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Elementos filtrados por fecha: Febrero 2017
Lunes, 27 Febrero 2017 12:28

La aceptación y los “coach”

Uno puede tener unas muy altas expectativas en la vida: dominar el mundo, concursar en Saber y ganar, ver todos los episodios de Santa Bárbara... y sin embargo estas no cumplirse.


¿Esto debe llevarnos a la depresión suicida? Pues... posiblemente. Más si cabe si somos protagonistas de una película de Darren Aronofsky.


Si hablamos de un plano más calmado y fuera del séptimo cine, eso tan aburrido que llamamos vida real, el hecho de querer experimentar cosas nuevas y aprender en la vida está muy bien. Viajar, conocer otras culturas, experimentar...


Reitero que es algo precioso eso de aprender y querer hacer nuevas cosas. Todo coach o madre puede decírtelo. También es cierto que aceptar que no puedes, no debes o no vales para hacer ciertas otras cosas es un triunfo personal.


Si eres una chica que estudia Diseño Gráfico en la Pompeu Fabra o un chico que estudia un máster de periodismo en la Complutense, mola mucho poner en tu muro de Facebook o tuitear lecciones tales como: “el mañana es la medicina del hoy”, “regálate un viaje al interior de tu felicidad” o “aprender, aprender y aprender”.


A lo que voy, en un mundo ideal en el que tuviese mi propia empresa de morcillas a domicilio llevadas por drones y tuviese la oportunidad de contratar a alguien, lo haría con una persona que haya aceptado lo que no va a ser. Me interesan muy poco los sueños, las fantasías... al fin y al cabo yo ya las tuve cuando veía Arévalo y Cía con Malena Gracia y Marta de Pablo en Antena 3.


Y me dirán: “Amputas los sueños, limitas las esperanzas, serías un jefesaurio”. Y les contestaría: No. Simplemente soy pragmático. Prefiero bajar al mundo real, al fango, a eso que narra tan bien Iñárritu en Birdman: la trastienda, la mierda, la Deep Web de la realidad.


Es tan lícito sentir felicidad por todo lo que quieres y sueñas como ser feliz decidiendo que no lo vas a ser de esa manera. Renunciar a una persona, a un trabajo, a unas zapatillas... y aceptar que no es para ti, que no vas a aprender de ella o simplemente no lo quieres, es algo que merece el respeto de todos. Incluso más si no lo vociferas por cualquier sitio de Internet.


Porque puedes estar confuso y no saber a lo largo de tu vida lo que quieres pero sí conoces lo que NO QUIERES. Los sueños, ahí están, la mierda... sé que no la quiero, por eso la valoro tanto o más que las ilusiones.


Me queda tiempo para intentar ser influencer y dominar el mundo, también para concursar en Saber y ganar y rezar porque me toquen como temas “películas de Bud Spencer y Terence Hill”, “Santa Justa Klan,” o Introducción al erotismo de las presentadoras de los 90 en España. Lo de Santa Bárbara, ya lo intenté de pequeño y... no, no me convenció.