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Elementos filtrados por fecha: Marzo 2018

El Patio Herreriano Museo de Arte Contemporáneo Español organiza la exposición que reúne cerca de un centenar de obras de maestros de la Howard Greenberg Gallery de Nueva York.

La exposición-colección que se presenta está elaborada un poco a la manera de un cadavre exquis ("cadáver exquisito" en francés), juego literario inventado por los surrealistas Jacques Prévert e Yves Tanguy, y del que George Bataille diría que “es la ilustración del espíritu más perfecta que existe”. Cada una de las imágenes se yuxtaponen las unas con las otras, en ocasiones se contradicen, se besan o se miran directamente a la cara. Acaban formando este “Museo Imaginario” del que hablaba André Malraux, porque cada una de ellas, gracias a la presencia de las otras, se transforma y cuentan juntas otra cosa nueva. Berenice Abbott, Araki, Manuel Álvarez Bravo, William Eggleston, Walker Evans, Allen Ginsberg, Helmut Newton, o Man Ray participan en el juego aportando su “sujeto-verbo-complemento”, creando una relectura de la historia de la fotografía del siglo XX.

Del 25 de enero al 1 de abril de 2018

LUGAR DE CELEBRACIÓN

Museo Patio Herreriano de Arte Contemporáneo Español (Valladolid)

C/ Jorge Guillén, 6. – C.P: 47003 - Valladolid

Todos los públicos

Gratuito

 

Agitador cultural, promotor, escritor, editor, periodista, poeta…. Su trabajo editorial, su vida, su experiencia marcada por la Guerra Civil y su posterior exilio han sido recuperados por el profesor Ignacio Fernández de Mata, decano de la Facultad de Humanidades y Comunicación de la Universidad de Burgos y uno de los principales investigadores de su obra, en una exposición titulada ‘De la sombra a la luz. Eduardo de Ontañón (1904-1949), organizada por el Instituto Castellano y Leonés de la Lengua, y que acaba de aterrizar en Medina de Pomar, municipio burgalés originario de su familia, donde él residió en varios momentos de su vida. 

Con el apoyo de la Diputación de Burgos y el Ayuntamiento de Medina de Pomar, el Museo Histórico de las Merindades acoge hasta el 15 de abril este interesante proyecto expositivo que permite recuperar y poner en valor la obra de uno de los intelectuales burgaleses más prolíficos, cuya trayectoria profesional se vio truncada y comprometida por la Guerra Civil y su posterior exilio. Y una figura la suya también muy desconocida, ya que prácticamente su trabajo quedó apartado y oculto para casi toda una generación, como quiso recordar Ignacio Fernández de Mata en la inauguración de esta muestra de carácter itinerante. 

Considerado el puntal principal de las vanguardias literarias de comienzos del siglo XX en Castilla y miembro de pleno de derecho de la denominada ‘Generación de la República’, comenzó a colaborar, siendo solo un adolescente, en la revista Papa Moscas, semanario satírico dirigido por su padre, el periodista Jacinto de Ontañón, que se centraba en la vida política burgalesa. Precisamente la figura de su padre, hombre de fuertes tendencias liberales, que mantenía aspiraciones literarias y que compaginaba el ejercicio periodístico local con el nacional, fueron fundamentales en la configuración de su personalidad. 

Su estilo artístico tuvo siempre un profundo poso social de carácter castellano, que hundía sus raíces en las gentes sencillas y en el mundo rural. Su despegue literario se hizo a través de distintas cabeceras, tanto en periódicos como revistas, en las que fue madurando su estilo hasta hacerse un hueco propio. Con solo 19 años fundó la revista ‘Parábola’, publicación que recogió poesía de Federico García Lorca o los trabajos de Concha Méndez y Gerardo Diego. Ontañón colaboró también con la revista ‘Estampa’, con los periódicos ‘El Sol’, ‘Ahora’ y ‘Luz’, en la revista ‘La Linterna’… Una guía turística de Burgos ‘Enciclopedia gráfica: Burgos’, la biografía que hace del cura Merino ‘El cura Merino. Su vida en folletín’ y del torero Frascuelo ‘Frascuelo, el toreador’ son otros de los variopintos trabajos literarios que desempeño antes de su exilio a México. En el país americano que le acogió, como sucediera con tantos exiliados, también tuvo una fecunda actividad literaria y periodística español a través de guías y biografías…

