¡Atención! Este sitio usa cookies y tecnologías similares.

Si no cambia la configuración de su navegador, usted acepta su uso. Saber más

Acepto

wrapper



El veterano escultor salmantino Venancio Blanco se desplazó a la Abadía benedictina de Santo Domingo de Silos para presentar su trabajo dedicado a recordar al escritor español más universal. La sala de exposiciones del claustro de este monasterio burgalés acoge desde el 29 de septiembre ‘Venancio Blanco. Una mirada a Cervantes’, una exposición que compendia  la obra que el nonagenario artista realizó en distintas épocas de su vida para recordar el particular universo de Cervantes. Se trata de una original exposición que se suma a los multitudinarios y numerosos homenajes que se están haciendo al escritor, coincidiendo con los actos programados en 2016 cuando se cumplen 400 años de su fallecimiento. Actos institucionales de distinto tipo y magnitud que se suceden sin tregua a lo largo y ancho de la geografía española, ante una fecha emblemática que sirve de excusa perfecta para recordar al escritor más reconocible del mundo y a su legado literario.

Y este pequeño y coqueto rincón de la provincia burgalesa, cargado de paz y espiritualidad, lugar de descanso, silencio y también espacio de reflexión, se convierte durante los próximos dos meses en un espacio privilegiado para poder acercarse a la figura de dos artistas con mayúsculas. El escritor Miguel de Cervantes, traducido a todos los idiomas imaginables y referencia universal de las letras españolas, y Venancio Blanco, un hombre de nuestro tiempo, con una dilatada trayectoria artística que comenzó a principios de los ya lejanos años 40 y que constituye una referencia viva en el arte contemporáneo español. Un hombre sencillo como este salmantino natural de Matilla de los Caños del Río comparte también con el escritor de Alcalá de Henares otra pasión: su amor por Roma.

Al igual que hiciera Cervantes en 1569, cuando llega a la capital italiana para ponerse al servicio del cardenal Acquaviva y servir posteriormente como soldado, Venancio Blanco realiza cientos de años después el mismo periplo. Su primer viaje a Roma está datado 1941, aunque acudirá posteriormente a la capital italiana a impregnarse de arte en 1957 y 1959. Y después, en los años 80, regresará de nuevo, convertido en director de la Academia de España. Ese vínculo que comparte con Cervantes se hace también perfectamente distinguible en Silos.

Curiosamente, las obras que se exponen en esta sala son consecuencia directa de un encargo profesional; el recibido en 2005 del Ayuntamiento de Valdepeñas para que realizara un monumento público de grandes dimensiones dedicado a Miguel de Cervantes. Los dibujos y bocetos previos que realizó, fotografías de gran formato que le muestran en pleno proceso creativo, bocetos en porexpán a tamaño real, y sus particulares y ya populares dibujos realizados en sencillas  servilletas de bar integran este homenaje lleno de sinceridad y de pasión por Cervantes y sus personajes más representativos.        

Venancio Blanco es un hombre que transmite paz. Su figura menuda es un contrapunto a una obra artística monumental que se reparte por infinidad de países donde ha dejado su impronta. Su perenne sonrisa en un rostro lleno de vida transmite una pizca de picardía y de conocimiento despojada por completo de solemnidad. No duda en coger cualquier papel que tenga más a mano para hacer realidad sin esfuerzo y en pocos segundos un boceto que es una auténtica obra de arte. Sin duda, un artista irrepetible que todavía tiene mucho que aportar.

Inicia sesión para enviar comentarios