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La obra del escritor gallego Camilo José Cela y el consecuente y sin duda necesario homenaje a su obra, cuando todavía está viva la conmemoración del centenario de su nacimiento, confluyen en la flamante exposición de carácter bibliográfico ‘De la España perdida. Autores del exilio en ‘Papeles de Son Armadans’, inaugurada el 3 de mayo en el Palacio de la Isla de la capital burgalesa, sede de la Fundación Instituto Castellano y Leonés de la Lengua, que tiene al profesor Gonzalo Santonja, director de la fundación, como comisario del proyecto expositivo.

Este homenaje con sello castellano y leonés a uno de los autores españoles más representativos del siglo XX, que vio coronada su carrera literaria con el Premio Nobel de Literatura, se articula a través del recuerdo expreso del trabajo editorial que Cela puso en marcha con ‘Papeles de Son Armadans’, revista literaria que él mismo fundó en 1956, en ‘homenaje’ al barrio mallorquín donde residía, en cuyas páginas tuvieron cabida los escritos de jóvenes autores que se hacían un hueco literario. Pero no solo estos jóvenes escritores se adiestraron en los ‘Papeles de Son Armadans’. Por sus páginas, que se extendieron a lo largo de 276 números en 23 años, aparecieron también artículos en gallego y catalán, además de escritos de muchos autores que sufrieron el exilio en carne propia. Especialmente llamativo resulta que esta revista naciera y creciera durante el franquismo.

Santonja, que mantuvo una relación de amistad con Camilo José Cela, quiso recordar durante la inauguración la labor de unificación que el autor gallego realizó desde su revista, promovida como un intento claro de levantar la bandera del reencuentro con esa España en el exilio. En las vitrinas de la exposición, integrada por una buena representación de números originales de la revista, resulta estimulante seguir el rastro que dejan firmas fundamentales de la cultura y de las letras españolas como Jorge Guillén, Francisco Ayala, José Bergamín, Corpus Barga, Max Aub, Américo Castro o Rafael Alberti, María Zambrano, Manuel Altolaguirre, Juan Ramón Jiménez, Ramón J. Sender y muchos otros.

El comisario de la exposición también reconocía que esta revista literaria se fraguó en tiempos complejos y que la propia publicación de los ‘Papeles de Son Armadans’ resultó una labor arriesgada. “La literatura española del siglo XX escribe capítulos decisivos fuera de nuestro país”, argumentó Santonja en la presentación a los periodistas, convencido de que el trabajo de Cela representó una apuesta por cerrar una de las heridas todavía abiertas, que mantiene un evidente interés intelectual.  

Esta pequeña exposición recoge el esfuerzo de unificación y reencuentro de las dos Españas, con un deseo expreso por la recuperación de aquellos escritores que tuvieron que dejar su casa. Bucear por estas páginas permite acercarse a esa realidad, cuando todavía las revistas literarias suponían un referente intelectual con su peso en la sociedad y en la opinión pública. Especialmente curioso resulta el artículo firmado por Cela en el que se empeñaba en desmentir la muerte del poeta zamorano León Felipe, al que los rumores daban por fallecido en 1959, casi una década antes de que se hiciera realidad. Igualmente interesante resulta la imagen aportada a la exposición por otro maestro de la vanguardia poética de la segunda mitad del siglo XX, Antonio. L Bouza, que el escritor coruñés le regalara hace años, y con quien compartían una buena amistad desde hace años.      

‘Papeles de Son Armadans’ nace en 1956, un momento tumultuoso y convulso tanto para España como en el mundo; un tiempo en el que confluyendo hechos determinantes que cambiaron la historia. Ese mismo año Fidel Castro llegó al poder en Cuba; también por esas fechas se produjo la insurrección húngara y el posterior aplastamiento desde la URSS. Y en España, paralelamente, se producían las primeras revueltas estudiantiles contra el franquismo, que acabarían con la destitución del entonces ministro de Educación, Joaquín Ruiz Jiménez, y de Pedro Laín Entralgo, rector de la Universidad Complutense; el régimen se vio desbordado por una contestación social y estudiantil con la que no contaba. En este contexto de revuelta aquí descrito veía la luz ‘Papeles de Son Armadans’, una pequeña revista literaria que nacía con vocación plenamente integradora. Un proyecto literario que sobrevivió 23 años.  

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