Una vida breve e intensa en todos los sentidos que se puede rastrear paso a paso a través de este proyecto expositivo, que recupera el trabajo y la trayectoria vital de este intelectual burgalés. Nieto de Esteban de Ontañón Ruiz Puente, nacido en 1816 en Medina de Pomar, su vínculo personal con la comarca de las Merindades nunca desapareció. Incluso, a su regreso del exilio en México, residió un mes poco en este municipio burgalés antes de regresar a Madrid, donde moriría poco después a consecuencia de un cáncer mortal. 

Algunos no hemos llegado a conocer la historia de Tonya Harding hasta hace relativamente poco. A los que nacimos en los 90’s y en algún momento nos hemos interesado o nos hemos tragado todo un programa de patinaje artístico en la tele, nos suena eso de una patinadora que sufría tal presión por ser perfecta que le rompió la rodilla a una compañera. En películas como ‘Princesa de hielo’, una que mi generación presenció en el canal pre-adolescente por excelencia, y que narraba la historia de una chica que quería dedicarse al patinaje tras estudiar sus entresijos físicamente. La madre de la chica, que estaba en contra de que se dedicase a otra cosa que no fuera conseguir una beca para la Universidad, critica fuertemente a la que se convierte en su entrenadora. Le llega a decir cosas como “tú harías todo lo necesario para ganar”. Primera sospecha de que algo como esto había sucedido en la realidad. Mi segunda pista y confirmación irrefutable fue el anuncio de la película biográfica de Tonya Harding, la joven patinadora cuya carrera no pudo ser lo que estaba destinada a ser por un “incidente”.

La película ‘I, Tonya’, dirigida por Craig Gillespie, narra la historia de esta patinadora artística de Portland, Oregon. Empezó a patinar a los 3 años, empujada - literalmente - por la ambición de su adre, una mujer maltratada por su padre y que maltrataba a sus esposos y a su hija. Camarera de sueldo redneck, invertía cada centavo que tenía en la carrera de Tonya. No llegamos a tener claro si ella veía en Tonya a una máquina de hacer dinero, si le frustraba ese talento sin aprovechar o simplemente porque realmente quería ver a su talentosa hija convertirse en lo que debía ser. A vosotros os dejo juzgarlo en la película. 

Tonya, como atleta de élite, se ve a sí misma tomando decisiones que quizás en otras circunstancias no lo haría. Su madre la saca del colegio para que se pueda dedicar tiempo completo a patinar, se casa a los 19 años con el único chico que le mostró interés y que resultó ser un maltratador al que divorció, y se volvió a juntar y sí y no y sí y no, y vuelvo a entrenar, y no, y bebo, y sí, y fatal todo.

Aquí es donde entra, en un papel aún más principal, su ex-esposo. En su obsesión de volver con Tonya, decidió que era una buena idea fastidiar a la rival más cercana de Harding, una patinadora que se llama Nancy. Se le fue de madre el plan gracias a un colega chivato y más tonto que un tarro sin tapa, unos tíos que este contrata que son aún más tontos y que encubrir un delito es casi igual de malo que cometerlo. 

La obsesión de su ex le costó a Tonya su carrera deportiva. Adiós a los patines, adiós al respeto y la reputación, hola a las cadenas de televisión enfrente de casa y a un recuerdo amargo.

Viernes, 23 Marzo 2018 12:25

Las tribus urbanas

Cuando yo era adolescente o teenager, como se diría ahora, ya existían diferentes tribus urbanas. En mi instituto pude ver muchos especímenes pertenecientes a cada una de ellas. En esa época, los institutos y centros educativos, estaban plagados de una fauna curiosa y llamativa. Existían los góticos, que eran personas que amaban el color negro, los pinchos y lo siniestro; los emos (a la cual pertenecí un tiempo de mi vida), que escuchaban rock hardcore de letras melancólicas, vestían con colores llamativos mezclados con negro, e iban de tristones por la vida; los raperos, que escuchaban música rap tipo Eminem, vestían con pantalones anchos, sudaderas y zapatillas anchas.

