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Elementos filtrados por fecha: Abril 2018
Viernes, 27 Abril 2018 14:16

El florecimiento de un poeta

Es satisfactorio, o mejor dicho, ‘mágico’ oír buena poesía, alguien que te abre su alma para expresar sus sentimientos más profundos. En el peor de los casos, es entretenido, pero cuando se hace bien, puede suceder que si bien al principio solo ‘oyes’, después llegas a ‘escuchar’. A identificarte emocional Es lo que a muchos nos pasó recientemente con César Brandon, cuya fuerza emotiva no ha pasado desapercibida.

Un joven de veinticuatro años, graduado en Educación Social por la Universidad de Granada, desempleado y con una vocación poética innata se presentó al casting para entrar a un programa televisivo de talentos. Tras recitar delante de toda España tres de sus poemas y dejar asombrado a todo espectador u oyente, César se proclamó vencedor del concurso. Pero este joven poeta de Guinea Ecuatorial consiguió otra victoria mucho más importante esa noche: mostrar la cara atractiva y cercana de la poesía e introducirla en una generación quizá más acostumbrada a la novela. El hecho es que la noche en la que César Brandon recitó sus poemas más personales en televisión hizo llegar un género desgraciadamente cada vez más en desuso a personas que no consideraban ‘guay’ la literatura. Poco importa desde dónde se mire, hay que admitir la respetabilidad de su hazaña siendo conscientes de la dificultad de convertir la poesía en algo actual. De ahí el mérito del poeta. Además, con su salto al mundo de la escritura, seguro servirá de impulso y motivación para que jóvenes talentos (que creedme, los hay) hagan como él y lleguen a crear algo tan puro y que llegue a muchos lectores.

El reciente 23 de abril, en el Día del Libro, se confirmó la evidencia: César fue el autor más vendido entre los libros de no ficción con Las almas de Brandon. Su voz propia es poderosísima; su estilo, hablar desde el corazón y su espada es la fuerza emotiva de sus palabras; cada renglón está escrito con sangre, sudor y lágrimas. Siempre respaldado por su familia (él mismo se autodenomina educado por la ‘Universidad de Mamá’, ‘la de Papá’, etc), que en más de un caso, le han servido de inspiración.

Tenemos a un nuevo creador de cultura que esperemos nos dé mucho más en el futuro; desde luego, nosotros lo seguiremos desde cerca con la mirada puesta en el papel y la pluma.

Viernes, 20 Abril 2018 15:11

Refranes populares en español

Los refranes son dichos que nos enseñan o aconsejan sobre cualquier cuestión. Proceden de la cultura popular, en un mundo y en un tiempo en el que la observación y la experiencia eran importantes. Hacen constantes referencias al mundo agrario y alude a un pensamiento y unas creencias arcaicas, pero, al mismo tiempo, actuales. Tienen una larga tradición y han pasado de generación en generación, y poseen una enseñanza soterrada. Una de sus características más importantes es que las palabras que los componen riman entre sí. Esto les hace fácilmente memorizables e hilarantes. También son conocidos como frases sentenciosas, pues son dichos o proverbios que dejan las cosas claras. Hay entre ellos grandes diferencias, siendo algunos sumamente populares, y, otros, apenas conocidos, por su escasa calidad y falta de chispa. Algunos de los proverbios más populares, que todos hemos oído alguna vez son: No es oro todo lo que reluce, que significa que es importante no caer en las falsas impresiones y no confiar en las apariencias; A lo hecho, pecho, que quiere decir que todas las acciones de las personas conllevan una serie de consecuencias; o, Al mal tiempo buena cara, que incita a tener siempre una actitud vital alegre y positiva ante todas las situaciones, a pesar, de que estas sean complicadas o adversas. Otros refranes conocidos son: Cada loco con su tema, que hace referencia  a que todas las personas poseen una serie de manías, en ocasiones, este dicho es tomado de forma despectiva, como si fuera una crítica; De tal palo tal astilla, se usa para indicar que el parentesco entre miembros de una misma familia, especialmente padres e hijos; o El mundo es un pañuelo, que da a entender, de forma exagerada que el mundo es tan pequeño como un pañuelo. Esta expresión la solemos utilizar al ver a alguien que hace mucho tiempo que no veíamos, y que nos encontramos en un lugar inesperado.

