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Elementos filtrados por fecha: Marzo 2018

Agitador cultural, promotor, escritor, editor, periodista, poeta…. Su trabajo editorial, su vida, su experiencia marcada por la Guerra Civil y su posterior exilio han sido recuperados por el profesor Ignacio Fernández de Mata, decano de la Facultad de Humanidades y Comunicación de la Universidad de Burgos y uno de los principales investigadores de su obra, en una exposición titulada ‘De la sombra a la luz. Eduardo de Ontañón (1904-1949), organizada por el Instituto Castellano y Leonés de la Lengua, y que acaba de aterrizar en Medina de Pomar, municipio burgalés originario de su familia, donde él residió en varios momentos de su vida. 

Con el apoyo de la Diputación de Burgos y el Ayuntamiento de Medina de Pomar, el Museo Histórico de las Merindades acoge hasta el 15 de abril este interesante proyecto expositivo que permite recuperar y poner en valor la obra de uno de los intelectuales burgaleses más prolíficos, cuya trayectoria profesional se vio truncada y comprometida por la Guerra Civil y su posterior exilio. Y una figura la suya también muy desconocida, ya que prácticamente su trabajo quedó apartado y oculto para casi toda una generación, como quiso recordar Ignacio Fernández de Mata en la inauguración de esta muestra de carácter itinerante. 

Considerado el puntal principal de las vanguardias literarias de comienzos del siglo XX en Castilla y miembro de pleno de derecho de la denominada ‘Generación de la República’, comenzó a colaborar, siendo solo un adolescente, en la revista Papa Moscas, semanario satírico dirigido por su padre, el periodista Jacinto de Ontañón, que se centraba en la vida política burgalesa. Precisamente la figura de su padre, hombre de fuertes tendencias liberales, que mantenía aspiraciones literarias y que compaginaba el ejercicio periodístico local con el nacional, fueron fundamentales en la configuración de su personalidad. 

Su estilo artístico tuvo siempre un profundo poso social de carácter castellano, que hundía sus raíces en las gentes sencillas y en el mundo rural. Su despegue literario se hizo a través de distintas cabeceras, tanto en periódicos como revistas, en las que fue madurando su estilo hasta hacerse un hueco propio. Con solo 19 años fundó la revista ‘Parábola’, publicación que recogió poesía de Federico García Lorca o los trabajos de Concha Méndez y Gerardo Diego. Ontañón colaboró también con la revista ‘Estampa’, con los periódicos ‘El Sol’, ‘Ahora’ y ‘Luz’, en la revista ‘La Linterna’… Una guía turística de Burgos ‘Enciclopedia gráfica: Burgos’, la biografía que hace del cura Merino ‘El cura Merino. Su vida en folletín’ y del torero Frascuelo ‘Frascuelo, el toreador’ son otros de los variopintos trabajos literarios que desempeño antes de su exilio a México. En el país americano que le acogió, como sucediera con tantos exiliados, también tuvo una fecunda actividad literaria y periodística español a través de guías y biografías…

Una vida breve e intensa en todos los sentidos que se puede rastrear paso a paso a través de este proyecto expositivo, que recupera el trabajo y la trayectoria vital de este intelectual burgalés. Nieto de Esteban de Ontañón Ruiz Puente, nacido en 1816 en Medina de Pomar, su vínculo personal con la comarca de las Merindades nunca desapareció. Incluso, a su regreso del exilio en México, residió un mes poco en este municipio burgalés antes de regresar a Madrid, donde moriría poco después a consecuencia de un cáncer mortal. 

El Premio de la Crítica de Castilla y León, galardón literario que reconoce los valores de la literatura de esta Comunidad, está de enhorabuena. O mejor dicho, de doble enhorabuena. Porque la realidad es que con el último fallo del jurado de este premio se ha incrementado la nómina de premiados que han sido reconocidos con este galardón, después de que sus integrantes decidieran en Ávila premiar dos títulos muy distintos entre sí de las diez obras finalistas seleccionadas por un heterogéneo jurado en el que están representados críticos literarios, periodistas y libreros de Castilla y León.

