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Elementos filtrados por fecha: Enero 2017
Lunes, 30 Enero 2017 10:07

¿De qué se ríen?

Insisto en que la globalización nos ha traído muchas cosas. Y, sin embargo, en España estamos lejos de alcanzar el sueño del bilingüismo español-inglés. Esta matriz indescifrable para muchos se ha convertido en la asignatura pendiente de los sistemas educativos, siempre renovables cada cuatro u ocho años.


Me gusta reconocer que mi generación es de las primeras que se ha criado viendo series extranjeras, sean de dibujos o no. Lo que no tanto es aquello de que las he disfrutado solo en español. Tanto en el celuloide como en la pequeña pantalla hemos visto la inmigración de cultura extranjera, pobladora de la programación de los sábados por la mañana y los cines por la tarde. Y Disney, por supuesto, el gran gigante norteamericano que ha inundado la vida de tantos jóvenes que aún sueñan -o soñamos- con París.


No en vano, algo que me llama especial atención son las series cómicas, los dibujos locos, los chascarrillos. El humor, uno de los laberintos insondables de cualquier traductor que se precie. El doblaje en España, junto con el de Italia, es uno de los mejores del mundo. Y no es para menos, si es que llevamos toda la vida perfeccionándolo. Lejos de imitar al resto de países que no nacieron con la facilidad del inglés como primera lengua y aun así la hablan, sueñan y piensan en ella gracias a la incursión de las versiones originales, aquí nos hemos dedicado a traducirlo todo. Así es como llegamos al quid de la cuestión.


Creo que no será necesario decir de dónde provienen palabras y expresiones como mosquis, multiplícate por cero, fresisuis o Badulaque. Quiero terminar con el mito de que todas ellas las inventaron los creadores originales y aplaudir a los traductores, quienes han llegado a hacer de ellas una parte fundamental del bagaje lingüístico que muchos tenemos desde hace ya tres décadas. Sintámonos viejos.


Muchas veces los problemas llegan cuando hay que enfrentarse por un lado a juegos de palabras, rimas, metáforas, aliteraciones, y por otro, a referencias culturales, estereotipos, bromas internas, contexto, personajes...


Mi especialidad no es la traducción, pero -hablando siempre de series de ficción, dejemos de lado documentos o discursos oficiales- soy partidaria de que no es necesario mantener el 100% de los contenidos que se trasladan a la otra lengua. Lo importante es que el humor se conserve, la hilaridad sobreviva a pesar del cambio. Cabe destacar que muchas veces no importa tanto qué se dice si no cómo se dice. ¿Quién no ha escuchado un chiste graciosísimo que al repetirlo uno mismo ha dejado de serlo? Se suele recurrir también a un giro en el propio acento de los personajes o simplemente maneras especiales o diferentes de hablar. He aquí dónde también vemos la importancia de los actores de doblaje, quienes inmediatamente nos transportan a tal o cual personaje o actor.


Es así como una se da cuenta de que el humor es algo tan unido al propio lenguaje que resulta complicado trasladarlo a otro. Lo que, por supuesto, no quita que nos echemos unas risas viendo una serie en su versión original o incluso con cualquier persona extranjera con la que hablemos un idioma común. Y no tiene por qué ser el inglés.

El español es un idioma loable, lo hable quien lo hable. Este es el título de uno de los libros de Luis Piedrahíta, escritor, cómico, mago, guionista, director de cine, actor... en fin, un hombre que podría ser desde la A hasta la Z de cualquier show de variedades que se precie. El DRAE define loable como ‘digno de alabanza’. Y no le falta razón con la máxima que titula su libro.


Lengua española hay una sola, pero hablantes, muchos. Tantos, que muchas veces terminan por amasarla hasta el punto de no saber si dos hispanohablantes de diferentes países -o incluso del propio- están hablando el mismo idioma.


Recientemente llegó hasta mí un artículo sobre una cuenta de Twitter dedicada al noble arte de la enseñanza del español. Más allá sobre largos artículos sobre el dogma realacadémico, ejercicios traídos del vigésimo siglo de nuestra era, o clases de regleta y diccionario sobre el “español correcto”, @EGuiris se ha propuesto crear un diccionario no oficial, a la par que muy necesario, del andaluz-guiri. Se nombra a sí misma como “Spanish for Guiris” y podemos leer en su descripción del perfil: “Si aprendiste el idioma en Valladolid, pero vives en Andalucía, podemos ayudarte”. En primer lugar, aclarar que guiri, vocablo estival donde los haya, es la mejor manera de sintetizar en dos sílabas las actuaciones, vestimentas, quemaduras de tercer grado y calcetines con chanclas que suelen describir a golpe de vista a cualquier turista extranjero.


En esta cuenta, se recogen tamañas expresiones andaluzas -todas ellas trasncritas tal cual se oyen y traducidas al inglés- como “Viva er Betis manque pierda (You will never walk alone), “Cuidao con er motó, que está como un zordao leyendo er Interviú” (Be careful, the engine generates a high temperatura), o “Ya está bien, cohone, que ereh peó que er cuñao de Rocky” (Please don't be so insistent).


