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Elementos filtrados por fecha: Julio 2017
Viernes, 28 Julio 2017 13:21

Locuciones latinas (1)

   A menudo cuando escribo en este blog pretendo hacer hincapié en la importancia que tienen el latín y el griego (clásico). Aunque suele decirse que estas lenguas están muertas, en mi opinión, ni mucho menos lo están, pues la etimología nos demuestra que ambas lenguas están muy presentes en el español actual. Por ejemplo, el griego en el lenguaje científico y médico; y el latín está muy presente en el lenguaje jurídico. En la entrada de hoy voy a tratar algunas expresiones latinas que usamos incorrectamente a la hora de hablar o escribir puesto que las introducimos con preposiciones o las empleamos en plural.

   La Ortografía Académica nos indica que se tienen que escribir las locuciones latinas en cursiva o, si no se puede utilizar esta tipología, las debemos escribir entre comillas (“ ”) puesto que se trata de extranjerismos.

  • Grosso modo: Significa “aproximadamente, a grandes rasgos, a bulto”. En cambio, lo que se suele escuchar o decir es a grosso modo. Esto último es incorrecto. En todo caso, si se pone la preposición, habría que decir a grueso modo o a lo grueso.
  • In medias res (“Hacia el medio de las cosas, en el medio del asunto”): no es in media res, ya que tiene que concordar en plural. Se utiliza in medias res para referirse sobre todo a una narración que empieza en mitad de la acción.
  • Ipso facto: Significa “en el acto, inmediatamente”. Sin embargo, se usa la expresión con la preposición de (de ipso facto) y esto es incorrecto.
  • Motu proprio (por propia iniciativa): como en el caso anterior, tampoco se tiene que poner preposición. Es decir, no hay que escribir, ni decir de motu proprio. Asimismo, hay personas que dicen propio, en vez de proprio. Esto se debe a la evolución fonética de esta palabra.

   Como vemos, el latín no queda tan lejos. Es más, considero que, mientras se pueda rastrear el origen de nuestras expresiones y del léxico en el griego y latín, y haya una clara presencia de ambas lenguas en nuestro idioma, nunca debe decirse que están muertas. A partir de ahora no tenemos excusa para escribir y decir estas locuciones latinas mal. En serio, esto no es peccata minuta. ;)

Miércoles, 19 Julio 2017 14:14

La etimología de los colores y otros

   Con el verano, suelo marcharme los fines de semana a la playa a refrescarme y tomar el sol. Lógicamente con el calorazo soy incapaz de leer un libro filosófico o novelas de gran profundidad, así que aprovecho estas ocasiones para conocer cuáles son las últimas tendencias sobre música, cine o moda. Como el saber no ocupa lugar, reconozco que no está de más conocer qué tipos de tejidos son los que más se llevan o cuáles son los colores para el verano o los más apropiados para cada estación, etc. Fue en una de estas cuando me pregunté, y para la próxima entrada en Virgulillas, ¿por qué no mezclar moda y lengua?

   En entradas anteriores hemos hablado sobre la etimología de algunas palabras. Por ejemplo hemos hablado sobre insultos, palabras curiosas, sobre animales... Considero muy importante indagar sobre la etimología, esa ciencia que estudia las palabras, porque, de este modo, estamos conociendo la historia y evolución de las palabras, y en definitiva, de nuestra lengua y cultura. Así que, tanto si eres un apasionado de la moda o un curioso de la lengua española, te interesará conocer la etimología de los colores.

   Muchas de nuestras palabras proceden del latín y del griego. Las palabras latinas o griegas solían tener dos raíces para sus distintos casos. Es por ello por lo que a lo largo de la entrada voy a tratar citar ambas.

   Empecemos hablando sobre la ausencia de color, o lo que es lo mismo, el negro. La palabra procede del latín niger-nigri (negro). De ahí que vengan palabras como denigrar (poner negro, manchar –una reputación–). Pero las palabras como melancolía, melanina, Melanesia o Polinesia comienzan por la forma griega melan, que significa “negro”. Así tenemos que melancolía significa “bilis negra”, Melanesia, “islas negras” y Polinesia “muchas islas”.

   Del negro, pasamos a su color opuesto, el blanco. Esta palabra procede del germánico blank (brillar). No obstante, tanto el griego como el latín tenían sus palabras para designar al color blanco. El latín tenía dos palabras para este color: candidus “blanco brillante” y albus “blanco mate”.

   En español tenemos otras palabras que proceden de la primera, como por ejemplo: cándido, candente o canas. En cambio de albus encontramos nombres de lugares como Peñalba o Montalbo, aunque también palabras como alba o álbum. En griego blanco es leukós, y de ahí que tengamos derivados científicos como leucoma o leucocito, que significa “glóbulo blanco”.

