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Elementos filtrados por fecha: Febrero 2018
Viernes, 16 Febrero 2018 14:08

La e- protética

El tema de las peculiaridades en español me empezó a gustar. Por eso, voy a seguir con él también en este artículo.
La evolución de la lengua siempre me ha fascinado y no es sorprendente que la historia del español fue mi asignatura favorita. Todos esos cambios que sufre una palabra al llegar a la versión final (mejor dicho, a la versión que hoy en día conocemos, porque no es seguro que esta sea la parada final) son, me repito, fascinantes. Aunque puede parecer a primera vista la evolución de una palabra muy compleja, no lo es. En la mayoría de los casos los cambios se rigen por algunas reglas, así al final no es difícil descubrir los caminos por los cuales una palabra ha discurrido.
El español, como las otras lenguas románicas peninsulares, evolucionó del latín vulgar que trajeron consigo a la Península los romanos al vencer a los cartagineses durante la segunda guerra púnica. Pero la evolución del latín al español no fue rápida, sino paulatina. El español sufría cambios de varios tipos hasta el siglo XVIII y desde este tiempo hablamos sobre el español moderno, es decir, desde este tiempo el español queda casi el mismo (sufrió solo más o menos cambios insignificantes).
Las muestras de las palabras en latín y sus equivalentes en español (que evolucionaron de ellas):
alium > ajo
apicula >abeja
fábulam > habla
Hispaniam > España
lactuca > lechuga
mulierem > mujer
novaculam > navaja
poenam > pena
somnum > sueño
stellam > estrella
Y toda esta introducción extensa me sirvió para comentar un solo fenómeno típico para nuestra lengua, la “e” protética. Pero en este caso, no se tratará de una peculiaridad del castellano, ya que este mismo fenómeno encontramos también en otras lenguas de la península ibérica.
La prótesis en lingüística significa adición de un sonido al principio de un vocablo. Fenómenos parecidos son la epéntesis y la paragoge. También es estos casos se trata de la adición de un sonido, pero en el caso de la epéntesis el sonido se coloca en posición interior y en cuanto a la paragoge, al final de la palabra. Pero volvamos a la prótesis. Puede tener varias formas en español, por ejemplo, mediante esta surgió “amatar” añadiendo la vocal “a” al principio de la palabra “matar”. Sin embargo, lo más típico para el español es tal llamada “e” protética. Esta aparece casi desde los principios del nacimiento del castellano y sigue siendo modificar los extranjerismos hoy en día. Para los españoles no existe “skypear”, sino “eskypear”, la bebida “sprite”, sino “esprite” o el club de fútbol Stoke City FC, sino Estoke City FC. Entre las voces extranjeras ya adaptadas al español luego encontramos palabras como estatus (< status), estándar ( standard), esmoquin ( smoking), esnob ( sob), espray ( pray), esquí( ski), etc. Esdecir, los españoles modifican todas las palabras que empiezan con la s- inicial (también llamada “líquida”) seguida de una consonante, ya que la secuencia de estos sonidos en una sílaba les resulta impronunciables. Pues, los órganos articulatorios de los españoles son adaptados para hablar su lengua materna, no inglés, por ejemplo. Y como los españoles hoy en día “arreglan” este tipo de palabras añadiendo la e-, también lo hacían los habitantes de la península ibérica en la época de los romanos incapaces de pronunciar estas s- líquidas. Así, ninguno de este tipo de ese que aparecía en el latín peninsular sobrevivió en el paso del latín al español.
Aquí hay algunos ejemplos de este proceso cuando la s- inicial latina seguida de otra consonante desarrolló una vocal de apoyo, la e-:
scalam > escala
scandalizare > escandalizar
scribere > escribir
scholam > escuela
spectaculum > espectáculo
spectrum > espectro
spermam > esperma
spinam > espina
spiritum > espíritu
spumam > espuma
stadium > estadio
statuam > estatua
stilum > estilo
stoicum > estoico

Por esta afición, los españoles son fácilmente reconocibles si intentan hablar otro idioma. Por ejemplo, si quiere entablar una conversación con un extranjero en inglés, el dicho extranjero enseguida se da cuenta de que habla con un español. Solo basta escuchar (además del acento) cómo modifica las palabras:
Do you speak english? –Yes, I espeak.
My name is Steve, what's your name? – Nice to meet you eSteve, I am Jorge.

