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Carlos Santos es periodista y, como él le gusta decir, lo que hace desde hace mucho tiempo es contar historias. Hace un par de años se empeñó en retratar la ‘otra’ historia de la Transición española, no la que se vivió en despachos y ministerios a la sombra de poder, sino la real, la de la gente de la calle, la de personas anónimas que vivieron el día a día de unos años confusos, complejos, que llevaban a la sociedad por un camino inexplorado y desconocido en el quetodo era esperanza. Todo este proyecto cuajó en ‘333 historias de la Transición’ (Esfera de los Libros), un libro que concentraba pequeñas historias y relatos de personas que tuvieron que hacer frente a una nueva realidad social que se imponía a marchas forzadas.


El éxito de este título llevó a este veterano periodista, una de las voces más conocidas de la radio española, que todos los fines de semana se asoma a los micrófonos de RNE en el veterano programa ‘No es un día cualquiera’, a continuar esa senda, aunque centrada en esta ocasión en los años 80, década mítica donde las haya, que marcó una antes y un después en el asentamiento social en la modernidad, con una Transición que comenzaba a quedar trabada y con raíces consolidadas.


‘Avión Club, una historia de los 80’, el título que relata todos estos hechos, es el fruto de este esfuerzo. Puesto a la tarea de escribir e investigar a fondo esta época, Santos se dio cuenta de que el relato ‘exigía’ que tuviera forma de novela y, como tal, el relato requería un personaje protagonista que hiciera de hilo conductor. Y lo encontró en César Martínez, el pintoresco y fascinante pianista que parecía sacado de la famosa ‘Casablanca’ y que durante muchos años y sin fallar una noche, tocaba el piano en el ya mítico club de la calle Hermosilla de Madrid.
Santos, que frecuentó el ‘Avión Club’, recuerda como fue uno de los locales más singulares de la época de la movida madrileña y de la vertiginosa década en la que el país comenzaba a despertar. Por él pasó media España, gentes de derecha y de izquierdas, políticos, periodistas, artistas… en definitiva, una mezcla de la sociedad que se despertaba a esos años de cambio.
César también resultaba un personaje fascinante en sí mismo. Niño prodigio, con formación en música clásica, con estudios de Magisterio y Biológicas, compositor de temas propios, solitario, taciturno y fumador empedernido. Con estos mimbres, su vida parecía que podría haber transcurrido por otros derroteros... pero el destino resulta a veces caprichoso.
Con el pianista como maestro de ceremonia, el periodista rememora aquellos años de cambio, aquel local inolvidable, el bullicio, las ganas de vivir que existían, la música, el humo que lo rodeaba todo como un manto de niebla. En definitiva, y como dice la canción, ‘ansias de libertad’.


El autor, que presentó el pasado 12 de diciembre en Burgos este nuevo libro en un acto cálido y entrañable en el Teatro Principal, donde no podía faltar la música de piano que cada noche tocaba César de la mano del músico Diego Crespo, recuerda aquella década como el momento en que el ejercicio de la libertad se hacía real; un tiempo marcado por un rejuvenecimiento efectivo de la sociedad, que se hacía extensible y visible a todos los ámbitos. Gente muy joven que alcanza puestos de responsabilidad política, y también en empresas, medios de comunicación, en las Fuerzas de Seguridad del Estado… Poco a poco se destierran los estereotipos existentes y se va procediendo a un relevo generacional que cambiará poco a poco la sociedad. Con este trasfondo madrileño, Carlos Santos cuenta cómo fueron los años 80, una época de cambios y de sueños, donde la música tuvo también un protagonismo indiscutible que ha llegado hasta nuestros días y que tiene un gran protagonismo en esta obra.

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