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Es satisfactorio, o mejor dicho, ‘mágico’ oír buena poesía, alguien que te abre su alma para expresar sus sentimientos más profundos. En el peor de los casos, es entretenido, pero cuando se hace bien, puede suceder que si bien al principio solo ‘oyes’, después llegas a ‘escuchar’. A identificarte emocional Es lo que a muchos nos pasó recientemente con César Brandon, cuya fuerza emotiva no ha pasado desapercibida.

Un joven de veinticuatro años, graduado en Educación Social por la Universidad de Granada, desempleado y con una vocación poética innata se presentó al casting para entrar a un programa televisivo de talentos. Tras recitar delante de toda España tres de sus poemas y dejar asombrado a todo espectador u oyente, César se proclamó vencedor del concurso. Pero este joven poeta de Guinea Ecuatorial consiguió otra victoria mucho más importante esa noche: mostrar la cara atractiva y cercana de la poesía e introducirla en una generación quizá más acostumbrada a la novela. El hecho es que la noche en la que César Brandon recitó sus poemas más personales en televisión hizo llegar un género desgraciadamente cada vez más en desuso a personas que no consideraban ‘guay’ la literatura. Poco importa desde dónde se mire, hay que admitir la respetabilidad de su hazaña siendo conscientes de la dificultad de convertir la poesía en algo actual. De ahí el mérito del poeta. Además, con su salto al mundo de la escritura, seguro servirá de impulso y motivación para que jóvenes talentos (que creedme, los hay) hagan como él y lleguen a crear algo tan puro y que llegue a muchos lectores.

El reciente 23 de abril, en el Día del Libro, se confirmó la evidencia: César fue el autor más vendido entre los libros de no ficción con Las almas de Brandon. Su voz propia es poderosísima; su estilo, hablar desde el corazón y su espada es la fuerza emotiva de sus palabras; cada renglón está escrito con sangre, sudor y lágrimas. Siempre respaldado por su familia (él mismo se autodenomina educado por la ‘Universidad de Mamá’, ‘la de Papá’, etc), que en más de un caso, le han servido de inspiración.

Tenemos a un nuevo creador de cultura que esperemos nos dé mucho más en el futuro; desde luego, nosotros lo seguiremos desde cerca con la mirada puesta en el papel y la pluma.

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