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‘Papeles de Son Armadans’, la revista ‘de literatura y pensamiento’ que el escritor gallego Camilo José Cela puso en marcha a mediados de los años 50 del siglo pasado desde Palma de Mallorca, su residencia entonces, vuelve a estar ahora de actualidad. Rescatada por el Instituto Castellano y Leonés de la Lengua a través de una selección de números originales de esta publicación, permite al visitante la posibilidad de conocer un trabajo que resultó crucial en un momento político y social especialmente convulso.


El Museo Adolfo y Suárez y la Transición (MAST) de Cebreros acoge desde noviembre hasta finales de enero un singular proyecto expositivo que sirve, simultáneamente, de homenaje, recuerdo y conmemoración al proyecto editorial que puso en marcha uno de sus vecinos más ilustres, Camilo José Cela, quien llegó a residir hasta en tres casas distintas durante sus distintas estancias en esta pequeña localidad rebosante de personalidad.


La muestra que se puede ver en este recinto dedicado a recordar las décadas más recientes de la historia contemporánea española reciente se titula ‘De la España perdida. Autores del exilio en ‘Papeles de Son Armadans’. Nació con la idea de conmemorar el centenario del nacimiento de Camilo José Cela y de ser un acto de homenaje y recuerdo hacia uno de los escritores más importantes que ha dado este país en el último siglo. En 2016 se celebró el primer centenario y desde entonces hasta la fecha han sido muchas las iniciativas culturales programadas desde distintas instituciones para conocer un poco más el trabajo y la figura de uno de los escritores españoles más populares y más representativos.


Y Cebreros tiene mucho que decir de Camilo José Cela. De hecho, el Premio Nobel gallego residió en este pequeño municipio en distintas etapas, entre los años 1947 y 1950, y fue aquí donde encontró la inspiración para revisar algunas de sus obras, como es el caso de su popular novela ‘La colmena’, seguramente una de sus obras más conocidas, cuyas páginas fueron objeto de revisión en distintos rincones de Cebreros. Y Cebreros nunca ha olvidado ese vínculo. Por ello, el Ayuntamiento de este pequeño municipio ha querido recodar de forma permanente a este autor a través de la creación de una ruta propia por el municipio, donde figuran hasta nueve paradas ‘obligadas’ para el visitante que quiera conocer algo más de la obra de Cela, y a través de una calle dedicada con su nombre, que fue inaugurada hace solo unos pocos meses.


Y antes de que esta exposición itinerante eche definitivamente el cierre, los organizadores han querido que aquella revista pudiera también ser vista por su familia directa. Así, el catedrático, escritor e investigador Camilo José Cela Conde, hijo del Nobel gallego, junto a su tío, Jorge Cela Trulock, periodista, escritor y hermano de Camilo, tuvieron la oportunidad de conocer este singular homenaje en un encuentro en el que estuvieron acompañados por el comisario de la exposición, Gonzalo Santonja, y por los representantes de la Diputación abulense y del Ayuntamiento, que ejercieron de anfitriones ante una nutrida representación institucional.


Un emocionado Cela Conde reconocía en su intervención que recuperar esta publicación ‘inunda el alma’, consciente de que la juventud que tenía cuando su padre editó esta revista no le permitió llegar a entenderla en su plenitud como lo hace ahora. Tuvo también por ello palabras de gratitud por una exposición que se produce en un pueblo lleno de gratos recuerdos personales, y a la que tanto él como su tío se sienten estrechamente unidos desde hace muchos años.


Santonja recordaba en este mismo encuentro la labor que Cela puso en marcha a través de ‘Papeles de Son Armadans’ para promover el encuentro entras las dos Españas, recuperando entonces a creadores de la talla de Rafael Alberti, Pablo Picasso y María Zambrano. En definitiva, Cela puso en marcha una revista enfocada a la causa de la recuperación del exilio. También las autoridades se volcaron con los invitados, que regresaban a un pueblo que, como decía abiertamente su alcalde, Pedro José Muñoz, siempre fue el suyo.

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