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Elementos filtrados por fecha: Septiembre 2016

El periodista y escritor lucense José de Cora acudió a Burgos el 22 de septiembre con su nuevo libro debajo del brazo. ‘El estornudo de la mariposa’ (Edhasa) es una novela histórica en la que cuenta las peripecias de uno de los personajes españoles que posiblemente más influencia hayan tenido en Europa en el siglo XX, pese a que para muchos su nombre apenas les diga nada; sin embargo, su trabajo resultó crucial en el desenlace final de la ‘II Guerra Mundial’.

El relato que plantea el gallego José de Cora narra en clave de novela cómo el joven catalán Juan Pujol llegó a engañar incluso al propio Adolf Hitler, con una estratagema calculada, en la que su mujer, Araceli González, tuvo también un importante protagonismo a la hora de llevar a buen puerto una empresa que parecía a priori descabellada e irrealizable. Sin embargo, la realidad se impuso y Pujol pudo finalmente llevar a cabo sus increíbles planes después de ejercer como informador/espía para Alemania y Reino Unido simultáneamente. No es ningún secreto que el trabajo como espía de doble de ‘Alaric’, conocido posteriormente como ‘Garbo’ consiguió dar un vuelco al conflicto bélico.

‘Garbo’ es un personaje aparentemente anodino, aunque, como dice el autor, “su mente, al contrario que su cuerpo, es un hervidero”. Su talento especial para el engaño, unido a un arrojo fuera de toda duda, desbordante imaginación y encanto personal intransferible, fueron argumentos que consiguieron hacer realidad algo aparentemente imposible: lograr que el ‘Día D’ se recuerde en la actualidad como un triunfo de la libertad sobre la tiranía nazi.

De hecho, la propia presentación de este título en el Palacio de la Isla, sede del Instituto Castellano y Leonés de la Lengua, estuvo cargada de intencionalidad. El viejo Palacio de los Muguiro, residencia privada durante la guerra civil española del general Francisco Franco, tiene un marcado protagonismo en este relato de época, y en los hechos narrados en este libro se subraya el protagonismo que este inmueble centenario, hoy casa de la lengua española, tuvo en cuanto a visitantes ilustres. De hecho, en 1939, Juan Pujol y Araceli González, catalán y gallego, se conocieron y enamoraron en la capital burgalesa donde coincidieron por distintas circunstancias. Cora novela la historia de la pareja en un recorrido literario que quiere rescatar un capítulo histórico trascendental y dar visibilidad a unos personajes que marcaron de forma fundamental el siglo XX.  

Gallego de Lugo, y con cuatro décadas de trabajo en distintos medios de comunicación, Cora se ha metido de lleno en una historia que conoce bien, después de que realizase un documental sobre ‘Garbo’, en el que recordaba esta fascinante historia, cuyo resultado final, sin embargo, le supo a poco. Periodista, escritor y cineasta, entendió que la historia merecía un tratamiento más a fondo, por lo que se puso manos a la obra para escribir esta novela.

Paradojas de la vida, la protagonista de la historia Araceli González, era familiar lejana del propio autor, circunstancia que aprovechó como periodista en su momento para conocer mejor al personaje. En cualquier caso, una historia que merece la pena conocer.

‘Como explicarte el mundo, Cris’ (La Esfera de los Libros) es un libro difícil y complejo de leer por su particular dureza, por lo que cuenta y cómo lo cuenta; incómodo por visualizar una verdad dolorosa como es la convivencia con un hijo absolutamente dependiente. El veterano periodista madrileño Andrés Aberasturi, un rostro popular reconocible por sus años delante de las cámaras y por ser un profesional con una voz propia tras muchos años de profesión, ha publicado este pequeño libro, posiblemente uno de los más personales, en el que cuenta el difícil día a día de la convivencia con alguien que sufre parálisis cerebral.

Aberasturi ha escrito este título ‘inclasificable’, como él mismo lo califica, en el que se arma de sinceridad, valor, respeto y amor para contar de forma a veces atropellada pero siempre sincera y cercana la relación y la difícil convivencia con su hijo; un estrecho vínculo que supone más de treinta años de una vida absolutamente dependiente marcada por el amor, y también por la incomprensión y una absoluta falta de comunicación. Resulta emocionante descubrir lo complicado o literalmente imposible que supone un mínimo de comunicación. Cris no habla, no dice nada. Pese a los años de convivencia, es un perfecto desconocido para sus padres. Apenas ha habido con el paso del tiempo alguna leve señal indicativa de que Cris conoce a sus padres, que sabe que le cuidan y le quieren.