‘Akúside’ (Difácil), de Ángel Vallecillo y ‘Los refugios de la memoria’ (Papeles Mínimos), de José Luis Cancho, ambos vallisoletanos, tienen el honor de compartir ex aequeo este galardón literario, en una decisión que apenas cuenta con precedentes en la ya dilatada trayectoria de un premio que cumplía el 14 de marzo 16 convocatorias consecutivas en perfecta forma, descubriendo nuevos valores y consolidando los ya existentes. Y haciendo historia, únicamente en dos ocasiones desde que el Instituto Castellano y Leonés de la Lengua decidiera poner en marcha este premio con raíz regional, se ha producido un caso similar. La Sala de Banderas del Palacio de los Verdugo de la capital abulense fue el punto de encuentro donde una vez más se reunieron los integrantes del jurado para debatir y analizar en profundidad las obras seleccionadas.

‘Akúside’, que comparte letras con ‘Euskadi’, resulta una novela atípica, narrada en tres tiempos, que recurre al tema del País Vasco para hacer una simbología desde la ficción de una sociedad que no se conoce a sí misma, al tiempo que trata de indagar en el problema de los nacionalismos y las barbaridades que conllevan. Una novela distinta y dura, que posee una estructura y un lenguaje valientes y distintos, como coincidían en destacar los críticos que opinaron sobre los libros.

La otra novela premiada, ‘Los refugios de la memoria’, parte de un autobiografismo fragmentario de su autor, el también vallisoletano José Luis Cancho, intelectual de izquierdas, comprometido, militante en su juventud del Partido Comunista de España. De los diecisiete a los veintitrés años se vuelca en la causa y es detenido en numerosas ocasiones. Tras la muerte de Franco y su salida de prisión, mantuvo una intensa actividad política hasta que abandonó la militancia política. Después se instaló en Irún para trabajar como maestro. Autor de varias novelas, en este libro ha pretendido enfrentar a los lectores con la historia reciente de España, al referirse al final de la dictadura franquista desde el trabajo de la memoria personal.

El director del Instituto Castellano y Leonés de la Lengua, presidente del jurado que fallaba el premio, reconoció al dar a conocer el doble premio que ambos medios comparten una “escritura muy moderna, adaptada a estos tiempos”. Una decisión difícil, la de compartir este premio, que viene a reconocer en cualquier caso la buena salud de la literatura, de los autores y de las editoriales de Castilla y León. Este premio así lo demuestra.

El Premio de la Crítica de Castilla y León, galardón literario que reconoce los valores de la literatura de esta Comunidad, está de enhorabuena. O mejor dicho, de doble enhorabuena. Porque la realidad es que con el último fallo del jurado de este premio se ha incrementado la nómina de premiados que han sido reconocidos con este galardón, después de que sus integrantes decidieran en Ávila premiar dos títulos muy distintos entre sí de las diez obras finalistas seleccionadas por un heterogéneo jurado en el que están representados críticos literarios, periodistas y libreros de Castilla y León.

‘Akúside’ (Difácil), de Ángel Vallecillo y ‘Los refugios de la memoria’ (Papeles Mínimos), de José Luis Cancho, ambos vallisoletanos, tienen el honor de compartir ex aequeo este galardón literario, en una decisión que apenas cuenta con precedentes en la ya dilatada trayectoria de un premio que cumplía el 14 de marzo 16 convocatorias consecutivas en perfecta forma, descubriendo nuevos valores y consolidando los ya existentes. Y haciendo historia, únicamente en dos ocasiones desde que el Instituto Castellano y Leonés de la Lengua decidiera poner en marcha este premio con raíz regional, se ha producido un caso similar. La Sala de Banderas del Palacio de los Verdugo de la capital abulense fue el punto de encuentro donde una vez más se reunieron los integrantes del jurado para debatir y analizar en profundidad las obras seleccionadas.

‘Akúside’, que comparte letras con ‘Euskadi’, resulta una novela atípica, narrada en tres tiempos, que recurre al tema del País Vasco para hacer una simbología desde la ficción de una sociedad que no se conoce a sí misma, al tiempo que trata de indagar en el problema de los nacionalismos y las barbaridades que conllevan. Una novela distinta y dura, que posee una estructura y un lenguaje valientes y distintos, como coincidían en destacar los críticos que opinaron sobre los libros.