Hoy en día, todo es distinto y a cada paso que das te encuentras con algún sujeto perteneciente a nuevas tribus urbanas. Los antiguos pijos, ahora se hacen llamar preppies y abundan los hípsters, o más bien los hípsters evolucionados (muppies). Además también nos encontramos en cualquier gran ciudad tanto europea como americana con lumbersexuales, BoBos o coolturetas (como menciona la autora de Moderna de Pueblo en su gran libro Cooltureta). Todos estos nombres extranjeros, provenientes principalmente de América pero también de Francia o Inglaterra, nos resultan sumamente conocidos a los jóvenes entre 18 y 35 años.  Muchos de estas tendencias sociales se parecen, pero, al mismo tiempo, poseen rasgos característicos que nos permiten diferenciarlos. Lo más in hoy día es ser un moderno o un modernillo, que viene a ser lo mismo. Para ello se deben usar redes sociales como Facebook, Instagram o Twitter, además de los hastags correspondientes, para etiquetar tus fotos y hacer ver a qué tribu perteneces. Estos jóvenes, entre los cuáles me incluyo, aman el llamado postureo (apariencia) y viven pendientes de su imagen en las redes. Además rechazan lo mainstream, que sería algo así como la normalidad o lo común a todo el mundo.

A continuación enumeraré las tribus urbanas actuales más populares, que son:

  • Los Muppies:

Este movimiento está de plena actualidad. Son una evolución de los antiguos hípsters, es decir, posthípsters. Tienen entre 25 y 35 años y se dedican al diseño o a la publicidad. Pertenecen a una clase social acomodada, suelen tener bastante cultura, y aman la vida sana. Todo ello, sin olvidarse de publicar su día a día en redes sociales como Instagram.

  • Los Hípsters:

Esta ha sido una tendencia que ha triunfado plenamente en la sociedad contemporánea. Fue el primer grupo social en aparecer. Sus señas de identidad son la barba, las gafas de pasta y las camisas de cuadros, en los hombres; y, el pelo largo, las coronas vegetales y los vestidos de flores, en las mujeres. Muchos de ellos llevan tatuajes, aman lo vintage (ropa y muebles de segunda mano) y visten de forma aparentemente casual. Pero todo ello sin dejar de estar a la última, ya que la mayoría tiene un Iphone o un reloj de marca. Esta tribu es algo mainstream o normal en la actualidad, y todo el mundo ha sido o quiere ser hípster. En la actualidad esta pasada de moda.

  • Los Coolturetas:

Es la tribu de los intelectuales y cultos. Quienes pertenecen a ella adoran a Kafka y las películas japonesas. Les encanta la cultura alternativa y suelen criticar lo normal y común (mainstream). Suelen ser algo pedantes.

  • Los Lumbersexuales:

A este grupo pertenecen hombres como Ryan Gosling o Taylor Laurent. El nombre en español significa algo así como “leñador sexual”. Su estilo es algo rústico, utilizan camisas de cuadros, botas de montaña y llevan una gran barba.

  • Los BoBos:

Esta tribu es la más antigua. Su nombre hace referencia a la unión de burgueses y bohemios. El origen de este grupo social se sitúa en París. Los adeptos a él forman parte de la clase media-alta que pretenden ser más bohemios y alternativos

  • Los Swaggers:

Esta tendencia es la más nueva. Lo común a todos ellos es su forma de vestir: sudaderas, pitillos y zapatillas originales. Además son adictos a las selfies.

  • Los Killos:

Este colectivo es conocido por todos como canis (hombres) y chonis (mujeres). Sus elementos más característicos son los adornos de oro o dorados, los aros (chicas) y el uso del chándal. Adoran el flamenco y el rap hardcore

 Hasta aquí el recorrido por este fascinante mundillo de las tribus urbanas, espero que lo hayáis disfrutado tanto como yo.

Este sábado 17 de marzo acaba la exposición dedicada al Premio al Fotoperiodismo que estaba instalada en la Biblioteca Pública de León. Esta selección de imágenes, que resume el año 2015 en imágenes, ha permanecido dos semanas a disposición del público de forma gratuita.

