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Decía Tierno Galván en uno de sus famosos discursos que la viveza de una ciudad como Madrid depende de la viveza de sus plazas, sus centros neurálgicos. Aplicándolo a nuestra querida ciudad de Burgos, podríamos afirmar sin ninguna duda que uno de esos centros neurálgicos es nuestra catedral. El 20 de julio de 2021 se cumplirán ocho siglos desde la colocación de la primera piedra. Es por ello que el pasado 10 de abril de 2018 las Cortes de Castilla y León reconocieron a la Catedral de Burgos como un centro de auténtica viveza cultural y espiritual otorgando su pleno apoyo a la celebración del octavo centenario de su construcción.

Declarada Monumento Nacional en 1885, la de Burgos es la única catedral de España que tiene de forma independiente, sin estar unida al centro histórico, la denominación de Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Fueron tres las personalidades sin las que no hubiera sido posible la construcción de este templo, hoy símbolo por antonomasia de Burgos. El rey Fernando III, el obispo Don Mauricio Los millones de piedras utilizadas para su construcción fueron sacados de Hontoria de la Cantera, un municipio burgalés perteneciente a la comarca de Alfoz de Burgos. La Santa iglesia Catedral Basílica Metropolitana de Santa María, que es su nombre completo, está construida siguiendo patrones góticos franceses. Las agujas de la fachada principal, de influencia germánica, destacan por su detallada ornamentación, de la que se ocupó Juan de Colonia. La capilla del Condestable, de estilo gótico isabelino, fue construida por la familia Colonia, Diego de Siloé y Felipe Vigarny. El cimborrio del crucero, gótico-plateresco, fue construido por primera vez por Juan de Colonia y reconstruido por Juan de Vallejo un siglo más tarde. Todos ellos son elementos del gótico flamígero (tardío) que dotan a la catedral de una caracterización inconfundible. Su estilo, aunque abarca desde el gótico hasta el neoclasicismo, se relaciona directamente con el gótico francés clásico y recuerda a otras grandes catedrales como las de Reims o París.

En su interior podemos encontrar maravillas tales como la Escalera renacentista Dorada, construida por Diego de Siloé; el cimborrio; la capilla del Condestable; la tumba de Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid y de su esposa Doña Jimena, con su carta de arras y su cofre o el famoso papamoscas, un autómata unido al reloj de la catedral que todas las horas en punto abre la boca y mueve su brazo derecho para accionar el badajo de una campana.

«En Burgos, tierra de orígenes, la catedral escribe su historia», esta es la premisa de ‘Burgos, 2021’, el nombre de la ceremonia del octingentésimo aniversario de la catedral, con el firme objetivo de impulsar nuevas dinámicas de proyección en el futuro, partiendo del pasado. La participación del pueblo burgalés también estará presente: sus iniciativas, ideas y propuestas serán tomadas en cuenta para conformar el programa de actividades de la celebración. Con expectación, dignidad y orgullo, esperaremos e iremos preparando una conmemoración que deje constancia de la importancia de este edificio para el panorama nacional y, sobre todo, para el burgalés.

Termino citando una de los versos más famosos del ya extinto grupo español Pereza, que, con su permiso -o sin él-, saco de contexto para llevarlo a mi terreno: más bonita que ninguna, ponía a la peña de pie.

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