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El renovado Teatro Apolo de Miranda de Ebro ha acogido en enero cuatro representaciones de ‘1012. El Fuero de Nave de Albura’, obra de carácter teatral que es fruto de años de trabajo y del compromiso y la implicación de numerosos colectivos ciudadanos y asociaciones vinculadas al mundo de la cultura. Basada en un libreto firmado a dos manos por los mirandeses Nicolás Dulanto y Javier Villegas, se trata de un texto original que bucea en los orígenes de la ciudad y que nace con la idea de convertirse en una nueva seña de identidad y en una cita fija en la agenda cultural de la ciudad burgalesa.
‘1012. El Fuero de Nave de Albura’ es el resultado de años de trabajo y esfuerzo colectivo, una propuesta que ha implicado sobre el papel a numerosos colectivos locales vinculados al mundo de la cultura, que han creído en un proyecto que bucea en la historia de la ciudad. Que echa la vista atrás en el tiempo más de mil años con una historia que rescata una porción de la historia local a través de la recreación de hechos de carácter histórico. La obra recupera en formato teatral lo que fue y significó el citado fuero (privilegio de inmunidad), que afectaba a la zona de la Nave, muy próxima a Miranda, donde entonces había un puerto fluvial de importancia, y que en la actualidad es la desembocadura del río Oroncillo.
La historia que recoge Dulanto en su texto refleja cómo en la villa de la Nave, cercana al actual casco urbano de Miranda, se produjo un homicidio y el sayón (oficial de administración de justicia) y varios merinos (alguaciles) del rey intentaron cobrar una multa por tales hechos, ante la negativa de los señores de la Nave, que alegaron que la localidad disponía de fuero propio lo que representaba disponer de independencia judicial para actuar. El Conde de Castilla, Sancho García, había otorgado años atrás dicho privilegio, que ratificaba el derecho de las autoridades locales a investigar y juzgar cualquier tipo de delito. La trama está servida.
Desde el primer momento, el Instituto Castellano y Leonés de la Lengua se implicó en impulsar este proyecto teatral, que ha llevado finalmente a buen puerto y que espera tenga una continuidad en el futuro. “Lo que defiende el Fuero de Albura era el derecho que tenían los locales respecto a cualquier intervención judicial que viniera de fuera del territorio”, aseguraba el autor de la obra, Nicolás Dulanto, horas antes del estreno, acompañado por Javier Villegas, coautor y codirector, Gonzalo Santonja, director del Instituto Castellano y Leonés de la Lengua, y Montserrat Cantera, concejal de Cultura de Miranda de Ebro. Las instituciones implicadas quisieron sumarse a la presentación de esta propuesta teatral que había conseguido despertar la lógica expectación del público local, que tenía la oportunidad de acercarse a una porción de la historia de su ciudad, que hunde sus raíces en la Edad Media.
“Nave de Albura existía antes que la propia ciudad y fue el origen y germen de Miranda”, sentenció Dulanto, Villegas, por su parte, subrayaba el carácter ambicioso de la propuesta así como su capacidad de involucrar y entusiasmar a numerosos mirandeses. En este sentido, se deshizo en elogios ante el trabajo de dirección de Susana Ruiz, directora teatral, que afrontó el hecho de que muchos de los actores se subían por vez primera a las tablas de un escenario.
Santonja tuvo palabras de elogio ante este proyecto, encantado de volver a Miranda, “villa importantísima, cargada de historia y con un pasado, un presente y un futuro literario e intelectual que el instituto siempre ayudará para que sea sólido y se pueda desarrollar a tenor de lo que su historia exige”, apuntó.
Sí es importante y necesario mencionar un hecho objetivo; que la sociedad mirandesa en su conjunto se ha implicado de manera decidida en ‘1012. Fuero de Nave de Albura’, un proyecto que partía de cero. De hecho, el Cuadro Artístico Mirandés, Estudio 46, Farándula Teatro, Teatro Aquende, la Asociación Fuerza y Honor de Santa Gadea, junto a los grupos de danzas Jacinto Sarmiento, Familia Castellana, Anduriña y Trotamundos han querido formar parte de esta representación, en la que ha colaborado también la Fundación Cantera Burgos. Los mirandeses se han volcado con su ciudad, con una historia que va más allá de las propias fronteras locales y que esperan seguir disfrutando en un futuro.

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