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Es un debate abierto y apasionante el de los orígenes de la lengua española, un debate que lejos de estar estancado, crece a ritmo constante, con nuevas y apasionantes aportaciones intelectuales que ayudan a configurar ese gran proyecto que supone acabar de dibujar el 'mapa del idioma español'. En este contexto, entiendo que supone hacer justicia mencionar y subrayar el trabajo callado pero constante que el equipo académico interdisciplinar y universitario que, bajo el paraguas del Instituto Castellano y Leonés de la Lengua, ha puesto en marcha para continuar este trabajo, que tiene a la provincia de Burgos como un referente inexcusable y fuente documental de primer orden a la hora de comprender la evolución que el idioma ha experimentado en los últimos mil años, que se dice pronto.

Hace unos pocos días tuve la oportunidad de asistir a la inauguración burgalesa de la exposición 'Los Orígenes del Español II: De Valpuesta a Cardeña', un título que por sí solo resume en buena medida el trabajo que ahora se expone. El Palacio de la Isla de Burgos, sede de esta fundación, acoge desde el 16 de febrero una nueva muestra que recoge el testigo y amplía otra anterior nacida curiosamente para llevar a la Feria del Libro de Guadalajara de México la historia de la lengua a través de documentos de gran valor. Sin duda, un éxito sin precedentes que se prolongó a lo largo y ancho de Castilla y León durante varios años.

También es cierto que se trata de una exposición que hay que enmarcar en una agenda extensa de actividades en torno al debate de los orígenes que tendrá una continuidad de actuaciones, como es la organización de un próximo congreso académico o la edición del Cartulario de Cardeña', siguiendo las directrices y el método de trabajo empleado en su día en el Cartulario del monasterio burgalés de Santa María de Valpuesta. La expectación mediática que generó la inauguración de la exposición burgalesa resultaba comprensible.

La muestra propone de nuevo un viaje en el tiempo, una aventura que nos conduce hasta los antiguos 'scriptorium' de los monasterios donde se redactaban documentos de donaciones, compraventas, litigios, actas fundacionales... en los que se iban colando las primeras palabras de la lengua castellana, la que empezaban a hablar los lugareños, confundidas con el latín oficial.

Se trata de un viaje que arranca en Santa María de Valpuesta, del que se rescatan algunas de las 117 páginas de su cartulario como la venta de una viña del monje Álvaro a Munio Ansúrez (966) o la donación de dos manzanas y un cerezo junto a la iglesia de San Millán. Continúa por San Salvador de Oña, donde un documento recoge la fundación de este monasterio por parte del Conde de Castilla Sancho García por el que lo dota de bodegas, decanias, iglesias, monasterios y heredades distribuidas por Burgos, Álava, Cantabria y Palencia. El visitante también tiene la oportunidad de conocer el acta de fundación del Infantado de Covarrubias por el conde Garci Fernández en 978, un pergamino escrito por Florencio, «príncipe de los calígrafos españoles del Alto Medieval" y considerado un verdadero artista de la escritura.

El recorrido por este mapa del español prosigue hasta Cardeña, donde de encontraba uno de los scriptorium más relevantes, cuyo cartulario, con 373 documentos fechados entre 899 y 1085 son custodiados celosamente por la Biblioteca Francisco de Zabálburu de Madrid.

Los documentos cidianos, con la carta de arras de Rodrigo y Jimena, custodiada en la Catedral de Burgos, o una donación del Cid de cuatro villas y cuatro poblados al Monasterio de Silos, se complementa con otro conjunto documental que recuerda a Burgos como 'cabeza de Castilla', -Caput Totius Kastelle-, con el escrito por el que Alfonso VI dicta que Burgos sea la cabeza del Obispado de Castilla y por el que le da el solar donde luego se construiría la Catedral. He mencionado estos pero hay muchos más.

En cualquier caso, estamos ante un viaje en el tiempo que nos permite acercarnos a nuestras raíces y a nuestra cultura, conocer la evolución de nuestra lengua y acercarnos también a nuestra historia. En definitiva, los orígenes del español vuelven a coger impulso.

 

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