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Desde hace unos años, tanto la industria del cine, de la música y sobre todo la de los videojuegos han hecho suya la palabra "hype".

Si usted tiene amigos "frikis", aparte de decirle, que usted posiblemente también lo sea, sabrá que en cualquier conversación pseudo-gafapasta que se tercie, el término siempre sale disparado de una boca amiga ante cualquier cosa futura.

Que si el tráiler de El escuadrón suicida te genera mucho hype, que si la salida de la nueva consola de Nintendo te produce mucho "hype", que si tienes mucho "hype" ante el nuevo libro de Arturo Pérez-Reverte, que el nuevo disco de Radiohead te lleva a tener niveles de hype "It´s over 900!". "Hype" por "hype": "hype" al cuadrado.


La definición del término sería algo así como la excesiva publicidad sobre algo con el objetivo de originar en el individuo una imagen o idea sobre el producto sin importar la calidad del mismo. La traducción al idioma español podría ser la de "exagerado".

Es como una chica que conoces por Badoo y te dice que le encantan los vestidos de alta costura y las minifaldas, te dice que le gustan las películas de Kubrick y Tarkovski, afirma que disfruta con los libros de Bukowskyi y Auster y paladea la música de Bob Dylan y los Rolling Stones.

Y luego... en la cita va con un chándal de "Aladidas" y una camiseta roída de Pryca, las únicas películas que ha visto son "cualquiera en la que salga Mario Casas", sus libros favoritos son las biografías no autorizadas de Belén Esteban y Falete y el arte de la música se concentra en la profunda y sexy voz de Juan Magán.

Eso es el hype.

Sin meternos en los terrenos lingüistas de que hay que usar "exageración" en lugar de "hype", este término ha adquirido vicios negativos. La mayoría emplea la palabra "hype" para hablar de algo decepcionante. Un producto o una obra en la que tenía muchas esperanzas pero que al final no han podido cumplirlas.

Se ha convertido en una nueva forma de publicidad. Se genera y se transmite. La empresa debe generar el "hype" y los usuarios comunicarlo a sus allegados. Aparte de desaconsejar emplear ese término cuando tiene una buena y bonita equivalencia en castellano, desde aquí proponemos un "hype" controlado y responsable. Sin vender humo ni la moto de la esquina, un "hype" saludable.

Quizás para que todo esto pase, tenga que desaparecer la palabra.

No "hype".

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