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El director del ‘Diario de León’, Joaquín S. Torné, ofrece en el libro ‘El periodismo hecho jirones’ (Eolas Ediciones) una reflexión profunda en torno a una profesión que se mantiene en constante evolución, enfrentada a cambios de distinto orden, sujeta a distintos vaivenes, a presiones de carácter político pero también económico y comercial; a retos tecnológicos que hacen que la comunicación tenga cada vez un carácter más instantáneo.

Torné, que durante once años estuvo al frente del rotativo burgalés ‘El Correo de Burgos-El Mundo’, sabe muy bien de lo que habla. Lleva el periodismo en la sangre y su medio natural es la prensa escrita, donde se desenvuelve con extraordinaria soltura y destreza. Con este pequeño ensayo debajo del brazo, se desplazó el 11 de mayo al Instituto Castellano y Leonés de la Lengua para compartir este ‘compendio de reflexiones’, surgido como una serie de apuntes e ideas reunidas para una conferencia que iba a impartir en la Universidad Miguel de Cervantes y que se fue alargando y creciendo, según él mismo contó en la presentación. El impulso que recibió de su editor para ordenar y publicar estos apuntes se convirtió finalmente en este interesante ensayo, útil para aquellos que quieren conocer la profesión por dentro.

Pese al sugerente e informativo subtítulo que ha puesto a esta publicación -‘La dignificación de un oficio convertido en despojos’-, Torné recalca que se trata de un trabajo que aporta un tono optimista; igualmente, defiende el poder y la capacidad de análisis que aporta la prensa escrita y entiende que el periodismo en papel continuará existiendo, ya que sobre todo representa el aporte necesario que contribuye a entender y contextualizar la noticia y que el lector nunca va a encontrar en redes sociales. “El periódico va a seguir existiendo, aunque lo cierto es que probablemente habrá que cambiar su enfoque”, añadió el periodista, que apuntó que el buen periodismo siempre tiene que pagarse.  

Defendió la honestidad como principio que debe regir el trabajo de un informador; entendió el periodismo como reflexión y análisis de la realidad y dejó claro también la dificultad que muchas veces representa hacer ‘periodismo de provincias’, concepto muchas veces denostado pero que representa siempre la realidad más cercana al lector. En su torrente de ideas que aportó en el Palacio de la Isla de Burgos, reconoció como ‘fundamental’ la necesidad de contar siempre con el apoyo editorial de la empresa periodística, circunstancia que resulta imprescindible a la hora de garantizar que la información se publica y sale adelante, asumiendo las consecuencias que puede genera posteriormente.

Acompañado en la presentación burgalesa por el presidente del Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León, José Luis Concepción, y de su sucesor en ‘El Correo de Burgos-El Mundo’, Ricardo García Ureta, Joaquín S. Torné consiguió aglutinar a una buena representación de la sociedad burgalesa. Periodistas, empresarios, políticos y jueces, médicos y público en general se dieron cita en esta presentación en la que el autor quiso dejar también claro que el periodismo se hace día a día, se nutre de múltiples fuentes, y sobre todo, debe tener una característica: ser honesto. Torné defendió también la necesidad de profesionalidad en el ejercicio del periodismo, frente a las elevadas cotas de intrusismo que impide en muchas ocasiones aportar calidad a la información que se sirve. Ser periodista va más allá de subir una fotografía a internet o poner un ‘twit’. Y eso, el autor lo sabe perfectamente. ‘El periodismo hecho jirones’ revela el día a día del periodismo, con sus sinsabores y también su grandeza, que a veces la tiene.  

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