Viernes, 09 Febrero 2018 13:06

Buenos días. Otra peculiaridad nuestra

Bonjour, buon giorno, bom dia, good morning, guten morgen, dobrý den y… buenoS díaS. ¿Saben qué quiero decir con esto? ¿Notan alguna diferencia entre estas expresiones, excepto el hecho de que se trata de lenguas distintas? Les doy pista. Miren el tamaño de las letras finales de cada palabra. Sííí, así es. Solo en español la misma expresión se usa en plural. Y no se trata solo de ese deseo de que tengan un buen día, sino también una buena noche (buenas noches) o tarde (buenas tardes).
Al lado de la letra ñ y de los signos de exclamación e interrogación dobles, se trata de otra especificidad del castellano.

¿Y la razón por qué en español decimos buenos días o buenas noches en plural (y no en singular como las demás lenguas)? Esto no sabemos a ciencia cierta, aunque sí que hay teorías que circulan sobre este misterio particular de nuestro idioma. Y aquí hay algunas:

Consecuencia de un acortamiento de una frase más larga.

Esta es la opinión que sustenta el catedrático de Lingüística y miembro de la Real Academia Española, Salvador Gutiérrez Ordóñez. Él afirma que es posible que se dijera “buenos días os dé Dios”, es decir, una expresión con la que no solo se hacía referencia al día actual, sino también a los días sucesivos, a la existencia completa de la persona a la que iba dirigida. Y con el tiempo, y con él relacionada economización de la lengua (típica durante la evolución de cada sistema lingüístico), la expresión se redujo a un simple deseo: buenos días (o buenas noches/tardes).

Analogía con las horas canónigas.

Algunos dicen que el plural de los saludos en español se construye por analogía con las horas canónigas que se usan en plural. Las horas canónigas son una división del tiempo en períodos empleada durante la Edad Media en la mayoría de las zonas cristianas europeas y que seguía el ritmo de los rezos religiosos de los monasterios. Entre estas partes pertenecían, por ejemplo, “maitines” (antes del amanecer), “laudes” (al amanecer), “vísperas” (tras la puesta del sol), etc. Y por esta misma razón se darían los “buenos días”, las “buenas tardes” y las '”buenas noches”.

Intensidad.

Son tales que piensan que el uso del plural en los saludos se debe a la expresividad del español. Es decir, con el plural no se denota cantidad, sino intensidad, de la misma manera como se usan expresiones tipo: gracias, saludos, felicidades, etc.

Al final hay que decir una cosa. La Real Academia Española aclara que la forma en singular (buen día, buena tarde/noche) también es correcta, pero que es preferible usarla en plural, ya que es más tradicional y extendida. Y es verdad. De las bocas de los españoles nunca van a escuchar “buen día”, sino “buenos días” o solo “buenas”. El singular lo podría usar, según mi opinión, algún extranjero cometiendo así una interferencia entre el español y su lengua materna, puesto que, como ya hemos dicho al principio, su lengua no conoce el plural en estas expresiones.

A mí parecer, más verosímil es la explicación número uno relacionada con el acortamiento de la frase originalmente más larga, aunque la tercera me gusta mucho. ¿Qué piensan ustedes?

Fuente: http://www.bbc.com/mundo/42241874

Lunes, 05 Febrero 2018 23:46

¿Guion, guión o raya?