Las 50 imágenes expuestas forman parte del Premio Nacional de Fotoperiodismo 2015 “de fotógrafos para fotógrafos” que fue convocado por la Asociación Nacional de Informadores Gráficos de Prensa y Televisión. Gracias a estos profesionales del fotoperiodismo podemos volver al 2015 y recorrer visualmente los acontecimientos que estremecieron el mundo. Entre las fotografías expuestas están las ganadoras al Premio Nacional de Fotoperiodismo, Premio Enrique Meneses y el Premio Félix Ordóñez.

Las fotografías ganadoras en orden correspondiente son: ‘La valla’ de Santiago Palacios, la fotografía ganadora. En ella vemos un grupo de emigrantes subsaharianos que piden auxilio desde lo alto de la triple valla metálica que divide Marruecos y Melilla. ‘Crisis nacional de la vivienda’ de Andrés Kudacki, donde vemos el desahucio de una mujer de 85 en Madrid. Y ‘Colgado de un sueño’ de Jesús Blasco de Avellaneda, una vez más, el salto en la frontera de Marruecos y Melilla en mayo de 2015 cuando 500 subsaharianos lograron cruzar la valla.

Finaliza el 17 de marzo en el Hall de la Biblioteca.

Viernes, 16 Marzo 2018 13:57

Expresiones

El español es una lengua con gran variedad de palabras y expresiones, algunas de ellas resultan extrañas a quienes no las conocen. Incluso los propios nativos de la lengua, a veces, nos sorprendemos con expresiones que nunca habíamos oído.
A raíz de esto, creo recordar que la semana pasada, la mujer que limpia en mi casa, una mujer burgalesa de toda la vida, que nació en un pueblo de la provincia y creció en Burgos utilizó la expresión Llover si conocimiento. La situación era la siguiente: acababa de llegar de la universidad con mi padre, ya que él me lleva a casa en coche hasta casa y estábamos todos allí. Ese día llovía con fuerza y de forma persistente y apenas había parado en toda la mañana, y al ver como llovía, esta mujer que, cómo os he dicho, limpia en mi casa, dijo: Llueve sin conocimiento. La expresión nos hizo reír a todos, pues nos resultó sumamente graciosa, además ninguno de nosotros la habíamos oído antes. Esta mujer nos explicó el significado de dicha expresión, que no era otro que “llueve alocadamente”, o “llueve mucho y sin parar”.
Otras expresiones utilizadas para decir que llueve mucho son algunas cómo llueve a cántaros o llueve a mares. Estas expresiones literalmente quieren decir que es como si lloviera un mar o unos cántaros, que son unos recipientes de barro que se utilizaban para llenar de agua antiguamente las mujeres que iban a la fuente. De ahí la expresión Tanto va el cántaro a la fuente que al final se rompe, dando a entender que quien se suele exponer a situaciones de peligro finalmente no podrá salir de una de ellas.
También hay expresiones para referirse a distintos tipos de lluvia, como por ejemplo para referirnos a una lluvia finísima típica del norte, cuyas gotas parece que floten, y que, a pesar de ello, acaba mojándonos. Esta lluvia es conocida en el País Vasco como txirimiri o calabobos en el resto de España. Solemos decir: ¡Menudo calabobos!, ¡Esto no es nada, es un txirimiri!, que hace referencia a que es una lluvia escasa. Decimos: ¡Está chispeando!, porque es como si cayeran chispas de lluvia. Decimos que chispea cuando comienzan a caer unas pocas gotas. En ocasiones caen unas gotas y después llueve mucho más, la expresión ¡Está chispeando!, la utilizamos al referirnos a las primeras gotas de lluvia antes de la tormenta. En ocasiones, la lluvia nos pilla por sorpresa y cae mucha cantidad; es entonces cuando decimos: ¡Menudo chaparrón!. Otra forma de expresar que llueve abundantemente, sería mediante la expresión: ¡Caen chuzos de punta!, antiguamente se llamaba chuzos a unas herramientas de hierro utilizadas como arma, con forma alargada y un lado afilado en punta. Esta expresión es exagerada, evidentemente.
Existen aún más expresiones con las que los españoles nos referimos al tiempo. Para indicar el estado del día, si es un buen día soleado, en el que no llueve y hace una temperatura agradable, decimos: ¡Hace un día espléndido!, pero si es un día oscuro o frío en el que nieva, graniza o llueve diremos: ¡Hace un día de perros!.

