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Elementos filtrados por fecha: Mayo 2017
Lunes, 29 Mayo 2017 13:51

Insultos curiosos

Los insultos están a la orden del día. Es más, ¿quién no ha pensado, escuchado o dicho alguna vez un “idiota”, “gilipollas”, “hijo puta” o “cabronazo”? En cualquier situación de nuestra vida cotidiana, tenemos la costumbre de insultar al prójimo, bien de manera directa o pensándolo. De hecho, nos encanta ofender provocando e irritando a alguien con palabras –y más si éstas suenan mal–.

Por eso se me ocurre que, si tan rico es el léxico es nuestra lengua, ¿por qué no lo ponemos en práctica también con los insultos? Así de paso, demostraremos una mayor originalidad, inteligencia y sabiduría respecto a nuestro interlocutor. En concreto, hay palabras “extrañas” y pasadas de moda que son insultos, pero que, al escucharlas nos provocan risa. Muchas de éstas las oímos en series de televisión o películas como, por ejemplo:

“Antoñito”: Seguramente todos conocemos o tenemos un amigo que es muy tímido y torpe con las mujeres en el trato. Un ejemplo de Antoñito que se me viene a la cabeza es, uno de los protagonistas de la serie Allí abajo, Peio, interpretado por el actor Iker Galartza. Este personaje es un desastre cuando interactúa con Yasmín, ya que es incapaz de mostrarle sus sentimientos. Por eso, Peio actúa torpemente con la brasileña, lo que provoca un sinfín de situaciones muy cómicas.

Peio antoñito 2

Pepo Oliva, el actor de Allí abajo, que encarna al personaje Antonio Almonte (padre de Carmen y Rafi), frecuentemente le oímos referirse a Iñaki (Jon Plazaola) con apelativos como: carajaula”, que significa persona informal e irresponsable, y peinaovejas (persona con poca personalidad y simplón)

http://www.antena3.com/series/alli-abajo/inaki-carajaula_2016021957210a1c4beb2852fbc09912.html

Y ya que estamos hablando de esta serie televisiva de Antena 3, al personaje de (Salva Reina) muchas veces no se le entiende cuando habla, puesto que éste charla de manera atropellada y sin orden. Por esta razón, podemos decir, cariñosamente hablando, que él es un peonzo”.

Y para terminar con esta entrada sobre insultos curiosos, el hijo de Don Benjumea, Cristóbal Benjumea, es un “zambullo”, un “escuchapedos” y un “yocu”. Dicho de otro modo, este personaje de Allí Abajo, es una persona de seso hueco, petulante y que se da mucha importancia (sin tenerla).

jozé

Lunes, 15 Mayo 2017 10:31

Palabras bonitas, curiosas prácticas

La lengua es como un organismo vivo más: nace, crece, se reproduce, y finalmente muere. De hecho, este proceso pasa con nuestro vocabulario. Es decir, las palabras “nacen”, bien cuando las incorporamos de otras lenguas cuando no existen en la nuestra (ej. estriptis, del inglés striptease), o bien porque evolucionan de lenguas clásicas como el latín o el griego (geografía, filosofía). Después, las palabras “crecen” y “se reproducen” a través de los distintos mecanismos para formar palabras como la derivación (cómodo-incómodo), la composición (abrir+latas=abrelatas) o la acronimia (ONG: Organización No Gubernamental); y finalmente, “mueren”. En concreto, mueren “por culpa” de nosotros. No me quiero poner tremendista, pero es cierto que hay vocabulario que está dejándose de usar porque pasa de moda (cachivache) o porque las cosas que designan ya no existen (palafrén, triaca…), o simplemente porque se desconoce. Por esta razón, en la entrada de hoy vamos a rescatar algunas palabras que denominan objetos, símbolos o partes del cuerpo que habitualmente vemos, tocamos o sentimos.

