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El año 2017 ha llegado ya a marzo, pero no ha sido hasta ahora cuando me ha llegado un artículo sobre la palabra del año 2016, galardón que otorga la Fundación del Español Urgente (Fundéu). Había muchas candidatas y al final ha sido la palabra populismo la que se ha llevado la palma. El coordinador general de la fundación, Javier Lascuráin, declara que «En un año tan político como este, con acontecimientos de importancia global como el Brexit (en Reino Unido), la victoria de Donald Trump (en Estados Unidos) y los diferentes procesos electorales y plebiscitarios en América y España, la palabra del año de Fundéu tenía que venir de ese ámbito». Yo, con su permiso, apostillo que ¿qué año no es un “año político”? Aunque sí que es cierto que la de cosas que han pasado estos meses en relación al temita.


A pesar de que ahora la palabra tiene connotaciones negativas, populismo es, en origen, neutra. Su significado reza según el Diccionario de la Real Academia ‘tendencia política que pretende atraerse a las clases populares’. Lascuráin añade que «también hay quienes prefieren definirlo como la tendencia política que pretende devolver el poder a las masas populares frente a las élites».


Si bien es cierto que el susodicho vocablo, el cual ha asomado más de una vez en las entradas que redacto para este blog, es muy interesante, sobre todo en su evolución –de ser neutra a tener connotaciones negativas-, y que hay otras palabras que optaron a tal deferencia.


Un ejemplo es el de ningufonear. Ole al cerebrito que se inventó esto. Es la traducción de la inglesa phubbing. Seguro que ahora no entiendes de qué hablo, pero si te explico a qué me refiero, me darás la razón. Ningufonear: ‘verbo atribuido a la acción de pasar totalmente de los demás comensales/compañeros de barra/gente en general por estar mirando la pantalla del móvil’. Triste sensación la de sentirse solo cuando se está rodeado de gente.


Otra de mis favoritas es la cuñadismo. Esta también ha tenido su minuto de gloria en mis intervenciones. Me gusta tanto porque es de esas cosas que forjan el carácter de sentirse español. En todo el mundo hay cuñados, pero no sé por qué en España son más bien especialitos. Son aquellos que siempre siempre lo saben todo y además tratan de convencerte de que pienses lo mismo que ellos. Benditas cenas de Navidad, amigos.


Una recurrente ha sido también youtuber (youtubero en espanglish), que son aquellos jóvenes que, en palabras suyas, ‘crean contenido en internet’. Que suben vídeos a Youtube, vamos. Y, ojo, muchas veces de mejor calidad que los que salen en la televisión o el cine.

Por desgracia, LGTBfobia también estaba entre las finalistas. En pleno siglo XXI y que sigamos con estas cosas. Creo que no hace falta definirla, pero ¿hasta cuándo existirá?


Destacan también vendehúmos, ‘quien hace propuestas sin fundamento, utópicas, ilusorias’; abstentocracia ‘poder e importancia que tiene la abstención en las votaciones en distintos países y situaciones políticas; bizarro, ‘extraño, raro, insólito’; posverdad ‘relativo a las circunstancias en las que los hechos objetivos influyen menos a la hora de modelar la opinión pública que los llamamientos a la emoción y a la creencia personal’; videoarbitraje, ‘arbitraje de los partidos de fútbol con recursos de video’; papilomavirus, ‘virus del papiloma humano’ y sorpasso ‘fenómeno por el que, en unas elecciones, un grupo político supera sobradamente a otro’.


En fin, creo que se puede resumir a la perfección el año 2016 con tan solo estas doce palabras, ¿no creen?

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