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Voy a hablar hoy de música en este espacio de la Red Mundial de Hispanistas. Confieso que no es mi especialidad, aunque creo que, al menos, tengo oído para poder distinguir aquello que tiene calidad. Hace unos días tuve la oportunidad de escuchar en directo a un joven cantautor burgalés, Daniel Guantes, que pese a su juventud, cuenta con desparpajo sobrado para ponerse delante de un auditorio y salir airoso ante un público variopinto y heterogéneo, en el que tenían cabida personas de todas las edades, todas encantadas con su música, por cierto.
La cita fue en Aranda de Duero. El motivo fue el encuentro cultural ‘Cultura y Vino’, un ciclo que desde hace años viene programando el Instituto Castellano y Leonés de la Lengua y el Ayuntamiento arandino en la capital ribereña, y en el que tiene cabida distintas manifestaciones artísticas vinculadas con el mundo del vino. Actuaciones teatrales, conferenciantes, escritores, poetas, periodistas y también músicos desfilan desde hace años por la céntrica Casa de Cultura de la Plaza del Trigo con la idea de rescatar la intensa relación que la cultura tiene con el vino, mucho más de lo que puede parecer en un primer momento.
El joven cantautor, con gran dominio del escenario, demostró que, además de una voz muy personal, tiene ritmo, escribe buenas letras, maneja con soltura la guitarra y desborda una simpatía que le permite conectar con el público con facilidad. Y no es fácil tener esa química personal con poco más de cinco años de carrera musical. Su compañero en el escenario, David Ramos, también demostró su buen hacer con la guitarra y la complicidad que mantienen ambos en el escenario. Temas propios compaginados con otros grandes clásicos de autores españoles se sucedieron sobre las tablas, con el acompañamiento de un público entregado. La suya es una voz cálida y potente, que complementa con letras cuidadas y dominio de la guitarra; elementos todos ellos capaces de generar cercanía y empatía con el espectador.
Con 16 años, Daniel Guantes decidió aprender a tocar la guitarra para poder así acompañar sus composiciones y no tardó en grabar su primera maqueta, ‘Precipicios’, con medios casi artesanales o, directamente, caseros. Su currículum musical empieza a ser abultado, con buenas posiciones en un puñado de certámenes nacionales de cantautores donde ha conseguido hacerse un huevo y ha salido con un puñado de premios. El público arandino pudo disfrutar también de los temas recogidos en ‘Motor de sangre’, su primer disco de estudio, presentado en 2015 en el Teatro Zorrilla de Valladolid. Seguramente no tardaremos mucho en volver a tener noticias de su personal trabajo musical.

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