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Es posible que el nombre de Francisco de Enzinas no les resulte familiar. Sin embargo, su trabajo literario, como impresor, intelectual comprometido, editor, profesor y traductor de obras clásicas han marcado la historia española y europea más allá de lo que pueda parecer. Nacido en Burgos en 1518, este reformista y humanista se embarcó en un proyecto complejo y también muy peligroso. Enzinas preparó la primera traducción del griego al español del Nuevo Testamento, empresa que le provocó más que un quebradero de cabeza. Es más, su ‘atrevimiento’ encontró con la oposición de la Iglesia y le supuso más de un año de su vida de estancia en prisión.

Esta singular y fascinante historia ha sido recuperada en un libro que acaba de ver la luz hace unos pocos días ‘Memorias. Informe sobre la situación en Flandes y la religión en España’, de Francisco de Enzinas, reedición que ha corrido a cargo del catedrático de la Universidad de Sevilla Francisco Socas, que ha recuperado a su vez una edición publicada por él en 1992 gracias a la prestigiosa editorial Biblioteca Teubneriana Latina.

‘Memorias’ novela un año de la breve pero intensa vida del humanista burgalés. En 1544, estuvo encarcelado en la prisión La Brunta de Bruselas. El texto relata los preparativos de su edición del Nuevo Testamento, la entrevista con el emperador, su estancia en prisión, su relación con los teólogos encarcelados, el ajusticiamiento de muchos de ellos y la preparación de su huida de prisión, de noche a caballo y casi improvisada.

Con la publicación de este título, el Instituto Castellano y Leonés de la Lengua ha querido sumarse a los actos conmemorativos que en la capital burgalesa programa desde hace un par de meses la Asociación Cultural Francisco de Enzinas coincidiendo con el V centenario de la Reforma protestante y del nacimiento del humanista burgalés. El catedrático sevillano no dudó en desplazarse a Burgos para hablar de su investigación, que aparece en esta nueva edición  con un nuevo preámbulo en el que ha tenido en cuenta las investigaciones de Jorge Bergua Cavero e Ignacio García Pinilla, especialistas que han ahondado durante los últimos años en la biografía de Francisco de Enzinas, así como en su epistolario.

Socas reconocía ante un entusiasmado público burgalés que la nueva edición lleva un cuerpo de notas más rico y cuenta con mayor información sobre la figura de este humanista, que en vida llegó a pensar que su trabajo no había alcanzado la repercusión suficiente en el siglo XVI aunque confiaba que el tiempo haría justicia con su gran labor. El profesor fue tajante al calificar este libro. “Es una obra literaria de primer orden”, señaló y aclaró que se trata de una obra que se puede leer como una novela. 

Hombre inteligente y capaz, que estudio en la Universidad de Lovaina, donde se empapó del nuevo protestantismo y de las ideas luteranas que se asentaban en Europa, Enzinas no dudó en entrevistarse con el mismo emperador Carlos V para hacerle partícipe de una empresa llena de riesgos y que sabía de antemano que le daría problemas. Socas recordaba cómo un hombre de buena familia, sin problemas económicos, pensador, erudito excepcional, que podía haber vivido tranquilamente del comercio se enfrentó a todo con la idea de hacer llegar al pueblo español en Nuevo Testamento en su lengua. 

Enzinas era consciente de que en el siglo XVI la traducción de la Biblia a las lenguas nacionales era perseguida, impedida y controlada ya que era la base de la herejía. Aun así, no dudó a la hora de emprender esta empresa. Posiblemente, con esta publicación se ha hecho justicia a la hora de recuperar para la historia, especialmente, para la burgalesa, la obra de un humanista que se relacionó con personajes claves de las nuevas corrientes de pensamiento imperantes en Europa en el siglo XVI como su maestro y amigo Felipe Melanchthon o Calvino. Tampoco tuvo la suerte de ver finalmente cumplido su gran proyecto personal, que era la traducción integral de la Biblia. Con solo 34 años moría en Estrasburgo por una epidemia de peste. 

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