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En los tiempos que corren el feminismo es una realidad cada vez más potente que trata de visibilizar a la mujer, de frenar la violencia y la discriminación producida contra ella. Últimamente la palabra feminismo y  el hecho de ser feminista está de moda, lo cual, por sí sólo ya simboliza un gran avance para la sociedad. Al mismo tiempo, escuché ayer en la radio que las violaciones contra las mujeres habían aumentado un 28% en España, datos alarmantes para dicho movimiento, para la mujer, y para todas las personas que luchan por alcanzar la igualdad a todos los niveles con el hombre. Feminismo no es lo mismo que machismo, a pesar, de que durante toda la historia del mundo anterior a la época en la que vivimos se haya tergiversado el término. En opinión del Diccionario de la Lengua Española el feminismo es «el principio de igualdad de derechos entre hombres y mujeres». Es llamativo que en nuestro léxico aún pervivan vocablos que reflejan la marginación de la mujer, tales como, misoginia¸ que significa literalmente «aversión u odio a las mujeres». Es inevitable reflexionar acerca del motivo por el que no hay en el diccionario ninguna palabra que signifique lo contrario de machismo o misoginia. Muchas mujeres nos hemos hecho esta pregunta alguna vez, y la respuesta es clara, según los libros de Historia no existe tal vocablo porque nunca ha habido odio por parte de las mujeres hacía los hombres. Esto podría deberse a que la opinión femenina nunca se ha tomado en serio, incluso ha sido elidida. Otro posible motivo sería que nosotras siempre hemos sido encasilladas en el papel de hijas, madres, esposas, novias o cuidadoras, lo que hacía suponer al género masculino que no sentíamos odio hacía ellos. La primera dama que alza su voz contra los hombres es Lisístrata, que hizo una huelga de sexo para que finalizara la guerra. Esto quiere decir, que ya desde la Grecia Clásica, las mujeres se quejaban de las injustas decisiones de los varones, pero desde tiempos pretéritos su voz era silenciada y su voluntad también, además de ignorada. Desde este momento el feminismo, como forma de pensamiento y de reivindicación de los derechos de las mujeres ha tenido distintas etapas, teniendo su cumbre en la época de la Revolución Francesa. Esto ha dado lugar en diferentes tipos de feminismo como: el premoderno, el ilustrado, el decimonónico, el sufragista, el socialista, el anarquista, el liberal, el radical, el cultural y las últimas preferencias de este movimiento. Estas últimas tendencias luchan por el cambio de la sociedad, el trabajo entre ambos sexos, la conciliación y el respeto por ambas partes tanto hombres como mujeres.

El factor común de todas estas etapas es el de la ruptura de los estereotipos y el de la normalización de los derechos femeninos. En nuestros días existe aún un machismo latente, que padecen principalmente las chicas jóvenes, especialmente los micromachismos. Nuestro deber es no dejarnos ignorar por los hombres, nuestro único objetivo es alcanzar los mismos derechos que los hombres tienen en la sociedad y ser tan escuchadas como ellos. Lo verdaderamente complicado es cambiar la mentalidad de hombres y mujeres y que dejen que la sociedad cambie, asumiendo este hecho como algo natural. Pero mientras dicha igualdad no sea lograda, tal y como demuestran los datos actuales, tanto hombres como mujeres debemos colaborar juntos para respetarnos y entendernos. En el momento en que los derechos  entre ambos sexos sean iguales y se asuman como algo normal, estos aspectos no serán tan polémicos ni serán necesarias las políticas de igualdad ni la conmemoración del Día Internacional de la Mujer. Ojalá llegue pronto este día.

 

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