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Elementos filtrados por fecha: Septiembre 2016
Sábado, 01 Octubre 2016 00:00

LOS TRABALENGUAS

Me han dicho que has dicho un dicho que he dicho yo, y ese dicho que han dicho que yo he dicho no lo he dicho más, si yo lo hubiera dicho estaría muy bien dicho por haberlo dicho yo.

A la mayoría de nosotros nos enseñaron, estando en nuestros respectivos colegios, a pronunciar una frase sin sentido, ilegible e impronunciable la primera vez. Daba igual, era divertido aprenderlo y reírnos unos de otros. Así conocimos los trabalenguas. Pero, ¿con qué finalidad? ¿Realmente nos ayudaba en algo, o era simplemente por conocer curiosidades de la lengua? Además, ¿de dónde vienen? ¿Cuál es su historia?

Bien es cierto que casi todos los idiomas del mundo tienen la riqueza léxica que supone un trabalenguas, sin embargo, mirando hacia atrás, los trabalenguas nacen en la Antigua Grecia. En esta época inventaban enigmas, paradojas y juegos de palabras con propósitos educativos. Para ello, utilizaban rimas, repeticiones y términos parónimos, es decir, de pronunciación similar.

No solemos pararnos a pensar en que nos aporta algo más que diversión, no obstante, tienen diversas funciones. Al contrario de lo que su propio nombre indica, sirven para destrabar la lengua. Asimismo, favorece la fluidez lectora, aumenta el vocabulario, sirve para adquirir rapidez en el habla y resulta útil en la enseñanza de tradiciones y conocimientos básicos.

En español, tenemos una impresionante cantidad de trabalenguas, algunos de ellos con variaciones. Muchos son para niños, otros no tanto. Largos, cortos, con adivinanzas, con una enseñanza popular… Veamos algunos de ellos:

-         El arzobispo de Parangaricutirimícuaro se quiere desarzobispoparangaricutirimicuarizar, el que lo desarzobispoparangaricutirimicuarizare, buen desarzobisparanguricutirimicuarizador será.

-         Pepe Pecas pipa papas con un pico, con un pico pica papas Pepe Pecas.

-         Tavo tuvo un tubo, pero se rompió el tubo que tuvo, para recuperar el tubo que tuvo, Tavo tuvo que comprar un tubo como el que tuvo.

-         Pancho Panza compra y plancha, pantalones para Pancha, y le dice Pancha Panza, -¿qué estás planchando Pancho? y Pancho Panza responde: compro y plancho pantalones para Pancha.

-         Historia es la narración sucesiva de los sucesos que sucedieron sucesivamente en la sucesión sucesiva de los sucesos.

-         La bruja Maruja prepara un brebaje con cera de abeja, dos dientes de ajo, cuarenta lentejas y un pelo de oveja.

-         Desatascando un atasco un fontanero se hallaba, su tasca es el desatasco, con casco o sin casco, con asco o sin asco y desatascó aquel atasco sacando lo que atascaba.

-         Yo soy Diego y nada digo, si digo o no digo soy Diego, pero si Diego soy yo lo digo, digo que si lo digo soy Diego.

-         María Chuchena techaba su choza y un techador que por ahí pasaba le preguntó: -María Chuchena  ¿techas tu choza o techas la ajena. -Ni techo mi choza ni techo la ajena, techo la choza de María Chuchena.

Lunes, 26 Septiembre 2016 00:00

LOS REFRANES DEL OTOÑO

Es una pena que hoy en día no se utilicen algo más los refranes. Seguramente hemos oído a nuestros abuelos, o incluso a nuestros padres pronunciar alguna vez esa pequeña amenaza: “Arrieros somos, y en el camino nos encontraremos” con la puntilla final del “bonito mío” que nos ponía en alerta. Probablemente no sabíamos el significado de esto. Claro, cuando uno es pequeño –o no tan pequeño– no se detiene a analizar el significado de una frase como esta. Sin embargo, la esencia la cogíamos al vuelo, y nuestra cabecita comenzaba a recibir señales de emergencia con luces rojas: “Advertencia, advertencia, advertencia”.

