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La lengua actualmente la concebimos como un mecanismo que utilizamos las personas de una comunidad concreta (como un país, por ejemplo) para comunicarnos y hacer cosas útiles. Por ejemplo, comprar una barra de pan. Si hablas checo, por decir una lengua al azar, serás capaz de sobrevivir en la comunidad checa pues sabrás hacer lo mismo que ellos hacen a través del idioma. Sin embargo, existen lenguas que mucha gente reniega de su propia existencia debido precisamente a su, según ellos, nula utilidad en la vida real. Son lenguas ficticias o ideolenguas, creadas por una o varias personas con la intención de dar credibilidad a los mundos que crean dentro de sus obras literarias o audiovisuales -también hay otros motivos que inducen la creación de ideolenguas, pero nosotros nos centraremos solo en aquellas que han sido creadas con una intención artística-. Todo ello dentro de un marco fantástico, lo que comúnmente denominamos como ciencia-ficción. De otra manera, estas lenguas no tendrían cabida; en el mundo actual ya conocemos todas (o casi todas) las lenguas existentes, así que estos autores recurren a toda su inventiva para crear una lengua nueva. Personalmente, siempre me ha fascinado este proceso creativo, pues hay unas más trabajadas que otras, pero la complejidad de algunas de ellas llega a ser abrumadora.

Mi primer contacto con una lengua ficticia fue el élfico, desarrollado por Tolkien en el universo de la saga de novelas El señor de los anillos y también El Silmarallion. No es una sola lengua, sino que se divide en varias, como si de dialectos se tratara. Las dos más importantes (o al menos en las que más trabajó Tolkien) fueron el quenya y el sindarin, esta última siendo la lengua élfica más hablada de la Tierra Media. Su sistema gramatical se basa casi completamente en el latín y en el finés. Sin embargo, Tolkien decidió ir un paso más allá y decidió crear también un sistema de escritura distinto para esta lengua, en vez de conformarse con los caracteres romanos que utilizamos nosotros (tal y como hacen la mayoría de autores).

Pero no dejemos a Tolkien acaparar tanto. Hay muchas otras lenguas ficticias muy interesantes. Empezando por las más famosas:

- Klingon, lengua creada por Marc Okrand explícitamente para el universo de las películas de Star Trek.

- Dothraki, el idioma que habla la raza dothraki en el mundo creado por George R.R. Martin para su saga de novelas Canción de Hielo y Fuego popularizada por la serie de televisión de HBO (bautizada con el nombre del primer libro, Juego de Tronos) que tanta fama ha cosechado en los últimos años.

- Bordurio, lengua de Borduria, estado ficticio de los Balcanes que aparece en los cómics de Las aventuras de Tintín.

Por último, me gustaría resaltar el hecho de que los fans más acérrimos de dichas sagas de libros, películas o cómics, han mostrado un interés inusitado por las ideolenguas que aparecen en ellos, llegando a crear cursos para aprender el idioma. Aquí os dejo uno de los muchos ejemplos, en este caso se trata de una página web creada por fans en la que se nos ofrece un curso autodidacta para aprender la lengua dothraki (y también el valyrio) de la saga Canción de Hielo y Fuego, así como un documento PDF en el que se recoge un diccionario con la traducción de todas las palabras dothraki conocidas, y que es actualizado continuamente como si del DRAE se tratara. Eso sí, todo en la lengua de Shakespeare, que es la lengua original de las novelas. Me dejo muchas otras, como el talossan o el na'vi, pero sería imposible recogerlas todas en una sola entrada del blog.

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