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Elementos filtrados por fecha: Junio 2017

Garth Ennis es un guionista irlandés conocido por la mayoría por ser el autor de esa obra de culto que es Predicador, realizada a medias con el dibujante Steve Dillon.

Sus trabajos se caracterizan por la ironía, el cinismo, el sarcasmo y sobre todo por la violencia y el sexo como modo de narración. Allá donde viaja la sutileza de por ejemplo un Mark Millar, Ennis se queda comiendo una magdalena sentado en la taza del váter.

Todavía no me he leído la totalidad de sus cómics, soy muy fan de Predicador, Sólo un peregrino, Crossed, The Punisher o Hellblazer entre otras. En los últimos días he terminado The Boys, una historia de superhéroes convertidos en auténticas estrellas del rock. Unos días tienen la potestad para salvar al mundo y otros la capacidad de realizar un “Woodstock” del placer y desenfreno sexual. Esto me ha llevado a pensar en algunos de los rasgos que el autor emplea para compartir su mensaje.

Ennis es una especie de Tod Browning. Tiene sus “freaks” con cara de culo, sus villanos absortos en parafilias sexuales absurdas, unas relaciones de amistad repletas de códigos y por encima de todo, unos diálogos y una narrativa tremendamente cinéfila.

Los diálogos no tienen tapujos. Son un trasunto de esas escenas de Tarantino donde hablar de Madonna y “Like a Virgin” deriva en reflexiones que a su vez delatan historias más profundas. De hecho, los personajes de Ennis no necesitarían apoyo visual, la sola palabra escrita hace que los adores. El adorno “solo” los hace más atractivos.

Cualquiera se podría escandalizar por la cantidad de sexo y violencia que tienen los dibujos que emplea. Allá donde unos sugieren, él muestra, donde otros te guían, él señala. Pero es sólo la parte de un plan. Su razón para escoger unos dibujos tan explícitos no es otra que divertir al lector. Tratar a personajes que a priori puedan parecer artificiales como gente normal, que come, caga y duerme como cualquier otro.

Existe demasiado respeto hacia los villanos en los cómics. Todavía más con los denominados “héroes”. Ennis normaliza a ambos. Las buenas y las malas personas no existen. Los buenos hacen cosas malas y los malos hacen cosas buenas.

El éxito de sus obras es rozar siempre esa línea entre lo verosímil y lo absurdo. Recuerda un poco a esos argumentos de Black Mirror en los que un primer ministro británico puede salvar a una princesa que ha sido secuestrada si mantiene relaciones sexuales con un cerdo en directo en la televisión pública.

Garth Ennis no es un caramelo envenenado que luego te sorprende. Es una bolsa entera de ásperos caramelos que se quedan en tu paladar. Y te gustan, compulsivamente.

Jueves, 08 Junio 2017 12:41

Coupling, una serie a recomendar

Andaba yo buscando una serie de “veintipocos” minutos para pasar ratos sin ningún afán más que el de alguna carcajada solvente. No tenía grandes esperanzas y sin embargo estas fueron cumplidas cuando me encontré Coupling, una producción británica de la BBC realizada en el año 2000 y que estuvo en antena durante 4 temporadas.

La serie tiene un punto de partida bastante manido. Tres chicas y tres chicos que se reúnen en un café y hablan sobre sus relaciones. Recuerda un poco a Friends, ¿verdad? Sin embargo, la serie creada por Marta Kauffman y David Crane, que siendo fantástica en el tiempo, fue perdiendo gas a medida que iban pasando las temporadas.

Coupling toma ese punto de partida pero lo lleva más lejos, es más transgresora. Aquí no hay temas tabú. El aspecto sexual se toca en la mayoría de episodios y lo hace sin miramientos. Se juega con la condición sexual de los protagonistas, con sus dotes para la amatoria e incluso se dibujan sus fantasías eróticas y pornográficas. Y todo esto lo hace con clase e inteligencia, no en vano no hay ningún desnudo y no se pasa de la mera palabra.

Los personajes

Steve es el protagonista oficial de la serie aunque con el tiempo Jeff se hace con ella. Emparejado con Susan. Sería el “Ross Geller” para situarnos. Da juego en cuanto a que cae bien y se desenvuelve en cualquier trama.

Patrick es el “fucker” del grupo. Un hombre apuesto y algo tontorrón. Es el exnovio de Susan. Apodado como el “burro” por el tamaño de sus geniales, es el sueño incumplido de Sally. Comienza sin apenas protagonismo y se va convirtiendo en una pieza esencial de la serie.

Jeff es sin duda el mayor descubrimiento de Coupling. Una suerte del Chandler más afilado pero con la inocencia de un Joey Triviani. Sus teorías sobrepasan en inteligencia a las de Barney Stinson. Es un personaje muy bien dibujado, con dotes de comedia y dulzura pero con su parte inocente y dramática.