En nuestro idioma tenemos una casi infinita y enriquecedora lista de refranes que, muchas veces, resultan más útiles que la enunciación de una explicación propia del mismo. En resumidas cuentas: los refranes hablan por sí mismos. Cómo no, el otoño se adueña de unos cuantos. Hace un par de días iba por el Paseo del Espolón, cuando casi sin darme cuenta me descubrí observando cómo comenzaban a caer las primeras hojas de los árboles que hacen de dicho paseo, un lugar algo nostálgico. Fue entonces cuando recordé algunos de los refranes más significativos de los que se apropia esta estación llena de color. Veamos algunos de ellos:

-          Por San Mateo, tanto veo como no veo. El 21 de septiembre, un día antes del comienzo del otoño, se celebra esta onomástica. Los días se empiezan a acortar y se produce el equinoccio: la noche iguala en tiempo al día.

 

-          Septiembre, o lleva los puentes, o seca las fuentes. Las lluvias otoñales no suelen tener término medio. Bien pueden ser torrenciales, bien pueden ser escasas.

 

-          En Octubre, toma los bueyes y cubre. Este refrán aconseja hacer la siembra en el mes de octubre, que es cuando se planta el cereal.

 

-          En otoño, la mano al moño. De esta forma se hace alusión a los fuertes vientos que suelen soplar en esta estación.

 

-          Otoño entrante, barriga tirante. Hace referencia a los excesos del verano. Bien es cierto que en esta estación, con el buen tiempo y la tranquilidad, podemos engordar. Sin embargo, con la llegada del frío y del otoño, es posible perder peso.

 

-          Otoño lluvioso, año copioso. El otoño es una estación que cuenta con abundantes lluvias, lo que es beneficioso para el campo.

 

-          A sereno otoño, invierno ventoso. Indica que a una estación que goza de buena temperatura le sucede otra estación desfavorable.

 

-          Mucha agua en la otoñada, poco trigo y menos cebada. Antes decíamos que las lluvias en otoño son buenas para el campo, pero si son excesivas tienen el efecto contrario.

Esta semana en todos los medios de comunicación podíamos leer y ver las controversias y altercados producidos en Tordesillas a raíz del famoso Toro de la Vega. No voy a opinar sobre esta cuestión,porque esto, queridos lectores, es un blog sobre curiosidades de la lengua. No obstante, a raíz de este suceso se me ha ocurrido comentar en la entrada de este blog semanal los refranes y dichos populares que forman parte de nuestro acervo cultural con referencia al mundo taurino.

Muchas de las expresiones que tenemos hacen referencia a la cultura, y como es el caso, al mundo del toreo. Previamente, me gustaría explicar que el uso de estos dichos populares no implica tener una opinión favorable hacia el mundo del toreo, sino que los utilizamos por estar integrados en nuestro lenguaje. Tanto detractores como seguidores las emplean a menudo, pero muy pocos son conscientes de que provienen del mundo taurino. También esta fraseología taurina es tradicional en la literatura española, pues encontramos reflejos de ella tanto en la poesía culta de Góngora, como en la satírica de Quevedo, en obras de Lorca, Alberti o Miguel Hernández, entre otros.

A continuación explicaré algunos de los dichos más utilizados y conocidos en España que tienen relación directa con el mundo taurino.