No sé si les haya ocurrido alguna vez, pero a mí me pasa bastante a menudo, WORD cambia automáticamente lo que escribo sin preguntarme. Me corrige. Pero no digo nada, lo hace bastante bien, por ejemplo, si olvido poner alguna tilde gráfica o si empiezo una oración con la minúscula inicial, él siempre sabe qué hacer y mis faltas repara silenciosamente y, así, me ahorra un poco de tiempo que pasara con la corrección final del texto. Sin embargo, hay un signo sobre cual nunca me he reflexionado, hasta ahora, y que Word a veces me lo transforma. Antes me daba igual si era transformado o no, porque los dos signos, tanto el original como el nuevo parecen ser casi iguales, así continuaba con mis cosas sin fijarme en este cambio. No obstante, hay una diferencia entre ambos, ya que el trasformado es poquito más largo que el original. Por esta razón son signos ortográficos diferentes y por eso tienen usos distintos. Hoy sé que se trata del guion (el corto) y de la raya (el transformado), signos ortográficos auxiliar y de puntuación, respectivamente.
El guion, representado por medio de un trazo horizontal corto, tiene varios usos. Sobre todo lo usamos para unir palabras: une elementos que componen una palabra compuesta (franco-alemán), expresa distintos tipos de relaciones entre palabras simples (ferrocarril Madrid-Málaga), pero también lo usamos para unir otros signos y combinaciones gráficas (temporada 1999-2000). Al final de línea, por motivo de ahorrar espacio, lo usamos como signo de división de palabras (te- / léfono, telé- / fono o teléfo- / no.) Y en obras lingüísticas marca la separación entre las sílabas que componen una palabra (en este caso siempre escrito entre espacios: ca - len - da - rio) o indica que un segmento de la palabra (sílaba, morfema, elemento compositivo, etc.) va en posición final, inicial o en interior de palabra, dependiendo de su posición (-ar,re-, -bl-). ¡Pero OJO con este último uso! ¡Aquí el Word corrige sin tener derecho alguno! Concretamente se trata del caso donde hay que poner el guion ante un segmento de la palabra (por ejemplo, ante un sufijo). En este caso Word transforma incorrectamente el guion a la raya, así lo hay que corregir: –ero → -ero (sufijo de la palabra “bombero”).
La raya, mientras tanto, es poquito más larga. ¿Y cuándo la usamos?
Encierra aclaraciones o incisos. En este caso se usan dos rayas, una de apertura y otra de cierre, que van pegadas a la primera y a la última palabra del período que enmarcan: Esperaba a Emilio —un gran amigo—.
En la reproducción escrita de un diálogo, la raya precede a la intervención de cada uno de los interlocutores, sin mencionar el nombre de estos: —¿Cuándo volverás? —No tengo ni idea. —¡No tardes mucho! —No te preocupes. Volveré lo antes posible.  
En textos narrativos se utiliza también para introducir o enmarcar los comentarios y precisiones del narrador a las intervenciones de los personajes.
La raya sirve asimismo para introducir cada uno de los elementos de una relación que se escriben en líneas independientes. En este caso, debe dejarse un espacio en blanco entre la raya y el texto que sigue. Esto es un caso donde cometía errores, ya que siempre usaba el guion.
Las funciones del lenguaje, según Jakobson, son seis:
— expresiva;
— fática;
— conativa;
— referencial;
— poética;
— metalingüística.

Y como podemos ver, cada uno de los conceptos escribimos con minúscula inicial y los cerramos con punto y coma, excepto el último, que cerramos con punto. Pero hay también otras opciones. Cuando los elementos que se relacionan son simples, es posible eliminar la puntuación (el caso del ejemplo susodicho). Por el otro lado, si la relación se compone de enunciados completos, es recomendable escribir con mayúscula inicial cada uno de los conceptos, cerrando los enunciados con punto:

Entre los rasgos del castellano hablado en Aragón, sobresalen los siguientes:
— Se evita el acento en posición esdrújula.
— El sufijo diminutivo dominante es -ico.
— Se emplea mucho la partícula pues.

Estos son los usos más frecuentes de los trazos horizontales que forman parte de nuestra ortografía.

Al final querría añadir algunas observaciones. La palabra guion aparece sin tilde sobre la vocal “o”, ya que se trata de una palabra monosílaba. Es una de las novedades de la última edición de la Ortografía de la lengua española (2010).

Y una observación más. Para los que han de usar la raya en Word y no saben cómo (porque tienen tantos conocimientos como yo respecto a los programas Microsoft, es decir, no tan profundos) tengo una solución. Basta escribir dos guiones y la palabra con la que empieza el inciso (--hola), por ejemplo, y hacer clic con la barra espaciadora y ¡voalá¡ Word transforma estos guiones en una raya (–hola). Seguramente existen otras opciones, pero estas tienen que encontrar ustedes.