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Hace unos días terminaba la lectura de la novela ‘Absolución’, de Luis Landero, uno de esos escritores que nunca defraudan a sus lectores, que por cierto son legión. Tenía pendiente la lectura de este libro, publicado por primera vez en 2012, consciente de que no me iba a defraudar. Desde que leyera hace muchos años el estupendo y multipremiado ‘Juegos de la edad tardía’, no he dejado de saborear cada nuevo título de este narrador excepcional, uno de los valores más sólidos de la literatura española contemporánea. Y la realidad, es que este título lo tenía aparcado en el capítulo de ‘pendiente’.     

El autor extremeño vuelve una vez más a su particular estilo, que pasa por acercarse a todo tipo de inquietudes humanas a través de un conjunto de personajes ‘singulares’, que a veces tienen un toque esperpéntico, con la idea final de llegar a la tesis de que la vida está sometida a la marea de las casualidades, a la falta de un foco que permita iluminar el sendero de la verdad y de la lógica. Cada uno tiene que ir perfilando y escribiendo su pequeña historia vital día a día, sin que sea posible muchas veces hacer realidad la planificación que hemos planteado y soñado. Un incidente inesperado puede acabar con una historia vital bien armada, con un proyecto de vida en común. Esta es la tesis que nos plantea Landero.

La historia va adquiriendo en su progresión un tono de road movie con final inesperado, un viaje a ninguna parte al que el lector va acompañando al protagonista tan incrédulo como él mismo. Lino, un joven inconformista que avanza por la vida sin rumbo y sin destino. Cuando parece que ha conseguido coger las riendas de su vida y ha encarrilado su futuro, todo se tuerce obra de un capricho de un incidente que le lleva al abismo… Y en cuestión de pocas horas asistimos a un giro vital que no sabemos bien por qué derroteros nos llevará…             

De nuevo, Landero crea una historia que consiste en la invención de peripecias humanas bastante peregrinas en las que acopla con verosimilitud y naturalidad un denso entramado de inquietudes existenciales, o, si se quiere, de una sola con varias ramificaciones, que se puede traducir en qué es la vida y en qué nos depara en el presente y en el futuro, siempre difuso e inalcanzable. ‘Absolución’ ofrece al lector una historia amarga y también triste, con un personaje principal –Lino- con el que resulta sencillo empatizar, y con unos personajes secundarios llenos de matices, que van apareciendo progresivamente y creciendo página a página.  Las anécdotas  también se suceden y la historia tiene este toque cercano y familiar tan característic0 en la literatura de Landero.

Un libro que habla de la realidad ilusoria, del teatro del mundo, de los misterios del corazón y, en definitiva, de la misma existencia. Coincido con la opinión que sobre este título han apuntado varios críticos, que han sido capaces de observar ideales, penas, fracasos y alegrías, además de sueños, vocaciones, amor, soledad… Todos estos elementos se dan cita en las páginas de un libro que resulta fundamental para entender la obra de Landero. Y qué decir de esa panoplia de personajes que crecen en torno a la figura del protagonista. El viejo ‘don Gregory’, el comercial de alimentación Gálvez, Olmedo el granjero, el señor Lavín. Un repertorio humano que conforma un todo literario único. Un libro que nos devuelve a Landero en estado puro.       

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