  • Cambiar de tercio: Cambiar de actividad o de tema en una conversación. Alude a los “tercios” o partes en las que se divide una corrida de toros.
  • Coger el toro por los cuernos: Se utiliza para indicar que se debe abordar con decisión unasituación o problema. Al igual que al toro se le anula tomándole con valentía por los cuernos y obligándole a doblar la cabeza, una situación difícil ha de afrontarse con determinación.
  • Cortarse la coleta:Abandonar una actividad o trabajo. Hace referencia a la tradición de algunos toreros cuando dejan su actividad de quitarse la coleta, o moño postizo, llamado “castañeta”. Sabemos que se usaba desde el siglo XVII con la finalidad de amortiguar el golpe en caso de caída.
  • Dar la puntilla: Perjudicar a alguien ya herido o con problemas, aludiendo a la “puntilla” o puñal corto que se usa para rematar al toro ya caído.
  • Dejar a uno para el arrastre: Dejar a alguien destrozado física o moralmente. Recuerda al momento en que el toro, ya fallecido, es retirado de la plaza y “arrastrado” por mulas.
  • Echarle un capote:Ayudar a alguien en una situación difícil. Esta expresión hace referencia al trabajo de los subalternos del torero, que le ayudan en momentos de apuro distrayendo al toro con el capote.
  • Hacer novillos: Faltar a una obligación, como el trabajo o la escuela. Nace de la costumbre de algunos chavales de no acudir al colegio rural y tomarse un día de fiesta toreando novillos en el campo.
  • Hacer una faena: Fastidiar o perjudicar a alguien con una mala acción. Hace alusión a la “faena”, o conjunto de movimientos que hace el torero con el capote ante el toro. A veces, se utiliza con el mismo sentido la expresión “gastar una mala pasada”, frase que también recuerda al mundo taurino y los “pases” del diestro ante el toro.
  • ¡Menudo embolado!:Se utiliza para expresar una situación o problema de difícil solución. Deriva de la cubrición que se realiza en los pitones de los toros en algunas corridas en Portugal para evitar que dañen al torero. En algunos lugares de España, el “toro embolado” es una costumbre cruel que ata a las astas de los toros dos antorchas encendidas.
  • Ponerse el mundo por montera: Proceder con orgullo, sin tener en cuenta la opinión de los demás. Hace referencia a la “montera”, pequeño sombrero que utilizan los toreros desde el siglo XIX y que una vez puesto parece obligar al matador a concentrarse solamente en la faena, sin importarle nada más.
  • Salir por la puerta grande: Lograr un gran triunfo. Esta expresión nace de la costumbre de sacar al torero a hombros por la puerta principal de una plaza de toros cuando ha realizado una buena faena y ha conquistado al público con ella. De esta misma tradición, y con el mismo significado, nace el dicho “sacar a hombros”.
  • Ver los toros desde la barrera: Se utiliza cuando alguien da su opinión, pero no se implica en el problema, aludiendo a que es muy fácil juzgar una situación cuando uno no se ve afectado por ella. En realidad, nace como un reproche a la costumbre de muchos aficionados de opinar sobre lo que hace el torero cuando ellos no están delante del animal, sino bien protegidos por la barrera del coso taurino.

    Además, la fraseología taurina ha traspasado fronteras allende los mares y encontramos algunos ejemplos en Hispanoamérica:

    • A charrear y a torear se aprende con babas, no con barbas [Méx.].
    • Acuéstate con los toros y amanecerás fajado [Méx.].
    • Al loco y al toro, dejarlos solos [Méx.].
    • ¡Ay, mamá, los toros, unos pintos y otros moros! [Méx.].
    • Como la yunta de Silao, tan malo el (buey) pinto como el colorao [Méx.].
    • Del toro [más] bravo, resulta el mejor novillo [Méx.].
    • Desde lejos se miran/ven los toros [Méx.].
    • El buey más manso nos da la mejor patada [Méx.].
    • El mejor torero es el de la barrera [Méx.].
    • El que presta a la mujer para bailar, o el caballo para torear, no tiene derecho a reclamar [Méx.].
    • El que torea al toro, tiene que aguantar la cornada [Méx.].
    • El toro molinero, o bravo o traicionero [Méx.].
    • Al loco y al toro, dálle corro [Arg.].
    • Cada vaca con un toro [And.].
    • Del toro manso me libre Dios, que del bravo me libro yo [And.].
    • El café en taza, y el torero en la plaza. [And.].
    • El que con toros sueña, que no se case [República Dominicana].
    • Cabuya fuerte, enlaza toro [Cuba].
    • De toros pintos, vacas pardas [Nicaragua].
Viernes, 09 Septiembre 2016 00:00

DIFERENCIAS BÁSICAS

El pasado jueves iba caminando y disfrutando de una tarde tan soleada, cuando de repente vi un grafiti la mar de curioso. Pero no me llamó la atención por su calidad artística ni mucho menos, sino por la ortografía. El mensaje escrito decía lo siguiente: “Cuando hallas saltado la vaya de la ignorancia, me hablas”. En ese momento me sangraron los ojos y supuse que el autor/la autora de esa frase se tropezó y se mató con la pared donde escribió eso. En realidad, no me importa que el grafiti estuviera escrito en un lugar no autorizado, pero si lo escribes para que lo vea todo el mundo, al menos escribe bien, por favor. Porque, hoy en día, no hay mayor signo de estupidez de una persona que aquella que no sabe escribir bien. Ya no voy a decir a hablar bien, porque ya sabemos qué ejemplo dan a todos los programas televisivos y las personalidades que salen en ellos y en horario público. Pero en cuanto a la escritura y más, si escribes algo para un público (me da igual el que sea) asegúrate de que lo haces correctamente. Además, hoy en día con los teléfonos móviles de última generación, no tienes perdón. Escribes en Google la palabra “hallas saltado” y te lo corrige con un “quizás quiso decir haya saltado”.