Existen varios tipos de refranes, pueden ser divididos por temas, relacionados con: la climatología, la riqueza y la pobreza, la familia y el matrimonio, las mentiras y los consejos, o, el trabajo. Algunos de los proverbios que tienen que ver con la climatología son: Año de nieves, año de bienes, que se refiere a que si nieva mucho habrá grandes ganancias sobre todo para los agricultores; Cuando marzo mayea, mayo marcea, es decir, que si en marzo hace bueno, en mayo hará malo; Hasta el cuarenta de mayo no te quites el sayo, que significa que hasta entonces no puedes confiar en que hará buen tiempo. Los refranes que tienen que ver con la riqueza y la pobreza son: Más vale poco y bueno que mucho y malo; Poderoso caballero es don dinero, que indica que apenas hay cosas que el dinero no pueda comprar. En cuanto a los refranes  que tienen que ver con el matrimonio y la familia, los más populares son: El que a los suyos se parece, honra merece, hace referencia a que quien se parece a sus antepasados debe sentirse orgulloso por ello; Cada oveja con su pareja, se refiere a que los amigos y las parejas deben estar juntos; o, Dos que duermen en el mismo colchón se vuelven de la misma condición, da a entender que los casados suelen acabar pareciéndose y pensando de forma similar debido a la convivencia. También hay refranes relacionados con las mentiras y consejos, tales como: Algo tendrá el agua cuando la bendicen;  que justifica las alabanzas hacía cualquier cosa; Cuando el río suena, agua lleva, que hace referencia a que si hay rumores sobre alguien o algo, estos suelen ser cierto; o El que calla, otorga, que quiere decir que quien no dice nada suele tener algo que esconder. En último lugar, quiero referirme a los dichos populares relacionados con el trabajo, que serían: El que algo quiere algo le cuesta, que se refiere a que el esfuerzo merece la pena y el premio será muy bueno o, En casa del herrero, cuchillo de palo, que se utiliza para referirse a que alguien carece de algo que debería poseer, en temas de trabajo o estudios, que debería haber heredado de su familia. 

Viernes, 13 Abril 2018 14:06

Trastornos relacionados con el lenguaje

La comunicación verbal juega un papel fundamental en nuestras vidas. El lenguaje es un elemento simbólico que nos sirve para entendernos entre nosotros. El habla es una capacidad humana que surge en la infancia, y se pasa de las llamadas holofrases, emitidas por los niños a frases completas con intenciones pragmáticas. Por desgracia, este desarrollo no se produce en todas las personas, además su mecánica usual, en ocasiones, se retrasa o altera por diferentes cuestiones. Estas anomalías son estudiadas por la psicolingüística, que es  una rama del conocimiento a medio camino entre la lingüística y la psicología que tiene por objeto de investigación las relaciones que se establecen entre el saber lingüístico y los procesos mentales que están implicados en él. Entre otras cosas, la psicolingüística estudia diversos desórdenes relacionados con el habla. Esta capacidad debe ser desarrollada y aprendida durante el proceso de maduración de los seres humanos. En algunos individuos, surgen problemas de entendimiento y expresión del habla que impiden el buen desarrollo social y emocional del sujeto.

Las alteraciones del lenguaje más comunes son:

  1. Disfasia

Este desorden conlleva una discapacidad comprensiva-expresiva del lenguaje en niños con una inteligencia adecuada a su edad. Esta invalidez también se produce en la escritura y lectura, además de en la oralidad. Este trastorno puede tener que ver con el desarrollo evolutivo o con un accidente cerebral. Los niños que tienen esta limitación poseen poco vocabulario, y, una escasa gramática.

  1. Dislalia

Esta enfermedad provoca incorreciones a la hora de articular las palabras, sustituyendo los sonidos, distorsionándolos u omitiéndolos. Este desorden es habitual en la infancia, pero, para que se le considere un trastorno debe interferir en el desarrollo social y escolar del implicado.

