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Cada uno los usamos, hasta mi abuela nunca olvida añadir uno al final de su mensaje. Se trata de los emoticonos, una secuencia de caracteres que expresan, sobre todo, alguna emoción. Es un fenómeno extendido por todo el mundo, los usamos corrientemente en los foros, en los chats, en las redes sociales, en correos electrónicos, en SMS, aun en las cartas escritas a mano.
Como en este blog tratamos especialmente temas lingüísticos, vamos a dedicar unas pocas palabras al menos a la palabra emoticono. Esta palabra es la adaptación gráfica de la voz inglesa emoticon que es un acrónimo de las palabras emotion “emoción” e icon “icono”. Su plural en español es emoticonos. Aquí lo lingüístico termina.
Los emoticonos son útiles cuando nos quedamos sin palabras. Son económicos, con poco se expresa mucho, basta hacer unos clicks y una reacción, una actitud o un estado de ánimo están nacidos. Diariamente enviamos más de 6 billones de las caritas sonrientes, tristes, enamoradas, aburridas, fastidiadas, entusiasmadas, sorprendidas etc. Los españoles en promedio envían cada día unos 30 emoticonos, es decir, casi 16 % de sus mensajes contiene un “emoji”.
Los emoticonos son parte de nuestra vida social (es decir, de las redes sociales). Incluso se hacen estudios y estadísticas sobre el uso de los tipos concretos de los emoticonos. Por ejemplo, según los tipos de “emoji” más usados en varias partes del mundo se especula sobre el carácter típico de las naciones. Así, la gente de los países del sur, como España o Italia, debería ser gente romántica y afectuosa, ya que su emoticono más usado es el que lanza un beso de corazón. En Inglaterra se ríen cínicamente hasta lloran, en Tailandia se ríen de todo y en los Estados Unidos se parten de risa. Otro estudio (de Tiny Books), esta vez especializado en las personalidades de los españoles, reveló que los andaluces se identifican con el emoticono que se ríe a carcajada limpia, los cántabros, con el de la cara de sorpresa o que el “emoji” característico de Castilla la Mancha es el pulpo y el de Castilla y León, el corazón roso con una flecha atravesada. Aunque es un estudio hecho en 2015, parece como si saliera de la situación política actual, ya que veo interesantísima la relación de los emoticonos típicos de Cataluña y Madrid que son el que simula un aplauso, en el caso de Cataluña, y el de la cara de terror y sorpresa, en el caso de nuestra capital. ¿No les parece:D?
Seguramente saben que existe un montón de emoticonos y, además de eso, que hay variaciones según la red social que usamos, es decir, los mismos símbolos gráficos crean otra cara en Messenger y otra en Whatsapp. Pero esto no importa tanto. ¿Verdad? Mucho más importante que la cara del emoticono es la posición del queso en la hamburguesa. Sí. Se trata de una guerra entre dos mundos, Apple y Google, por un emoticono de hamburguesa. Mientras que Apple pone el queso encima de la carne, Google lo coloca debajo. Y la gente discute y pelea. Yo personalmente simpatizo con Google. No es solo por la posición del queso, sino también de otros ingredientes, sobre todo, de lechuga. Yo nunca pongo lechuga debajo de todos los otros componentes. Siempre está encima, porque es frágil y no soportara el peso de otros alimentos. ¿No? Así, el orden de los ingredientes de la hamburguesa Google (queso, carne, tomate, lechuga) me parece más tolerable que el orden de la hamburguesa Apple (lechuga, carne, queso, tomate). Y el tema de los tipos de panecillos dejo aparte.
¿Y ustedes, de quién son?

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