mordaces e irónicas. El sarcasmo se presenta sin aviso, como si fuese uno de esos lectores del contador de la luz. Además, sabe llevar al gran público puesto que tras estos ataques a la sociedad americana siempre hay un final con esperanza. Todos somos malos, incluso muy malos pero... tenemos nuestro corazoncito.
Para fijarnos en ello vamos a hablar de su ópera prima, la serie Popular. Para entender lo que es hoy en día es el mejor ejemplo:

Comenzamos por una cabecera con intención de Beverly Hills. Jóvenes guapos sin más problemas que ir al instituto. Unos padres en segundo plano con problemas tales como poner más cloro en la piscina en verano. Hasta ahí parecería una serie al estilo Orange County pero... no.

Si la serie de John Schwartz, The O.C. se caracterizaba por su frivolidad y ausencia de neuronas (divertida, eso sí) el universo de Murphy esconde muchas cosas. Los jóvenes sin problemas que solo van al instituto tienen situaciones de depresión, con preocupaciones sobre si eligen bien su futuro, si su apariencia física les limita para ser una animadora o si su coeficiente intelectual les coarta para entrar al club de debate. Además pasan por enfermedades. No hay gripes ni primeras menstruaciones. Existe el cáncer como enemigo y la soledad como el fracaso de un adolescente de serie B.

Lo que a priori comienza como una comedia hace una transición de la primera a la segunda temporada de una manera reposada y creíble. Llega al drama más preocupado y sentido. El típico chico capitán del equipo de fútbol americano acaba con la "chica rarita" del instituto. El personaje que tenía todas las papeletas para ser un "picaflor" termina buscando trabajo de puerta a puerta y vendiendo enciclopedias a los que antes lo idolatraban. Representaba el cambio de adolescente a adulto. Algo así como el cambio de Nirvana del disco "Nevermind" al "In Utero ".

¿Tiene situaciones típicas y tópicas? Sí, pero no están tratadas como en otras series. Suena música grunge, pop distorsionado... Una canción como "Barracuda" del grupo Heart aparece con uno de los personajes entrando por el pasillo del instituto con aires falsos de playboy. Esos detalles te dan un 100% de empatía.
Kurt Cobain ya lo decía: "Antes era joven y quería comerme el mundo. Ahora soy viejo y aburrido"

Si quieres ver las ganas de Ryan Murphy antes de establecerse en la comodidad que te proporciona el éxito, ver su ópera prima Popular es una elección fantástica.