  1. Disfemia o tartamudez

Este trastorno se trata de una torpeza en la fluidez y ritmo del habla. Quienes lo sufren, padecen bloqueos que impiden la fluidez de la comunicación. Las personas que sufren esta enfermedad suelen tener ansiedad y vergüenza por ello, lo cual hace que sea difícil la comunicación y su integración social. El desorden sólo se da en el momento de hablar con otra persona, y no es debido a ningún tipo de lesión. Este problema se detecta entre los tres y los ocho años, momento en el que se conforma el lenguaje de una persona. Existen tres variantes de esta enfermedad: la evolutiva (que dura unos meses), la benigna (que dura unos años), y, la persistente (que es crónica, y, puede perdurar en la fase adulta).

  1. Disartria

Esta patología del lenguaje se refiere al impedimento al emitir palabras debido a un desorden neurológico que provoca que la boca y los músculos responsables de  la emisión del habla sean débiles y no funcionen como deberían. El mayor problema está en cómo se conectan los músculos y los nervios.

  1. Trastorno de la comunicación social

Aquí no se detectan dificultades al articular palabras, ni al comprender un mensaje de forma literal, pero en el uso práctico del lenguaje sí que hay problemas.

En este trastorno no encontramos problemas ni a la hora de articular, ni comprender el contenido literal del mensaje que se transmite. Sin embargo, las personas que sufren este desorden apenas adecúan el contexto al uso comunicativo, además tienen obstáculos para descifrar el significado metafórico de una frase. Poseen gestos robotizados y les cuesta respetar los turnos de palabra. Este es el caso de quienes padecen el Síndrome de Asperger 

  1. Diglosia

Este trastorno implica un impedimento al articular el habla. El problema se halla en la mal formación de los órganos bucofonatorios. 

  1. Taquifemia o farfulleo

Se basa en un problema del lenguaje en el que el habla es demasiado rápida, perdiendo palabras y cometiendo erratas. Se suele dar en individuos muy alterados, tanto por consumo de drogas excitadoras como por posibles problemas mentales. No obstante, puede producirse durante la niñez, sin alteración alguna.

  1. Afasias

Se trata de la falta o alteración del habla en personas adultas, debido a una lesión cerebral o a una posible alteración. Dependiendo de que zona cerebral esté dañada las consecuencias comunicativas serán diferentes.

Viernes, 06 Abril 2018 13:41

La moda en la edad media

En la Edad Media existían fuertes diferencias en función de la clase social a la que se perteneciera. Se distinguía a las personas en función de la indumentaria que vistieran y además era una forma de clasificarlos. Cada estamento de la sociedad llevaba unos ropajes distintos. Cuando finalizó el periodo romano la moda cambió, pasando de las túnicas a las telas de punto y malla. El período medieval comienza en el 476 d.C.

Los bárbaros, introdujeron el uso de bragas que recubrían las piernas, un tipo de prendas muy similares a los actuales pantalones o calzas. Las calzas iban ajustadas a las piernas, estaban decoradas con adornos y se sujetaban en la pantorrilla con el uso de ceñidores. 

Los hombres medievales utilizaba una escasa variedad en los colores de la indumentaria, el lado izquierdo y el derecho eran diferentes. 

Los nobles utilizaban el pigmento rojizo. Se añadieron las mangas a la ropa, ya que anteriormente, en las túnicas no había mangas. Se continuó utilizando las clámides, es decir, prendas de lana rectangulares, pero esta vez más amplias. Las prendas eran confeccionadas por las mujeres. 

Los villanos y los siervos utilizaban materiales como el lino, la lana o pieles baratas para abrigarse. En cuanto al  uso de los colores, estos dependían de la facilidad de tinte y del precio de las mismas. 

Las clases menos privilegiadas apenas usaban tintes en las telas, eligiendo el color natural de las mismas. Estos eran pigmentos como el gris o el marrón. Vestían camisolas con distintas larguras de manga, pero estas nunca superaban la cadera. El largo de la camisola llegaba a la rodilla y en el 1.000 d.C. se hizo más corto, quedando por encima de la rodilla. En época de duelo se cubrían con trajes negros o blancos, que eran trajes relativamente baratos en dicho período. En invierno se ponían zuecos de madera y en el verano no utilizaban zapatos.