Para expresar que hay una temperatura baja, es decir, que hace frío, se usan expresiones como: Hace rasca, para decir que hace un poco de frío, pero algo más de lo habitual. Esta expresión se usa para alertar a otra gente sobre la baja temperatura, y avisarles de que se deben abrigar. En nuestro idioma para manifestar que hace mucho frío se utiliza la expresión: Hace un frío que pela, especialmente en invierno, que es cuando hace más frío. Otra forma de decir lo mismo pero de una manera mucho más coloquial incluso vulgar, es: ¡Hace un frío del carajo!. Cuando hay mucha humedad en el ambiente además del frío se suele decir: ¡Hace un frío que cala!, calar quiere decir mojar. Al haber humedad se nos moja la ropa por lo que parece que haga más frío del que realmente hace.
Para referirnos al calor, se utilizan expresiones como: ¡Hace un sol de justicia!, para referirnos a un día despejado y caluroso en el que brilla el sol. Esta expresión proviene de un castigo al que sometían a los presos en el pasado. Este castigo se basaba en atar a los presos y dejarles al sol veinticuatro horas sin poder beber ni comer absolutamente nada. Otra expresión es: ¡Hace un calor infernal!, para referirse al gran calor que hace en España en verano, pues en algunas regiones españolas por la noche se llega a 30º C. Otra expresión es: ¡Te vas a asar!, para referirnos a que hace tanto calor que es como si nos estuvieran cocinado vivos al horno. Por último, solemos decir: ¡Te vas a achicharrar!, para referirnos a lo mismo solo que, en este caso, achicharrar se refiere a quemar algo, es lo que queda tiznado y negro.

El canal de Movistar Plus #0 está intentando, y algunas veces exitosamente, equipararse a monstruos como Netflix con material nacional. Una de sus apuestas ha sido con uno de la casa de El Terrat, con un colaborador habitual, con Berto Romero. Actor y comediante, el catalán se aventura en una web-serie autobiográfica de dimensiones astronómicas.

Son seis capítulos de 20 minutos, 2 horas de visionado en total que pasan más rápido que lo que tardas en cuestionarte tu futura familia. Berto retrata con gracia, drama y una tremenda dosis de realidad lo que es ser padre a inicios de siglo. Las diferentes presiones que sufre el matrimonio heterosexual, cómo se desenvuelve la pareja antes y después, el embarazo, los primeros días del bebé, el cambio radical en la rutina y toda la influencia del entorno en cada una de las decisiones.

Sandra, su esposa interpretada por Eva Ugarte, lo hace de forma extraordinaria. La interpretación, digo. Seguro que no es fácil ser la pareja de una persona que tiene una vida vigilada por el público general y mantener un mínimo de privacidad, dentro y fuera de internet. El papel de la madre en una maternidad contemporánea se ve quebrado por las expectativas de nuestras abuelas, que posiblemente no tenían una carrera profesional que mantener y que buscan ser algo más allá de ser una madre en exclusiva. Los padres también se ven envueltos en cambio, especialmente por este detonante. La excusa de ‘me bajo al bar’ ya no vale y los cuidados de la nueva criatura son responsabilidad de ambos. Repartir tareas, decidir el cole, convivir con padres y madres afines al actual ‘postureo’, seguir trabajando, seguir teniendo pasión por lo que haces y lo que quieres hacer… ¿te has agobiado ya? ¿Alguna vez le has preguntado a tus padres cómo fue su experiencia?

Personalmente, Berto nos trae los pies al suelo pero sin soltar nuestros sueños a las nubes. Algunos quieres ser padres, otros no, algunas quisieran ser madres pero sus condiciones no se lo permiten, algunas son madres de forma inesperada… Tenemos que saber lo que tenemos encima, lo que nos puede caer y dónde podemos caer nosotros, y eso nos lo demuestra ‘Mira lo que has hecho’. Los dramas familiares más comunes: divorcios, vejez, muerte, infidelidad, dependencia, emancipación, infancia, presión, convenciones, todo envuelto en comedia, en ironía, en lo que es la vida.

Un trabajo brillante por parte del equipo técnico y creativo en una serie que además de empática, se convertirá en un clásico de las crisis previas y posteriores a los 30. Como mínimo.