“¿Qué hay realmente en tu memoria? ¿Qué piensas, de la forma que pienses, que te hace reír sin más?”. Interrogantes que no encuentran respuesta y que el autor quisiera conocer para poder acercarse a su hijo e intentar comprender el mundo en el que vive.

Un libro duro, cuyas páginas destilan amor y dolor, y que al mismo tiempo, permite también acercarse a la realidad compartida y sufrida por miles de familias que viven una situación similar. El grito que emite Andrés Aberasturi en las páginas atropelladas de este breve e intenso relato permite dar visibilidad a la absoluta impotencia que supone compartir la vida con un hijo en estas circunstancias. Una realidad dura, marcada por la incomprensión, por el desconocimiento, por la dependencia y por la incomunicación más absoluta con alguien a quien adoras y desconoces por igual.

 

 

Eduardo Mendoza es el mejor escritor español contemporáneo. Contundente, claro y sin estridencias, así lo creo y así lo dejo reflejado en estas líneas. Y para muestra, no un botón, sino su última novela 'El secreto de la modelo extraviada' (Seix Barral), un libro que como siempre vuelve a sorprender por el particular estilo que sabe imprimir a una lúcida escritura plagada de referencias a su amada Barcelona, a una sociedad urbana e industrial y a un tiempo que, sin ser presente, se nos antoja cercano y reconocible. Llevaba meses detrás de la lectura de este nuevo título del autor catalán, pero como sucede muchas veces, tuvo que esperar 'aparcado' en la estantería, mientras otras lecturas se acababan adelantando.

Mendoza vuelve de nuevo a la carga por la puerta grande. Cada nuevo título que sale de la pluma del autor barcelonés se convierte en clásico instantáneo, mérito reservado únicamente a los grandes. En esta novela con tono de tragicomedia recupera a su personaje más icónico y popular, que, paradojas de la vida, no tiene nombre conocido, pese a haberse convertido en las últimas tres décadas en uno de los rostros más reconocibles por el lector español después de haber deambulado por las páginas de algunos títulos que han pasado a ser imprescindibles en la biblioteca de cualquiera que disfrute de la buena literatura. Supongo que han adivinado que estamos ante el detective loco –residente en un psiquiátrico, por más señas- que ha protagonizado varias de sus novelas y que ocupar una buena parte en el imaginario colectivo de sus lectores.

Pequeños clásicos de las letras hispanas como 'El misterio de la cripta embrujada', 'El laberinto de las aceitunas' y el más reciente 'El enredo de la bolsa y la vida' han dado buena cuenta de la compleja personalidad de este rocambolesco personaje, de su indudable inteligencia y de su particular forma de ver la vida desde un prisma marcado por la pobreza y el desarraigo que no deja a nadie indiferente. Los personajes que le acompañan resultan casi siempre delirantes, aunque en el fondo nos resultan creíbles y reconocibles. Las aventuras y desventuras en las que se ve envuelto el peculiar detective resultan siempre fascinantes, narradas desde una aparente simplicidad que entraña varias lecturas; son pocos los autores que poseen la capacidad literaria y creativa para levantar una obra aparentemente 'sencilla', que permite vislumbrar e ir mucho más allá de lo que parece estar contando.

Descubrí a Mendoza hace más de treinta años y me mantengo desde entonces fiel a la lectura de sus libros con la misma pasión desde entonces. Lógicamente, hay historias que enganchan más que otras, personajes que merecen más tiempo de reflexión, distintos registros en cada libro que permiten descubrir la calidad de una lectura siempre enriquecedora, capaz de dejar huella en nuestro subconsciente y perdurar en el tiempo. En mi particular 'ranking' personal, hay un título de esta autor que sobresale especialmente y que, he podido comprobar también, ha tenido un efecto similar en muchos otros aficionados. Me refiero a 'La ciudad de los prodigios', donde, de la mano de un personaje llamado Onofre Bouvila, sirve de nexo perfecto para introducirnos en una época dorada de Barcelona. Un retrato social que marca y que recuerdo de lectura exquisita y recomendable para aquellos que todavía no hayan tenido la oportunidad de conocerla.

