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Hace unos días miré por curiosidad mi lista de amigos en la web de crítica de cine Filmaffinity. Me resultó chocante comparar mis votaciones con las del resto de amistades que tengo agregadas en la red social creada por el mirandés Pablo Kurt Verdú. La media de puntuación respecto a mis valoraciones estaba entre el bien y el notable. Sin embargo, mis amigos apenas llegaban al suficiente con más de 200 películas votadas. Además la mayoría de votaciones rozaba con más intensidad el cuatro que el cinco como nota media final.


Entonces me puse a hacer algo que no suelo practicar, el pensamiento. ¿Cómo hay que valorar una película? El hecho de haber estudiado algo relacionado con el cine me hace valorar de una manera determinada cosas que un espectador estándar no suele hacer. No tiene nada que ver con ser un pedante, un sibarita o cualquier tontería del estilo. No pertenezco al gremio ni creo tener talento para ello pero considero que el mero intento de realizar una película y presentar una obra audiovisual no puede considerarse como un cero. Por eso me parece fantástico que en la web la nota mínima sea la de uno.


Este texto no pretende llegar a la profundidad del papel del crítico respecto a la obra y el autor. Tan sólo, reivindicar y valorar otras cosas que quizás no se conocen. Porque si una escena ha salido mal, ha posido ser por diferentes motivos: un actor enfermo o con un mal día, un diálogo mal medido, la imposibilidad de grabar en el escenario ideal, que el generador no haya podido alimentar a los focos y se vea muy oscuro, que el ayudante de dirección haya pasado la noche en vela y no haya convocado a los actores a la hora, que no hubiese presupuesto para filmar una toma, que aparezcan unos espontáneos haciendo ruido, etc.


Esto es extrapolable a casi todas las arte. ¿Hasta qué punto influye la vida personal en el artista? ¿Y sus condicionantes? ¿Y en el propio crítico? Por eso, cuando alguien me dice: “Esa película es una basura”, siempre intento indagar en las razones. Deseo conocer su forma de llegar a tal conclusión. Ya sea porque le parece que la narración es muy pesada, por el hecho de que haya muchos microplanos o porque tenga a ese determinado actor encasillado en el drama o la comedia. Me parece lo más justo.


Algo no es malo porque es malo y ya está. Dentro de la subjetividad de cada uno se puede valorar el porqué te parece algo malo basándote en una serie de parámetros. Cuanta más información conoces sobre una película, su rodaje, su equipo, puedes tener una mejor perspectiva para realizar un baremo y puntuar esa película
Y si no, pues le pongo un dos. Es mala y ya está.

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