¡Atención! Este sitio usa cookies y tecnologías similares.

Si no cambia la configuración de su navegador, usted acepta su uso. Saber más

Acepto

wrapper



Ian Fleming fue un escritor, periodista y oficial de inteligencia británico. Mayoritariamente es conocido por ser padre a su vez del famoso espía de ficción James Bond.

Algunos críticos opinaban que tenía una forma y manera muy ‘industrializada’ de presentar a su pesonaje y desarrollarlo en las diferentes novelas y posteriores adaptaciones al cine; otros en cambio alababan las herramientas con las que estructuraba las historias del espía más conocido de Gran Bretaña.

La estructura de Fleming se engloba bajo tres niveles:

- Oposiciones de caracteres y valores.

- Las situaciones de juego y la trama como “encuentro”.

- La técnica literaria

En la oposición de los caracteres y valores Fleming crea la narración como medio para alcanzar el discurso latente y el manifiesto. James Bond encarna al bien y el villano de turno es el encargado de llevar la presencia del mal. En el caso del “malo” tiene rasgos diferentes pero que contrastan con Bond para reflejar el enfoque negativo. Es decir, hay una relación entre ellos. La contraposición es necesaria para mostrar el camino del héroe. Aparte de unas características físicas generalizadores también hay una serie de claves raciales y biográficas. Ese malo tiene un origen muchas veces marcado por pertenecer a un determinado país enfrentado al de origen de Bond, llámese la antigua URSS o proceder de un determinado lugar que entrama algún tipo de conspiración oscura que se pueda reconocer de manera abierta por el lector.

Las situaciones de juego o “encuentros” forman parte de la narrativa de Fleming. Ese viaje del héroe es tomado como punto de partida para crear un elenco de situaciones propias para el personaje. Todos recordamos la bebida favorita de Bond, el famoso “vodka martini, agitado, no revuelto”, que actúa como recordardatorio de una característica que afianza al personaje en la narración y en la mente del lector. También esperamos que la novela juegue con nosotros para los momentos en los que el espía emplea sus “gadgets” para huir del villano.

Esta serie de situaciones nos hacen comunes a un mismo universo y son una estructura necesaria que necesitamos recorrer cada vez que nos enfrentamos a una novela del espía y en menor medida a cualquier historia de autor.

Esto nos asegura sentirnos de alguna manera confortados porque aunque es una obra nueva, también tenemos sensaciones enfrentadas porque tenemos en mente como se puede desarrollar y el posible final de la misma.

En cuanto a la técnica literaria el término de ‘cadena de montaje’ adquiere un carácter peyorativo para muchos críticos en el caso de Fleming pero con el personaje de Bond sobresalen los rasgos positivos para la construcción de un conjunto de novelas con un mismo universo. No se torna en aburrido si no más bien todo lo contrario, ese mismo lugar de encuentro es el punto de partida de los lectores y el protagonista para comenzar una nueva aventura.

Inicia sesión para enviar comentarios