Como esto es un blog sobre lengua y sus curiosidades vamos a comenzar con algunas palabras que designan signos gráficos o símbolos:

¿Te suenan palabras como ampersand, ápice, lemniscata o virgulilla? Vale, quizás esta última sí por ser el nombre de este blog. Sin embargo, sí conocerás estos símbolos:

&          

  1. Ampersand: aunque es una palabra que aún no acepta la RAE, es el nombre que recibe el símbolo &.
  1. Ápice: el Diccionario de la Real Academia Española nos explica que ápice es el acento o cualquier otro de los signos ortográficos que se ponen sobre las letras”. Por ejemplo, el punto de la i. Del mismo modo, en otras lenguas como el checo muchas palabras llevan acentos o ápices. Por ejemplo, el número 4 en checo se escribe čtyři.
  1. Lemniscata es el término para designar al símbolo matemático del infinito

Y, ¿qué tienen en común todas estas palabras: español, aliñar o apañar? Efectivamente, todas ellas se escriben la letra más espaÑola del abecedario. Esta es, la Ñ. Pero ¿cómo se llama el signo gráfico que ponemos a la Ñ para diferenciarla de la letra N? No, palito o rabito no, el término correcto es ¡¡¡VIRGULILLA!!! (4)

            También existen palabras que designan partes del cuerpo. Por ejemplo:

  1. Crencha es la raya del pelo y, además, cada una de las partes en las que la crencha divide el cabello.

crencha- raya.jpg

  1. Lúnula: es la palabra, según el DRAE que designa el “espacio blanquecino semilunar de la raíz de las uñas.

lúnula. uñas.jpg

  1. Sangradura: “Parte hundida del brazo opuesta al codo” (DRAE). Es decir, la parte del brazo por donde nos sacan sangre.

sangradura. codo.jpg

giste. espuma cerveza.png

¿Por qué decir “espuma de la cerveza” cuando existe una palabra en español para designar esta sustancia? Se llama giste (8) y procede del alemán gischt.

 

recazo. cuchillo.png

Las partes del cuchillo son dos: el filo y el recazo, (la parte del cuchillo opuesta al filo). (9)

tahalí. banda guitarra.jpg

 

  1. Tahalí: es una palabra que procede del árabe. En concreto, designa a la banda o tira que sujeta una guitarra y nos ayuda para colgárnosla del cuerpo mientras la tocamos.

Para terminar, os dejo con una palabra especialmente bonita y muy adecuada para este tiempo primaveral. Se trata de petricor, es decir, el olor de la lluvia sobre la tierra seca.

petricor.jpg

Muchas son las palabras que hemos incorporado de otras lenguas al castellano, y no sólo me refiero al léxico prestado de las lenguas peninsulares como el gallego (changa, morriña, bacelar, etc.), el vasco (izquierda, boina, mochila, etc.) o el catalán (alioli, butifarra, borracho…), sino también abundan en nuestra lengua arabismos (almohada, aceituna, adoquín…), americanismos (patata, hamaca, maíz, etc.) o germanismos (ganar, robar, guerra, etc.) entre otros muchos. Todos estos ejemplos son préstamos lingüísticos, un procedimiento que utilizamos a menudo para enriquecer nuestro vocabulario. En concreto, el préstamo léxico es el más frecuente, y se produce cuando aparecen por primera vez términos que no existen en nuestra lengua. Desde mi punto de vista, considero que estos préstamos lingüísticos, siempre que contribuyan al enriquecimiento de la lengua, son bienvenidos. Sin embargo, puede ocurrir el efecto contrario: palabras que ya existen en nuestra lengua vayan dejándose de usar y desapareciendo por el uso de extranjerismos. Este fenómeno se puede apreciar muy bien con los anglicismos. Debido a la gran influencia que ejerce el inglés en la actualidad, muchas palabras, sobre todo del mundo de la televisión (reality show, casting tráiler, spoiler…), la tecnología y la comunicación (email, ebook, pasword…), la moda (jeans, casual, shorts, trendy…) o los negocios (lobby, business, stock…), se han incorporado en nuestra lengua. Como resultado, cada vez es más frecuente que las personas utilicemos anglicismos en vez de usar su alternativa en español. Y es que amigos, mientras que para algunos el uso del inglés es un rasgo de distinción y modernidad, para otros es pedantería. A propósito de todo esto, la Real Academia Española (RAE) lanzó una campaña para criticar esta moda y defender el uso de términos en español siempre que sea posible.

