¡Atención! Este sitio usa cookies y tecnologías similares.

Si no cambia la configuración de su navegador, usted acepta su uso. Saber más

Acepto

wrapper



Periodista, escritor, poeta, editor, agitador cultural... Cualquiera de estos adjetivos por separado sirve para calificar a Eduardo de Ontañón (1904-1949), burgalés por los cuatro costados, autor de una inmensa obra periodística, poética y literaria de difícil catalogación. Posiblemente estemos ante uno de los personajes más significativos del mundo de la cultura de la primera mitad del siglo XX en la provincia de Burgos, cuya impronta quedó patente en una variedad de trabajos nutrida, que se puede rastrear tanto en su ciudad natal como en Madrid y también en México, donde residió tras la Guerra Civil.


Eduardo de Ontañón es un personaje que cuenta con una obra extensa y en muchas ocasiones casi olvidada, que ahora vuelve a renacer de la mano de una exposición dedicada a recuperar su trabajo y su figura intelectual, marcada por el exilio que le llevó primero a Francia y después a México durante la Guerra Civil, junto a muchos intelectuales españoles que rehicieron allí su vida y se integraron en la sociedad mexicana.


La Casa de Cultura de Aranda de Duero inauguraba el 4 de abril ‘De la sombra a la luz. Eduardo de Ontañón (1904-1949)’, organizada por el Instituto Castellano y Leonés de la Lengua con la colaboración del Ayuntamiento arandino. Se trata de una muestra que cuenta con el trabajo de Ignacio Fernández de Mata, decano de la Facultad de Humanidades de la Universidad de Burgos y comisario de la exposición, como pilar de este proyecto expositivo, nacido hace poco más de dos años y que también ha podido disfrutarse en el Museo Adolfo Suárez y la Transición (MAST) de Cebreros (Ávila) y en el Teatro Principal de Burgos, a unos pocos metros de la por entonces librería familiar ‘Casa Ontañón’, en el céntrico Paseo del Espolón burgalés.
Fernández de Mata, experto en la obra de Ontañón, ha hecho grandes esfuerzos por recuperar el inmenso legado que el autor burgalés dejó en una vida breve pero intensísima, donde la figura de su padre, el también periodista Jacinto Ontañón, queda patente y se convierte en referente para entender su trabajo, especialmente los primeros años, en los que se aprecia su amor por su ciudad, el mundo rural, y la provincia burgalesa.


Con apenas 13 años, firmaba sus primeros artículos en el ‘Papa-Moscas’, seminario satírico local dirigido por su padre, en el que se familiarizó con el ejercicio del periodismo. No tardaría en trabajar en otros medios locales como Diario de Burgos o La Voz de Castilla para dar poco después el salto a la prensa regional y nacional. Su firma se puede seguir en los periódicos La Libertad, Luz, Diarios de Madrid, El Heraldo de Madrid o los americanos Diario español de la Habana, Burgos (Argentina) o en revistas como Parábola, Estampa, La Gaceta Literaria o Crisol. En estas publicaciones, resulta sencillo comprobar su amor y conocimiento que mostraba por el mundo rural, sus costumbres enraizadas y por las prácticas populares.


Pese a que abunda el periodismo en su trabajo, a Ontañón le gustaba definirse como poeta. De hecho, se empapó del mundillo poético de la época e impulsó la vanguardia castellana, denominación que él mismo creó. Breviario sentimental, Sinfonía en azul, Cuaderno de poemas son algunas de sus obras poéticas más conocidas. Impulsor en Burgos de la tertulia El Ciprés, tampoco faltan en su obra las biografías como El cura Merino. Su vida en folletín o Frascuelo, el toreador, en la que se aproxima a la obra del popular diestro de la época. La Guerra Civil y el posterior exilio marcarían su trabajo, desarrollado en México, donde retomó su compromiso literario y periodístico que nunca llegó a abandonar. Volvería a Burgos en 1948 para morir poco después de un cáncer que acabó consumiéndole a la temprana edad de 46 años. De regreso a su país, publicaría su última biografía Larra, el español desesperado.


Muchos de sus trabajos originales, junto a buena parte de su obra facsímil que se puede utilizar ahora como material de consulta, se puede apreciar en una exposición interesante que rescata a un personaje único e irrepetible cuya huella todavía es visible en su Burgos natal.

Inicia sesión para enviar comentarios