Sin perder la finura, el salero y el carácter andaluz, estos profesores multimedia sintetizan en ciento cuarenta caracteres frases, máximas, (¿qué digo?), ¡lemas de vida!, ¡pseudoepitafios!, que pueblan, que son dueños y señores del español coloquial del sur de España. Un angloparlante podrá encontrar solución al problema de la comprensión auditiva del acento sureño que tanto nos trae de cabeza a los estudiosos de la evolución fonética del latín al español.


@EGuiris ya cuenta con más de diez mil seguidores, estudiantes, filólogos, extranjeros y probablemente muchos, muchísimos guiris. Ya en serio, lo cierto es que pocos manuales y libros de ELE se dedican a este tipo de expresiones, nada ocasionales, sino más bien el pan de cada día de los hablantes que las utilizan. Sí que es verdad que el temario dedica una parte a la geografía española, a las diferentes lenguas oficiales y a las normas y variedades lingüísiticas del español, pero ¿qué pasa con todos esos extranjeros que estudian la lengua en Valladolid y viven en Sevilla? Menos mal que hay gente que piensa en esto.


En fin, una vez detectado el problema, solo queda solventarlo. Mientras tanto, siempre podremos imaginar a un inglés pronunciando: “Una mierda pa ti como la zombra un pavo” (I strongly disagree with you) o “Tiene máh cuerno que er coto de Doñana” (Her boyfriend is enjoying an Erasmus grant).

La globalización nos ha traído muchas cosas. Y, sin embargo, los neologismos no son una de ellas. O al menos, por definición ('vocablo, acepción o giro nuevo en una lengua'), han existido toda la vida. El lenguaje es una cosa que se mueve, crece, evoluciona con las sociedades de los hablantes que lo emplean. Lo curioso de los últimos neologismos que están surgiendo estos años provienen en su mayor parte del inglés. Esto sí es un síntoma de la globalización, de la rabiosa actualidad, del mundo tan inmenso que se nos acerca cada día.


Los hay de todos los tipos, aunque en su mayoría hacen referencia a las nuevas tecnologías, a las redes sociales, o al mundo más nerd y friki del panorama internáutico.


A continuación, os dejo una lista de los que me han parecido más curiosos.

-Balconing ('saltar entre los balcones de un hotel'): en mi defensa diré que esto es muy propio de los extranjeros que vienen a España en los períodos vacacionales. Es que descubren nuestra fiesta y pierden la cabeza. Y por cierto, nótese la ironía de mezclar balcón con la partícula -ing.

-Cosplay ('moda de diseñar y vestirse con disfraces de personajes de ficción'): algunos de ellos, muy bien hechos. En las convenciones de manga y anime no se te ocurra ir vestido de ti mismo.

-Crowdfunding ('cooperación colectiva para conseguir dinero en la red'): vamos, el mendigar de toda la vida, pero a mayor escala y por internet.

-Electrolinera ('estación de carga eléctrica para vehículos'): yo hasta que no vea una, no me quedo tranquila. ¿Allí será el lugar preferido en el futuro para abandonar a nuestros perros ciborgs?

-Emojis ('emoticonos o dibujos utilizados en informática para reemplazar o complementar textos'): pues eso, que ni escribir nos apetece.

-Follower ('persona que recibe los tuits de otro usuario de esta red'): lo de acosador es muy del 2005. Ahora te siguen igual, pero como es a distancia, todos tranquilos.

-Trending topic ('tendencia o tema del momento'): la comidilla del día, que hemos dicho siempre.

-Hashtag ('tema sobre el que gira cierta conversación en Twitter'): a veces nos pasamos poniéndolos solo por conseguir más followers o estar a la última en los trending topics.

-Hipster ('subcultura asociada a la música independiente'): y bueno, a la ropa, a la cultura, a las últimas tecnologías. Eso sí, todo siempre con toques vintage.

-Meme ('fenómeno muy popular en la red'): consiste en coger la última foto del personaje público que la ha liado diciendo tonterías y escribir la frase que le ha llevado a ello. Cientos y cientos pueblan el ciberespacio.

-Postureo ('comportamiento basado en explotar la propia imagen'): es decir, ir a un sitio solo por hacerse la fotografía de turno, publicar qué comes cada día, vestir como la modelo popular de esa semana... Vamos, pasar desapercibido en algo en lo que todo el mundo quiere destacar.

-Spoiler ('destapar una parte importante de la trama de una obra'): esto es lo mismo que cuando tu hermano te decía "se mueren todos", cuando empezabas a leer un libro. Y aunque luego nunca era verdad, pues oye, que un poquito sí molesta.

-Selfi ('tomarse uno una foto a sí mismo'): así escrito, sí. Ya no nos cortamos ni un pelo a la hora de españolizarlo todo. Ni a la de patentizar nuestro notable egocentrismo.

En fin, así funciona el lenguaje, adaptándose siempre a las nuevas realidades. A veces, incluso antes que los propios hablantes.