No obstante, en la entrada de hoy explico las diferencias entre haya/halla/aya, y de paso, vaya y valla.

  • ¿Cuándo se utiliza haya?

ü  Hayaes una forma del verbo haber. Ejemplo: No creo que ese chico haya saltado ese muro. Haya saltado es un verbo. Una forma compuesta.

ü  Haya también es el nombre de un árbol. Ejemplo: Mi abuela tiene un haya centenaria en su casa. En este caso “haya” funciona como un sustantivo o nombre.

  • ¿Cuándo se utiliza halla?

ü  Halla es una forma del verbo hallar (sinónimo del verbo encontrar). Ejemplo: Mi hermano nunca halla la solución a los problemas de matemáticas.

  • ¿Cuándo se utiliza halla?

ü  Aya es un sustantivo que significa niñera. Ejemplo: He sido aya durante muchos años de varios niños.

v  Valla: es un sustantivo que designa un obstáculo o muro. Ejemplo: ¡Mira que valla más bonita!

v  Vaya: es del verbo ir.

Espero que hayas aprendido la lección ;)

 

Viernes, 02 Septiembre 2016 00:00

El misterioso seseo y ceceo

Ahora, en verano, en el casco histórico de Burgos podemos ver a numerosos turistas cómo chapurrean el español, ya sea para pedir su almuerzo o para comprar algún recuerdo.
Una tarde, estaba tomando tranquilamente un café en una de las terrazas que hay en la Plaza del Rey San Fernando admirando las vistas de la magnífica Catedral de Burgos cuando, de pronto, me llamó la atención el habla de los turistas que estaban sentados en otras mesas. Muchos de ellos eran de Latinoamérica o de otras regiones de España, pero también provenían de Alemania, Francia, Inglaterra o China, entre otros. Unos pedían "licor de seresa (cereza)", otros intentaban construir frases completas con su sujeto y predicado tales como: "yo quiero comer morsilla (morcilla)". En ese momento se me disparó el radar de cuestiones filológicas y me pregunté cuándo empezó a distinguirse este rasgo lingüístico en Latinoamérica. Es decir, por qué en la tierra donde nació el castellano se habla distinto que en la región donde se trasplantó.

http://www.bbc.com/mundo/media-37201041

Existen leyendas y diversas teorías sobre esta cuestión, como por ejemplo, que el ceceo se extendió para reproducir el habla de algún rey o príncipe. También existe la teoría indígena de que en Latinoamérica se habla "diferente" del español debido a la influencia que ejercieron las lenguas indígenas sobre el español. Sin embargo, estas teorías y leyendas fueron desechadas ya que no había ninguna evidencia científica ni sustrato.

La explicación más aceptable que se ha dado a este misterio en la pronunciación, que hace distinguir la Z y la C, es debido a la colonización en América, como señala el catedrático Sánchez Méndez. Ya en el s. XV existían dos modos de hablar el castellano: el del norte, que se impuso en Madrid, y otro el del Sur de España, asentado en Sevilla. Esta variedad ya tenía entonces como rasgo fonético distintivo que la Z y la C se pronunciaran de modo similar a la S. Desde el Puerto de Indias embarcaban numerosos colonizadores de Sevilla y de otras partes de Andalucía, y es por ello, que en América también se dio este fenómeno.

Ahora bien, una cuestión bien distinta es la pronunciación y otra, la ortografía. No existe una forma correcta o incorrecta de pronunciar la Z y la C, pero en materia ortográfica sí hay que distinguirlas y no confundirlas, ya que se considera un rasgo distintivo de baja cultura. Vean cómo la ortografía te puede jugar una mala pasada de por vida:

http://ortografialiteratura.blogspot.com.es/2016/07/10-tatuajes-con-tan-pesima-ortografia.html