Susan es la “guapa oficial”, sin tabús para el sexo, inteligente y seductora. Es enamoradiza pero tiene un pasado anterior de decepciones.

Jane es la “loca”, el elemento cómico femenino. Ambigua en cuento a sexo pero divertida en cualquier situación. Puede ser vegetariana o carnívora según el interés que tenga. Es egoísta y ególatra pero… se le coge cariño.

Sally es quizás el perfil menos claro de todos los protagonistas. Es neurótica pero sin llegar a los niveles de Jane, es inteligente pero no tanto como Susan. Hace un poco de tierra intermedia entre ambas. Un comodín para los guiones. Su relación con Jeff es muy jugosa en cuanto a situaciones.

Los capítulos

Se nota en la manera que está escrita que hay solo un par de manos detrás de ella. Todos los capítulos son reconocibles entre sí. Puede que tenga algún guionista de apoyo pero nunca un equipo de ellos. El jefe al cargo no es otro que Steven Moffat, creador también de Jekyll y Sherlock.

El piloto es una auténtica proeza en cuanto a guión y diálogos. Es un ejemplo de cómo unir personajes sueltos y que todos acaben en un mismo escenario interactuando. Hay capítulos grandiosos como cuando se descubre como Patrick tiene un paraíso de cintas VHS en las que ha grabado a todas sus parejas teniendo sexo, cuando Jeff se enamora de una chica en el tren y finge que tiene una pata de palo, el de la cruzada de Steve contra la existencia de los cojines, etc.

La serie tuvo 4 temporadas, lo cual es una pena porque tenía margen para más recorrido. Así son los ingleses en cuanto a ficción, prefieren ser breves a estirar el chicle lo máximo posible. Se hizo un remake en Estados Unidos pero no pasó de una única temporada. El tipo de humor tan irreverente ,corrosivo y tan desenfadadamente sexual no fue bien recibido en las Américas.

Si tenéis ocasión de ver el piloto inicial, no os lo penséis. Merece mucho la pena adentrarse en el universo Coupling.

Jordan Peele, director de Déjame salir ha visto mucho cine. Eso no debería ser noticia ya se gana la vida como director. Sin embargo, otros muchos cineastas quizás no tengan esas bases, ¿verdad Michael Bay?

Peele es un hábil ladrón de ideas. Las coge prestadas y las hace suyas parar potenciar su propio universo. En el filme se puede ver en varios momentos y situaciones. Así a vuelapluma van algunas:

Hay un momento en el que el protagonista sufre un particular destierro. Chris tiene problemas para dejar de fumar y la madre de su novia, que es psicóloga, tiene un sistema para hipnotizar a la gente y quitarle vicios. Blanco y en botella…

Al tocar un par de veces una cuchara contra una taza de té hace que sus pacientes entren en trance duerman en su subconsciente. Al hacer eso son literalmente tragados por el suelo. La figura visual que se produce en la película nos evoca a la imagen de Ewan McGregor en Trainspoitting donde parece que se entierra mientras suena Perfect Day de Lou Reed.

También se ven influencias de la manera de narrar una realidad tan obscena y “normalizada” del mejor Polansky. Hay cosas de La semilla del diablo. Sobre todo en las reuniones familiares. Todas esas conversaciones rutinarias que encierran “algo más” están filmadas con mucho mimo.

El tratamiento de la música y el sonido que el director emplea para darle tensión a cada escena nos lleva mucho al estilo de M. Night Shyamalan. Se acompañan las situaciones con una música tranquila, bienintencionada hasta que aparece el “chas” y sale lo inesperado que todo estábamos esperando.

Hay sin duda referencias a esa obra vilipendiada en su momento y que ha ganado con los años como es Hanibbal en el tratamiento del gore de una manera más “fina y elegante”. No se muestran vísceras ni cosas realmente desagradables y cuando lo hacen son normalizadas. No es un mal trago para el espectador si no una digestión paulatina.

Es complicado que con este batiburrillo de cosas que hemos comentado salga una buena película pero… así es.

¿Merece la pena Déjame salir? Por supuesto, es ágil, entretenida, divertida, embaucadora pero… no es “tanto” como la crítica se ha encargado de proclamar. Es una comedia macabra, digna del Polansky más desenfadado y puntilloso.

Las referencias funcionan pero hay cosas que compro y otras que no. Lo de los tapones en las orejas… le doy la suspensión de la incredulidad, aun pareciéndome un poco de “aquella manera”. Lo de que el amigo investigue y su máxima fuente de información sea el buscador Bing pues es también un poco de falta de profundidad. Si nos lo tomamos como que lleva la seguridad de los transportes y es un guiño a su poca pericia de investigador… pues lo veo.

También es posible que las cosas negativas que le he encontrado formen parte de toda esa estructura que convierte a Déjame salir en una de las mejores comedias macabras de los últimos años.