En el párrafo anterior hemos visto algunos ejemplos de anglicismos en los distintos ámbitos de la vida, pero el poder de esta lengua va muchos más allá. Así, tenemos anglicismos en el campo semántico de la comida (táper o hot dog) o el deporte (runner, córner…), entre otros muchos. Después de todo esto, creo que hay que tener mucho cuidado y no tomarnos este tema a la ligera. Ya no sólo porque desaparezcan palabras de nuestro rico idioma, sino porque estamos perdiendo de esta manera nuestra identidad y lo que nos une. Es decir, nuestra lengua, el español. Un idioma hablado por millones de personas alrededor del mundo. Del mismo modo, debido al empleo excesivo de estas palabras inglesas, estamos dejando excluidas a otras tantas personas que no conocen y no tienen por qué conocer la lengua inglesa, como son nuestros abuelos o padres. Esto a mi juicio es una manera más de discriminación, porque diferenciar a las personas y considerarlas modernas o no ya sea por el color, la moda o el dominio de un idioma me parece absurdo y ridículo, y con más razón si se trata, como en este caso, de una lengua que no es la nuestra. Por ello, de cada uno de nosotros depende elegir una palabra de origen inglés o una más propia española.

Martes, 02 Mayo 2017 11:06

Los estereotipos y el lenguaje

Esta semana ha dado mucho que hablar Pablo Motos. Y es que, a raíz de la visita de las protagonistas de la serie Las chicas del cable al programa televisivo El hormiguero, muchos son los artículos publicados en esta semana donde se critica la actitud que muestra el presentador cuando hay féminas de por medio. Yo no voy a entrar al trapo, porque esto es un blog sobre lengua española. Así que, una vez más, vamos a hablar sobre el lenguaje, y allá cada uno con su opinión respecto al tema anterior.

Personalmente, creo que no hay que fijarse tanto en el árbol, sino ir un poco más allá y ver el bosque completo. En realidad, la publicidad, Internet o las redes sociales, que vemos y consultamos constantemente, funcionan como escaparates de nuestros usos, costumbres y valores sociales y culturales. El empleo del lenguaje verbal, no verbal y visual, que se aprecia en estos ejemplos, conlleva prolongar unos estereotipos muy marcados y conservar unos determinados modelos de conducta. “Somos lo que escribimos, somos como escribimos”. Así titula su artículo María Josefa Martell Dantín para hablar sobre la página “Escribir sin faltas de ortografía”, que podemos encontrar en Facebook. Esta cita expresa muy bien lo que estoy comentando a lo largo de estás líneas, porque nuestra forma de escribir, de hablar o el modo en que presentamos ciertos temas nos delata. Estamos en el s.XXI, las tecnologías de la información y de la comunicación están evolucionando constantemente y, poco a poco, nos estamos adaptando a este cambio tecnológico. Sin embargo, nuestra manera de pensar, de hablar, de escribir sigue siendo la misma que hace unos cuantos años. Personalmente me parece un tanto curioso que, evolucionemos con el uso de las tecnologías y llevemos tan bien la forma en la que estas modifican nuestras conductas y rutinas, y en cambio, no desarrollemos tanto nuestros pensamientos y actitudes acorde a los nuevos tiempos. En fin, todavía soy positiva y creo que esto poco a poco irá cambiando.

No obstante y al hilo de todo esto, considero que es importantísimo implementar más estrategias didácticas en nuestros centros educativos, y trabajar con los jóvenes y adultos analizando los estereotipos que hay en la Red, y reflexionando acerca de la influencia que ejerce el lenguaje en la formación de la personalidad y en las relaciones de pareja. Todo ello con el fin de contribuir un poco más a la evolución de nuestro pensamiento.