Los niños sólo usaban una túnica de saya, a media pierna y no llevaban calzado.

Las mujeres llevaban la misma largura que las damas, y sus ropajes eran poco variados y similares a los de los infantes.

En cuanto a lo que la ropa de trabajo se refiere, se utilizaban delantales y calzones de pieles baratas en invierno. En función del gremio al cual se perteneciera se portaban unas pieles u otras sobre los sombreros.

Las clases privilegiadas se ataviaban con una mayor gama de colores vistosos. Además sus ropajes eran más largos. En lo relativo al uso de los tejidos las clases bajas usaban el lino y las altas la seda bordada en oro ribeteada de pieles traídas de lugares exóticos. Pero las pieles más habituales eran el zorro y el lobo. Las mujeres jóvenes utilizaban un pequeño escote, pero su falda tenía una largura hasta el suelo y los brazos estaban cubiertos con una camisola de lino o seda. Este estamento, se recubría con todo tipo de tonalidades, como el lila, negro, blanco (duelo), rojo, azul, dorado, plateado, verde, amarillo, rosa. Según el poder adquisitivo que se tuviera se usaban colores más o menos brillantes. Los hombres, en las fiestas se cubrían con ropajes al estilo de los nobles de Constantinopla, pero en el día a día, lucían prendas parecidas a los de los campesinos. Utilizaban botas o zapatos con punta alargada.

 

 

 

 Los bizantinos aportaron telas suntuosas y ricas, como la seda y los bordados en oro y pedrería. En sus ropajes abundaban flecos y adornos y la moda del manto semicircular se propagó a Occidente. Este manto se sujetaba con una fíbula al hombro derecho, simbolizaba el nivel social de quien lo llevaba y si era oscuro significaba que la persona atravesaba un duelo.

Con la invasión árabe se utilizaron diversas telas, y en los lugares dominados por ellos se vestían unos pantalones anchos llamados zaragüelles, además de la faja, e turbante y la túnica corta ajustada y con botones (aljuba).

Con el inicio de la Reconquista por parte de los españoles, se utilizó la camisa como prenda interior y diversas túnicas por encima. Estas túnicas terminaban con el jubón, que se ceñía al cuerpo y llegaba a la cintura. A esta prenda se le añadían volados que fueron cada vez menos utilizados. Llevaba botones y bordados. Se siguieron llevando túnicas talares, que como su nombre indica llegaban hasta los talones. Estas túnicas estaban compuestas por dos piezas un gonel y por encima un sobregonel. Al sobregonel se le añadió un cuello o esclavina llamado garnacha. Después se desechó el cuello acortándose así la prenda. El pellote consistía en un tipo de vestido largo y de abrigo, que solía estar forrado con piel de conejo. Se forraba la cabeza con sombreros cilíndricos o birretes.  En la guerra se llevaban cotas de malla, encima de túnicas de lana. Además se portaban armaduras, escudos y yelmos de hierro, ya que las batallas se realizaban cuerpo a cuerpo.

Entre las mujeres se normalizó el uso de la falda cuadrada con un orificio en la cintura y cuatro picos en el extremo inferior. Abundaban las formas rectas y mangas ceñidas. En la cabeza llevaban cofia o tocados, que se sujetaban con cintas en la barbilla. Para el frío se abrigaban con mantas o capas de ropa, usaban pellotes pero no calzas, pues llevaban las piernas al aire.

El estamento del clero, con gran importancia en la Edad Media tenía su propia indumentaria. En los acontecimientos importantes, los obispos utilizaban la miltra o toca alta y puntiaguda, el báculo pastoral; la capa y la dalmática (túnica abierta por los lados y muy adornada con materiales preciosos). 

En lo referente a los zapatos, tanto hombres como mujeres utilizaban un calzado abierto confeccionado en cuero, de cabra para las clases altas o de vaca para la mayoría de la población. Los hombres solían llevar botas.