La otra novela premiada, ‘Los refugios de la memoria’, parte de un autobiografismo fragmentario de su autor, el también vallisoletano José Luis Cancho, intelectual de izquierdas, comprometido, militante en su juventud del Partido Comunista de España. De los diecisiete a los veintitrés años se vuelca en la causa y es detenido en numerosas ocasiones. Tras la muerte de Franco y su salida de prisión, mantuvo una intensa actividad política hasta que abandonó la militancia política. Después se instaló en Irún para trabajar como maestro. Autor de varias novelas, en este libro ha pretendido enfrentar a los lectores con la historia reciente de España, al referirse al final de la dictadura franquista desde el trabajo de la memoria personal.

El director del Instituto Castellano y Leonés de la Lengua, presidente del jurado que fallaba el premio, reconoció al dar a conocer el doble premio que ambos medios comparten una “escritura muy moderna, adaptada a estos tiempos”. Una decisión difícil, la de compartir este premio, que viene a reconocer en cualquier caso la buena salud de la literatura, de los autores y de las editoriales de Castilla y León. Este premio así lo demuestra.

Quiero aplaudir desde este espacio abierto a la opinión y a la información cultural la estupenda iniciativa que acaba de poner en marcha la Universidad de Burgos para acercarse al mundo de la información y de la comunicación. De manera directa, abordando cuestiones básicas y necesarias para entender la evolución que ha experimentado la comunicación y la gestión y difusión de la información durante los últimos años, una circunstancia que ha obligado a los profesionales del sector a adaptarse a las nuevas formas de comunicar.

Las primeras ‘Jornadas de Comunicación e Información’ cuentan también con el respaldo de la Asociación de Periodistas de Burgos y el Instituto Castellano y Leonés de la Lengua, entidades ambas sensibilizadas con este debate y que han querido sumarse a este primer encuentro para la reflexión, que reúne a profesionales del sector con la pretensión anunciada de acercar la realidad de la profesión periodística, la comunicación y la información a los alumnos de Comunicación Audiovisual de la Universidad de Burgos.

Cuatro jornadas que se despliegan durante los meses de marzo a mayo en cuatro mesas redondas en las que se pretende analizar los nuevos retos de la prensa, la información radiofónica, la comunicación institucional y la libertad de expresión en el siglo XXI. Las jornadas arrancaron en la Facultad de Económicas el 6 de marzo con la intervención de Raúl Briongos, director de Diario de Burgos, y de Gorka Ruiz, delegado de EFE en Castilla y León, encargados de destacar los retos y estrategias a los que se enfrenta la prensa y la información.

El próximo 20 de marzo será el turno de la radio, medio que de comunicación que está evolucionando de la ‘inmediatez sonora a la inmediatez digital’. Los periodistas Luis Jaramillo, director de COPE en Castilla y León, y Pedro Sedano, redactor jefe de la Cadena SER en Burgos, serán los encargados de debatir sobre este medio, su realidad y su futuro a corto plazo. 

Estas primeras jornadas también se acercan al fenómeno de la comunicación institucional y corporativa. Tengo la suerte de haber sido invitado a participar en la tercera de las jornadas, prevista para el próximo 17 de abril, en la que estaré acompañado por la periodista María Orive, responsable de Comunicación de ASTI.

El cierre de las jornadas está programado el 8 de mayo, en el Palacio de la Isla de Burgos, sede del Instituto Castellano y Leonés de la Lengua. Coincidiendo con la cercana celebración del Día Internacional de la Libertad de Expresión, será el joven periodista y escritor Juan Soto Ivars el encargado de cerrar estas intervenciones, con una ponencia en la que se pretende poner de relieve el debate sobre la censura y la libertad de expresión en el siglo XXI. Cuatro jornadas llenas de experiencias que permitirán a los estudiantes acercarse y conocer la realidad de una profesión necesaria para garantizar el mantenimiento de una sociedad democrática en permanente evolución. Estoy convencido de antemano de que este encuentro tiene garantizada su continuidad.

