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La distopía nos recuerda lo que es y lo que está sucediendo ahora mismo en el mundo. Para bien o para mal, las consecuencias de una vida de excesos (por lo menos en Occidente) está transformando nuestros hábitos y maneras, produciendo consecuencias irreversibles.
Sin embargo, no todas son medioambientales. No todo tiene que ver con el tiempo, los desastres naturales... o incluso la pobreza y la enfermedad. Lo tenemos más cerca. Y es que la discriminación no tiene vuelta atrás si la actitud actual se mantiene.

La adaptación a la televisión de la obra literaria "El Cuento de la Criada" de Margaret Atwood ha contribuido a la concienciación general de este asunto en particular. Bueno, de este y de muchos otros. Gracias a MGM, y la distribución de HBO por la plataforma online de esta serie de televisión, podemos darnos cuenta de hacia dónde va nuestra actualidad.

El mundo que nos presenta Atwood se sitúa en un futuro no muy lejano tras una guerra civil en Estados Unidos. Este conflicto lo inició una secta de reciente formación llamada "Los Hijos de Jacob", quienes escudándose en el viejo testamento pronuncian un manifiesto de limpieza social. Consideran que actualmente el mundo está sucio, la gente está sucia y hay que pasar un proceso de depuración.
Es necesario tener en cuenta que en su actualidad las enfermedades venéreas y la contaminación han producido una reducción en la tasa natal descomunal. Tanto así que 1 de cada 10 niños tienen posibilidad de sobrevivir la infancia.

Dentro de los métodos de esta secta que se apodera de EEUU y declara Estado Marcial suspendiendo la constitución, está la falta total y completa de los derechos de las mujeres. Alegando "inutilidad", las mujeres retroceden más de 100 años en su estatus social. Las pasan a definir en clases, siempre inferiores al hombre. Algunas de las imposiciones de las mujeres en esta Respública de Gilead es el analfabetismo; aquella a la que se encuentre leyendo, se le cortará la mano.

Ojalá que esta fuera la única prohibición para las mujeres. Sin embargo, el punto más extremo es el de su utilización meramente como objeto reproductivo. Ni siquiera como concubinas. Aquellas mujeres aún fértiles en esta distopía son reunidas y disciplinadas en centros especializados para que, más tarde, sean asignadas a familias poderosas. Así, mediante un ritual "ceremonia", puedan concebir un hijo y dejarlo luego a esta familia.

La pregunta clave aquí es cómo se llega a un punto de discriminación a la mujer tal que se considere una simple máquina procreadora. Temo decir que ahora mismo existen personas con una mentalidad parecida y nada razonable. ¿El camino que llevamos ahora mismo, puede destinarnos a un futuro tan atroz? ¿Es la obra de Margaret Atwood un terrible presagio que debemos tener en cuenta para que no suceda? ¿Cuáles son realmente las posibilidades? Una reflexión necesaria y que la serie de "El Cuento de la Criada" nos sirve en bandeja.

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