'El secreto de la modelo extraviada' vuelve a conducir al lector por una vertiginosa vertiente de hechos y situaciones que transcurren de forma atropellada, hasta dejar al lector sin aliento. En cualquier caso, el mérito de este libro vuelve a estar sin duda alguna en el espectacular manejo del lenguaje que posee Mendoza, capaz como nadie de cambiar de registro y crear un mundo de situaciones y personajes tan fascinantes como esperpénticos. Un universo propio, original y perfectamente reconocible por una legión de seguidores que permanecemos fieles a todo lo que sale de su fértil imaginación.

Si por casualidad siguen a través de esta entrada mis desmanes literarios, los más perspicaces habrán llegado a la sutil conclusión de que siempre mantengo una actitud abierta hacia todo a todo tipo de lecturas. Novela, ensayo, poesía (pocas veces), cómic... Tengo la mente dispuesta siempre a dejarme llevar por la aventura que representa el descubrimiento de un autor nuevo; carezco de prejuicios ante autores que cuya obra desconozco y tampoco siento ojeriza por escritores en función de su procedencia, credo o religión... En fin, que puedo acercarme a todo tipo de lectura sin problemas de conciencia.

Pues bien. Con este planteamiento como bandera, confieso que una de las lecturas en las que había puesto más esperanzas durante este verano que estamos a punto de despedir, se ha traducido en una inesperada indiferencia o, por ir más allá, decepción. Como habrán adivinado por el título, me estoy refiriendo al best seller del verano, 'El libro de los Baltimore' (Alfaguara), nuevo título del joven autor suizo Joël Dicker, considerado por muchos como la revelación literaria del siglo XXI y el niño bonito de las letras europeas.

Con poco más de 30 años y cuatro millones de libros vendidos de sus siete novelas publicadas –cifra que no es ninguna broma y de la que pocos autores pueden presumir-, Dicker se dio a conocer oficialmente en nuestro país con 'La realidad sobre el caso Harry Quebert', bombazo editorial de hace dos temporadas cuyo éxito pilló por sorpresa al mismo autor, cuyoas trabajos previos habían pasado inadvertidos por el público.

Tuvo el mérito de mezclar en una coctelera varios géneros y levantar un éxito literario de los que se producen cada mucho, mucho tiempo. La historia que gestó, en la que daba protagonismo a Marcus Goldman, un personaje que mantenía muchas similitudes con él mismo, resultaba absorbente; una lectura hipnótica que atrapó en poco tiempo a millones de lectores –entre los que me incluyo- desde la primera a la última página.

Una historia universal que traspasaba fronteras, cuya acción transcurría en Estados Unidos, y con medidas dosis de aventura, acción, drama, intriga criminal, ambiente cinematográfico, ambigüedades bien medidas y tramas entrecruzadas que se devoraban con pasión. Una montaña rusa llena de sorpresas que no dejaba a nadie indiferentes.

Es cierto que en este nuevo trabajo literario, el autor ginebrino mantiene el misterio y al protagonista principal, aunque él mismo había advertido en recientes entrevistas que había optado por cambiar de estilo y de género. Quienes nos enamoramos hace tres años de su popular 'bombazo', pensábamos posiblemente que íbamos a volver a vivir y a experimentar el mismo carrusel de emociones que entonces te dejaba sin aliento. Y, por desgracia, no sucede.

El libro está bien escrito y estructurado, con el recurso del 'flashback' que a veces dificulta la lectura, narrando la historia de una familia –dos en realidad- que, como sucede en la vida misma, está llena de secretos y sufre y padece pese a las comodidades que disfruta. Un libro que gusta, pero no apasiona; de interesante lectura aunque nunca estimulante. Dicker es un escritor joven, que conoce muy bien el oficio, y que ha demostrado que sabe llegar a lo más hondo y noquear al lector. En unos pocos meses ha anunciado que publicará una nueva novela y, sin duda, volveré a leerla. En cualquier caso, es un purasangre, un autor de primera división que tiene mucho que aportar y que merece la pena leer.