El Premio de la Crítica de Castilla y León, galardón literario que reconoce los valores de la literatura de esta Comunidad, está de enhorabuena. O mejor dicho, de doble enhorabuena. Porque la realidad es que con el último fallo del jurado de este premio se ha incrementado la nómina de premiados que han sido reconocidos con este galardón, después de que sus integrantes decidieran en Ávila premiar dos títulos muy distintos entre sí de las diez obras finalistas seleccionadas por un heterogéneo jurado en el que están representados críticos literarios, periodistas y libreros de Castilla y León.

‘Akúside’ (Difácil), de Ángel Vallecillo y ‘Los refugios de la memoria’ (Papeles Mínimos), de José Luis Cancho, ambos vallisoletanos, tienen el honor de compartir ex aequeo este galardón literario, en una decisión que apenas cuenta con precedentes en la ya dilatada trayectoria de un premio que cumplía el 14 de marzo 16 convocatorias consecutivas en perfecta forma, descubriendo nuevos valores y consolidando los ya existentes. Y haciendo historia, únicamente en dos ocasiones desde que el Instituto Castellano y Leonés de la Lengua decidiera poner en marcha este premio con raíz regional, se ha producido un caso similar. La Sala de Banderas del Palacio de los Verdugo de la capital abulense fue el punto de encuentro donde una vez más se reunieron los integrantes del jurado para debatir y analizar en profundidad las obras seleccionadas.

‘Akúside’, que comparte letras con ‘Euskadi’, resulta una novela atípica, narrada en tres tiempos, que recurre al tema del País Vasco para hacer una simbología desde la ficción de una sociedad que no se conoce a sí misma, al tiempo que trata de indagar en el problema de los nacionalismos y las barbaridades que conllevan. Una novela distinta y dura, que posee una estructura y un lenguaje valientes y distintos, como coincidían en destacar los críticos que opinaron sobre los libros.

La otra novela premiada, ‘Los refugios de la memoria’, parte de un autobiografismo fragmentario de su autor, el también vallisoletano José Luis Cancho, intelectual de izquierdas, comprometido, militante en su juventud del Partido Comunista de España. De los diecisiete a los veintitrés años se vuelca en la causa y es detenido en numerosas ocasiones. Tras la muerte de Franco y su salida de prisión, mantuvo una intensa actividad política hasta que abandonó la militancia política. Después se instaló en Irún para trabajar como maestro. Autor de varias novelas, en este libro ha pretendido enfrentar a los lectores con la historia reciente de España, al referirse al final de la dictadura franquista desde el trabajo de la memoria personal.

El director del Instituto Castellano y Leonés de la Lengua, presidente del jurado que fallaba el premio, reconoció al dar a conocer el doble premio que ambos medios comparten una “escritura muy moderna, adaptada a estos tiempos”. Una decisión difícil, la de compartir este premio, que viene a reconocer en cualquier caso la buena salud de la literatura, de los autores y de las editoriales de Castilla y León. Este premio así lo demuestra.

El Premio de la Crítica de Castilla y León, galardón literario que reconoce los valores de la literatura de esta Comunidad, está de enhorabuena. O mejor dicho, de doble enhorabuena. Porque la realidad es que con el último fallo del jurado de este premio se ha incrementado la nómina de premiados que han sido reconocidos con este galardón, después de que sus integrantes decidieran en Ávila premiar dos títulos muy distintos entre sí de las diez obras finalistas seleccionadas por un heterogéneo jurado en el que están representados críticos literarios, periodistas y libreros de Castilla y León.

‘Akúside’ (Difácil), de Ángel Vallecillo y ‘Los refugios de la memoria’ (Papeles Mínimos), de José Luis Cancho, ambos vallisoletanos, tienen el honor de compartir ex aequeo este galardón literario, en una decisión que apenas cuenta con precedentes en la ya dilatada trayectoria de un premio que cumplía el 14 de marzo 16 convocatorias consecutivas en perfecta forma, descubriendo nuevos valores y consolidando los ya existentes. Y haciendo historia, únicamente en dos ocasiones desde que el Instituto Castellano y Leonés de la Lengua decidiera poner en marcha este premio con raíz regional, se ha producido un caso similar. La Sala de Banderas del Palacio de los Verdugo de la capital abulense fue el punto de encuentro donde una vez más se reunieron los integrantes del jurado para debatir y analizar en profundidad las obras seleccionadas.

