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Salmantino de adopción y zamorano de nacimiento, el profesor y escritor Luis García Jambrina regresa de nuevo a la literatura de la mano de su personaje fetiche, el escritor Fernando de Rojas, autor de La Celestina, al que se su pluma ha convertido para deleite del público en sagaz detective –‘pesquisidor’, realmente- al que recurren los poderosos para investigar crímenes ‘complicados’. Los lectores que conocen el quehacer literario de García Jambrina saben bien de lo que les hablo.


‘El manuscrito de fuego’ (Espasa) es el título de la nueva novela histórica que acaba de publicar Garía Jambrina, libro que cierra la trilogía iniciada hace ahora diez años con ‘El manuscrito de piedra’ (2008) y que continuó dos años después con ‘El manuscrito de nieve’ (2010). De nuevo, García Jambrina ha agitado con fuerza su coctelera literaria y ha mezclado con sabiduría los mismos ingredientes que tan buenos réditos le dieron con los dos primeros ‘manuscritos’. Combinar intriga detectivesca, recurrir a una estupenda ambientación histórica y construir un conjunto de personajes, muchos de ellos reales, bien definidos y que tienen gran peso en el conjunto de la narración, han sido los ingredientes a los que ha recurrido una vez más el autor en su nueva creación, que acaba de llegar ahora a las librerías.
Esta nueva novela histórica constituye el fruto de un exhaustivo trabajo de documentación que ha permitido al autor erigir un relato histórico en el que novela un episodio real, el asesinato del bufón del emperador. En esta ocasión, García Jambrina da un nuevo giro literario y lleva a un Fernando de Rojas entrado en años y ya retirado a investigar el asesinato de Don Francés de Zúñiga ‘Francesillo’, irreverente bufón de Carlos V, humorista oficial y también confidente del emperador y una de las pocas personas con capacidad para hablar en libertad ante él sin miedo a represalias.


La trama, que arranca en 1532 en Béjar, donde es asesinado ‘Francesillo’, surge cuando la emperatriz Isabel de Portugal encarga a Fernando de Rojas la investigación de este crimen, una tarea difícil que conduce al lector por los entresijos de una época tan fascinante como escandalosa, donde podrá conocer mejor los secretos que esconde la Universidad de Salamanca, o viajar hasta la villa vallisoletana de Medina del Campo. El lector se sumerge en la complicada vida de ‘Francesillo’, personaje histórico, que pese a gozar del poder real, tuvo también numerosos y poderosos enemigos que envidiaban su poder y privilegio.


La investigación que emprende Rojas le llevará hasta la capital salmantina, donde tendrá que enfrentarse a numerosos obstáculos y retos, como buscar un manuscrito misterioso o descifrar una de las obras más hermosas y enigmáticas del arte renacentista: la fachada de la Universidad de Salamanca. Ficción e historia se dan la mano en este trabajo literario en el que también resulta posible vislumbrar las siempre complejas relaciones mantenidas entre el poder civil y la poderosa Iglesia católica o la rivalidad que enfrentaba a la vieja nobleza castellana con los gobernantes educados en Flandes y que llegaban a España en la corte del monarca, en una nube de recelo.


Su acción investigadora también llevará a Francisco de Rojas en un periplo que arranca en Béjar, continúa en Salamanca y prosigue en Medina del Campo, enclaves en los que transcurre buena parte de la acción de un relato en el que también se vislumbra la capacidad de la religión como elemento que impregna el conjunto del libro. El autor reivindica también en las páginas del libro una figura que ha sido olvidada por la Historia; la de Isabel de Portugal, reina y emperatriz consorte. Casada en 1526 con Carlos V, su figura se vio en buena parte eclipsada por la de su marido pese a haber gobernado en su nombre en los periodos en los que éste permaneció fuera de España. Un retrato de un país que era referencia en el mundo conocido.

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