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bluyin1Cada lengua cambia, evoluciona y se hace continuamente más rica. Una de las razones por las que el número de vocabulario de una lengua constantemente aumenta es el creciente influjo de otras lenguas. Los extranjerismos forman una fuente importante de palabras nuevas en una lengua. El español no es la excepción. En este artículo quiero abordar el tema del tratamiento ortográfico de los extranjerismos en español, con especial atención a los ejemplos de anglicismos, ye que es el inglés que hoy en día tiene mucha influencia en nuestras expresiones cotidianas.

La norma de nuestra lengua es que los extranjerismos que se utilizan con su grafía y pronunciación originarias se deben escribir en los textos españoles con algún tipo de marca gráfica (cursiva o comillas) que señale su carácter ajeno a la ortografía española. La RAE los denomina extranjerismos “no adaptados”. Se trata, por ejemplo, de las palabras como happy end, blues, software, etc. Así podemos ver oraciones tipo:

  • Esta historia no tuvo el happy end.
  • Su libro fue un bestseller.
  • Quiero apuntarme al casting de gran hermano.
  • Ese autor pertenece a la generación beat.

Pero existen también extranjerismos “adaptados” (préstamos) que quedan en los textos sin ningún tipo de resalte. Este tipo de palabras ajenas se adaptó a la ortografía española por dos vías:
El primer grupo de las voces mantuvo su grafía original, pero adaptó su pronunciación al español adquiriendo además la acentuación típica española. Así, para el anglicismo airbag se propone la pronunciación española [airbág] en lugar de la inglesa [érbeg]. Lo mismo ocurre con la palabra master que además adquirió la tilde sobre la a: máster y se pronuncia a la manera española [máster].
El segundo grupo de las voces adaptadas forman palabras que mantuvieron la pronunciación original (más o menos), pero cambiaron su forma gráfica adaptándose a la ortografía española. Se trata de las voces como:

  • Tuit (tweet)
  • Güisqui (whisky)
  • Cederrón (CD-ROM)
  • Mitin (meeting)
  • Overol (overall)
  • Tique (ticket)
  • Baipás (by-pass)
  • Jonrón (home run)
  • Bluyín (blue jean)
  • Friki (freaky)

Estos son los ejemplos de los “adaptados” bastante nuevos, sin embargo, en español encontramos un montón de las voces adaptadas a nuestra ortografía en las que ya casi no nos damos cuenta de que se trata de las palabras foráneas, tan arraigadas están en nuestra lengua. Se trata, por ejemplo, de las lexías como: fútbol, estándar, jersey (inglés); aceite, arroz, almohada (árabe), chalé, garaje, peluche, jardín (francés) etc.

 

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