Son tantas las historias, leyendas y tópicos que rodean al ‘Titanic’, el trasatlántico de lujo hundido en el océano Atlántico en 1912, mientras hacía su viaje inaugural desde Southampton a Nueva York, que resulta a veces difícil comprender la increíble fascinación que sigue generando entre el público todo aquello concerniente a este fabuloso buque, posiblemente uno de los más famosos de la historia de la navegación de todos los tiempos. Sus increíbles dimensiones, su carácter ‘inundible’, el lujo que rodeaba a su construcción, su cuidado servicio y su elegante pasaje, su inesperado y sorprendente final....


Son tantos los factores que han contribuido a agrandar su leyenda a lo largo de los años, que entender la pasión que sigue despertando el ‘Titanic’ puede resultar difícil de entender. En efecto, el enorme transatlántico, gigantesca maravilla del mundo que naufragó en las gélidas aguas del Atlántico, no fue únicamente un buque, sino que alcanzó casi de forma instantánea el carácter de mito: la encarnación del progreso tal como se entendió en el siglo XIX, un concepto cuya vigencia ha sufrido muchas variaciones con el paso de los tiempo, como ha demostrado la historia en distinto tipo de manifestaciones.


Hace unos pocos días tuve la oportunidad de caer fascinado ante el embrujo de este navío, disfrutando en Burgos con la exposición ‘Titanic, the reconstruction’, una muestra itinerante que llegó a comienzos de febrero a al Fórum Evolución de la capital burgalesa de la mano de la Fundación Titanic, y que permite al visitante acercarse a cómo era la vida a bordo. La espectacular maqueta del popular barco, realizada a escala 1:30, constituye sin duda alguna la estrella de la exposición, gracias a su realismo y el mimo y grado de detalle que se ha puesto en su construcción. Sus propias dimensiones ‘asustan’ y dejan boquiabierto al visitante que se acerca hasta allí: 12 metros de largo, 4,20 metros de alto y 3,90 metros de ancho son las medidas de esta espectacular y lograda recreación en la que no falta un detalle.


Las entrevistas realizadas a nueve supervivientes del naufragio en el Atlántico que contaron su historia sirvieron de base para dar forma al guión de la visita de la exposición que desde que se inauguró ha conseguido una obra que realizadas en entrevistas Así se ha creado la exposición ‘Titanic the reconstruction’, una muestra que vuelve sobre uno de los mito más populares del siglo XX, que ha visto su historia acrecentada gracias a la multitud de libros, películas e historias que han contribuido a dar forma y a agrandar esta gran leyenda.


Sí quiero aprovechar esta ventana abierta al público para destacar el buen recuerdo que me dejó la lectura de ‘Himno al final del viaje’, de Erik Fosnes Hansen, libro publicado en los primeros años de la década de los 90, antes de que la pasión por el Titanic se desatara. Un relato en el que el protagonismo descansa sobre los músicos de la orquesta del barco, que permaneció tocando en cubierta mientras se sumergía en las heladas aguas del Atlántico. Libro que tampoco figura entre los abundantes títulos que esta aventura ha generado a lo largo del tiempo.


En esta exposición, el visitante tiene la oportunidad de acercarse a la historia a bordo del barco, desde su concepción y construcción inicial, hasta los restos actuales, sumergidos a casi cuatro kilómetros de la superficie marina, desgastándose poco a poco después de más de cien años reposando en el fondo del océano. Especialmente interesante resulta ver un modelo original del coche Brush D24/1909, similar al que viajaba a bordo en aquel trayecto para ser presentado en sociedad en Nueva York, considerado en la actualidad el automóvil más antiguo del mundo con capacidad de circular. También merece la pena echar un vistazo al cuadro original 'El Sueño del Titanic' o descubrir las imágenes exclusivas pertenecientes a la última entrevista de Millvina Dean, la última superviviente, o la réplica de la Cabina Marconi, inaugurada por la princesa Elettra, hija de Guillermo Marconi, entre otras curiosidades, además de las réplicas oficiales de los lavabos usados por los viajeros en las dependencias de primera y segunda clase del barco.
Una hora y media de visita en la que es posible echar la vista atrás más de un siglo y acercarse a la una realidad de un navío que forma parte de la historia de la navegación y, por qué no decirlo, de la humanidad.