   Y del blanco pasamos al color verde, que procede del latín viridia (cosas verdes). De esta palabra derivan otras muchas como verduras, berza o verdugo, que significa “rama verde” pues se usaba para los azotes. En griego, khlorós significa verde. Así pues, tenemos palabras como clorofilia o la sustancia química cloro.

   El color amarillo tiene su raíz en el latín amarus, que significa “amargo”, y viene del color de la piel que tiene una persona a causa de una enfermedad donde se acumula la amarga bilis en la sangre (ictericia).

   El cuanto al color rojo hay una gama bastante amplia, pues tenemos el rojo carmesí, el bermejo, el rojo escarlata, rojizo... La palabra rojo tiene su origen en el latín, de russeus, “rojo fuerte”. Sin embargo, carmesí procede del árabe quermes (insecto de donde se obtiene este color) y escarlata y bermejo proceden del latín sigillatum y vermículos, respectivamente.

   En cuanto al azul, la palabra procede del sánscrito rajavarta a través del persa y del árabe lazurd. Y para terminar, el marrón procede del francés marron (castaña).

   Como hemos visto, la influencia de otras lenguas es evidente. Como dice José Antonio Millán “ni los hombres ni las lenguas están aisladas, y no hay tarea más colectiva, más plena, que el tejer y destejer las palabras en el tiempo”.

Lunes, 10 Julio 2017 12:20

Verano, música y... lengua (II)

   Como anticipé en la anterior entrada, la música está muy presente durante este tiempo estival, tanto es así que, cuando hay alguna celebración o acontecimiento importante siempre lo acompañamos con musiquita para alegría de nuestros corazones. En verano, se producen en la mayoría de España las fiestas tan esperadas de los pueblos, y como no, personas de todas las edades disfrutan de la verbena de la tarde y de la fiesta nocturna.

   La lengua no debería ser una materia que se da en el colegio e instituto, y que cuando llegan las vacaciones olvidamos todo. No es un aspecto aislado de nuestra realidad. Y para demostrar que la lengua está muy presente en el día a día, vamos a ver en esta entrada aspectos lingüísticos sobre ortografía y léxico de las canciones que escuchamos en los pueblos. De este modo, al mismo tiempo que escuchamos y bailamos, también aprendemos un poquito y tomamos conciencia de nuestra realidad lingüística.

   Obviamente, este tema da para mucho, así que trabajaremos algunas de las infinitas canciones típicas que escuchamos en las verbenas. Posteriormente, en las siguientes entradas, veremos más curiosidades lingüísticas que se dan en las letras de otras canciones. El tema da para mucho que hablar así que vayamos poco a poco, o como dice Luis Fonsi “despacito”.

   Voy a empezar tratando una canción de mi grupo favorito, este es, Amaral. Una de las melodías que más me emocionaron en su día fue “Como hablar”. Así lo pone el grupo zaragozano, sin tilde. Sin embargo, no es correcto, ya que le falta un signo ortográfico. ¿Adivináis cuál? Tras analizar la letra, vemos como el título de la canción hace mención a una pregunta para presentar una incertidumbre. Por ello, lo correcto es “Cómo hablar”.

   Otro grupo que me gusta también bastante es Maná. Y su canción que más he escuchado en las fiestas populares es “En el muelle de San Blas”. San Blas es el nombre de una ciudad en Nayarit, México. La Ortografía de la Lengua Española nos explica que, si “san”forma parte de un nombre propio, se escribe en mayúscula, como por ejemplo, San Sebastián. En cambio, si lo usamos para referirnos a un santo, como el baile de san Vito, la palabra san va en minúscula. En la canción de Maná, el muelle hace referencia a la ciudad y no al santo Blas. Cuenta la canción que en el muelle de esta ciudad estuvo años esperando una mujer vestida de novia, Rebeca Méndez Jiménez, a su prometido, un pescador que nunca regresó del mar.

   Miguel Bosé tiene una canción titulada “Morenamía”. No obstante, he escuchado varias veces esta canción en las verbenas, en casa y en bares, y el cantante lo pronuncia separado. Entonces, ¿por qué Miguel Bosé lo escribe junto? Es un misterio digno de resolver por el más grande, Iker Jiménez, pero mientras tanto, “morena” y “mía” son dos palabras y se escribiría separado.

   Para acabar, vamos a escuchar y ver una canción de Estopa, en concreto, “El run run”. La Ortografía de la Lengua Española recomienda escribir en una sola palabra los nombres creados a partir de sílabas que imitan un sonido, como tictac o blablablá. Por ello, lo más apropiado es que Estopa hubiera escrito El runrún.

   Nosotros por nuestra parte, os dejamos bailando y reflexionando un poquito más sobre nuestra lengua. Hasta pronto y ¡feliz verano!