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Elementos filtrados por fecha: Agosto 2017

   En estas fechas se estrena Spider-man: Homecoming en cines de toda España. Desde que Sam Raimi inició la reconversión más contemporánea del héroe trepamuros creado por Stan Lee, este ha tenido diferentes versiones en los últimos años.

   Raimi comenzó todo esto en 2002 con una versión de Spidey más adulta y dramática. Ahora todo es “jauja” pero hay que recordar que antes de que Marvel se apoderase del cine de superhéroes con Iron man (Favreau, 2008) existían cosas como Steel un hombre de acero (Johnson K, 1997), Elektra (Bowman, 2005) o Catwoman (Pitof, 2004).

   Unos años después Marc Webb decidió plantear un Spiderman más adolescente en The Amazing Spiderman (Webb, 2012), lo cual no terminó de convencer. Estaba más cerca de Crepúsculo (Hardwicke, 2008) que de una película de superhéroes. Así ha sido hasta llegar a la última versión dirigida por Jon Watts.

   La nueva película de Spiderman tiene varios problemas. El principal y más poderoso es el hastío que ha provocado todo el tema de los reinicios que ha tenido la saga. En menos de 15 años se han realizado tres versiones diferentes del universo arácnido, con la consecuencia de seis películas. No es una cuestión interna de la película pero sí es un factor externo a tener en cuenta.

   Como filme tiene varias cosas interesantes:

-Muy buena elección del protagonista: Tom Holland tiene carisma y ese aire de perdedor “friki” que siempre ha tenido Peter Parker. Quizás carece de esa vertiente más dramática de Tobey Maguire pero está muy por encima de por ejemplo la interpretación de Andrew Garfield.

-Economía cinematográfica: Si algo tiene Marvel es planificación. Todo el tema de las fases para el estreno de sus películas. Al haber presentado a Spiderman en el anterior filme de Civil War (Russo, A y Russo J, 2016) se ahorra toda la contextualización para el espectador: la historia de la picadura, los poderes, lo de un gran poder conlleva una gran personalidad, etc.

-Entretenida: Tiene buen ritmo y no aburre en ningún momento salvo quizás las escenas con Favreau como “poli malo”.

   Y ahora el turno de lo no tan bueno, las contras:

Michael Keaton muy desaprovechado: Recuerda un poco al caso de Mickey Rourke en Iron Man 2 (Favreau, 2010. Un comienzo muy bueno, carisma en pantalla, motivaciones acorde con el personaje, etc. La cuestión es que se va desinflando según avanza el metraje. Keaton merece la reivindicación que hace Tony Stark a Peter Parker durante el filme, “si no eres nadie sin el traje, entonces no deberías tenerlo”. Al primero de los Batman no le hace falta embutirse en la coraza del “Buitre”, genera más tensión cuando no lo lleva puesto. Es una pena el poco arco de profundidad de su personaje. Si bien el “Buitre” como villano no es de mis favoritos en el universo Spiderman, la inclusión de Keaton sí aporta matices más que interesantes y supera a su concepción en cómic.

Marisa Tomei: Decepciona en cuanto a la complejidad de Tía May. Ojo, soy más que fan de Tomei desde que la descubrí en mi más tierna adolescencia en Mi primo Vinny (Lynn, 1992) pero no aporta nada. Tan sólo ser la broma recurrente de “estar buena” a una edad en la que no es lo más común. Rosemary Harris, la actriz que empleó Raimi para dar vida a tía May tenía mucho más peso y funcionalidad. Era la conexión de Peter con la responsabilidad fuera de la máscara del héroe. Aquí no hay nada de eso, ninguna carga emocional.

La sensación de nada nuevo bajo el sol: La historia como tal no aporta novedad. Parece que Marvel ha puesto el piloto automático para hacer películas de superhéroes. Excepto Civil War, los últimos estrenos parecen anunciar un declive que por otra parte era inevitable. Salvo un giro final, el guión no se quedará en el recuerdo de los espectadores y tampoco hay escenas memorables si exceptuamos la del rescate en Washington.

   Spider-man: Homecoming no es una mala película, sobre todo si has visto las últimas de la saga The Amazing Spiderman de Marc Webb. El problema es que Sam Raimi es mucho mejor director que Webb y Watts. Excepto la tercera parte de su trilogía, concibió mucho mejor el personaje de Peter Parker y su alter ego trepamuros. Le dotó de una personalidad y una forma de actuar muy fiel al cómic. Además, introducía unas licencias cinematográficas que le daban una personalidad propia (las telarañas, el accidente que provoca sus poderes, etc). Aquí Watts lo intenta pero no consigue algo propio y genuino. Hace que sea una película dentro del Universo Marvel que trata sobre Spiderman. No es algo necesariamente malo pero en este caso no era lo que me imaginaba.