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Seguramente os ha pasado muchas veces, que algo os haya provocado miedo o que sospechéis de alguna cosa o de alguna persona, es decir, que no os dé la seguridad que se merece. Cuando nos pasa esto, utilizamos la famosa y conocida expresión "me da yuyu". Por si os interesa, esta interjección está relacionada con la exclamación "¡huy, huy, huy!", esto muestra temor y proviene del latín hui, una exclamación que expresaba dolor. Esta expresión la utilizaban con bastante frecuencia en sus obras dramática Plauto y Terencio.


En realidad, tal y como la conocemos hoy en día, está relacionado con el imperativo fugite del verbo fugere, que significa huid. Su valor semántico es equivalente a la expresión religiosa vade retro, que en castellano significa "huid, idos...", reducida posteriormente a "huy". Ésta se utilizaba en los rituales exorcistas, con el fin de que Satanás saliese del cuerpo que había poseído.


Podemos ver, que nuestra intención con este dicho popular, que es el de mostrar que algo o alguien "nos da miedo, o da mal fario", proviene del ritual del vudú. En 1840 vemos como el dramaturgo Juan Eugenio de Hartzenbusch empleaba así esta expresión:

Tiesa que tiene la Visión impía
Dos horitas con él se divertía,
Sus ojos clavándole saltones:
¡Huy, huy, el Señor nos libre de visiones!

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