‘Akúside’, que comparte letras con ‘Euskadi’, resulta una novela atípica, narrada en tres tiempos, que recurre al tema del País Vasco para hacer una simbología desde la ficción de una sociedad que no se conoce a sí misma, al tiempo que trata de indagar en el problema de los nacionalismos y las barbaridades que conllevan. Una novela distinta y dura, que posee una estructura y un lenguaje valientes y distintos, como coincidían en destacar los críticos que opinaron sobre los libros.

La otra novela premiada, ‘Los refugios de la memoria’, parte de un autobiografismo fragmentario de su autor, el también vallisoletano José Luis Cancho, intelectual de izquierdas, comprometido, militante en su juventud del Partido Comunista de España. De los diecisiete a los veintitrés años se vuelca en la causa y es detenido en numerosas ocasiones. Tras la muerte de Franco y su salida de prisión, mantuvo una intensa actividad política hasta que abandonó la militancia política. Después se instaló en Irún para trabajar como maestro. Autor de varias novelas, en este libro ha pretendido enfrentar a los lectores con la historia reciente de España, al referirse al final de la dictadura franquista desde el trabajo de la memoria personal.

El director del Instituto Castellano y Leonés de la Lengua, presidente del jurado que fallaba el premio, reconoció al dar a conocer el doble premio que ambos medios comparten una “escritura muy moderna, adaptada a estos tiempos”. Una decisión difícil, la de compartir este premio, que viene a reconocer en cualquier caso la buena salud de la literatura, de los autores y de las editoriales de Castilla y León. Este premio así lo demuestra.

Hoy me atrevo a escribir unas palabras dedicadas al tema de las palabras tabú del mundo de la mujer, concretamente, de esos cinco días terribles que se repiten una y otra vez cada nefasto mes (¿ven la rima?).

Las palabras tabú son palabras que evitamos utilizar porque son socialmente mal vistas, hacen referencia a realidades consideradas desagradables, ofensivas, vulgares, groseras, poco elegantes, malsonantes, etc. Suele tratarse de las palabras relacionadas con las enfermedades, con la muerte, la edad, el sexo o también con la raza humana. Muchas veces son tabuizadas palabras que describen hechos absolutamente naturales, puede ser porque la gente teme de hablar de ellos en voz alta, ya que la realidad a la que se refieren resulta demasiado dura (como es el caso de varias enfermedades, la muerte o la verdadera edad de una mujer) o porque les da vergüenza. En este último caso se trata, por ejemplo, de las palabras que describen nuestra actividad sexual, nuestros procesos fisiológicos corporales o, en cuanto al mundo femenino, nuestro ciclo menstrual.

Tanto en mi país, en Chequia, como en España, las mujeres no dicen sin rodeos que tienen la menstruación, la regla o el periodo. Incluso en los anuncios de televisión se utiliza líquido azul para comprobar la absorción de una compresa, en vez de usar el color real de la sangre. No no, la menstruación es palabra que no se pronuncia. Es como Lord Voldemort cuyo nombre nadie quiere nombrar. ¡¡¡Pssst!!! En lugar de esa palabra, ya saben qué palabra (la que empieza con una eme), las mujeres utilizamos unas expresiones que describen nuestra situación indirectamente, más suavemente, con elegancia y decoro, es decir, usamos eufemismos (o, muchas no decimos nada, sufrimos calladas y nadie luego sabe ¡qué demonios nos pasa!). Y no solo las mujeres denominamos la menstruación de diferentes maneras, también los hombres son grandes inventores en este sentido. Por ejemplo, el mismo Quevedo usaba la expresión “calendas púrpuras” para referirse a estos días “de fresa”.

Aunque este proceso natural sigue siendo un tabú, la situación en nuestro continente no es tan dura. Nosotras solo no hablamos respecto al tema, ningún otro influjo la menstruación no tiene, es decir, nuestra vida sigue sin cambios: trabajamos, salimos, hacemos deportes, etc. Sin embargo, en Afganistán, la mayoría de las adolescentes no se ducha mientras menstrúa; en India las mujeres durante estos cinco días no pueden entrar en la cocina y comer con la familia; en Ghana las niñas con la regla no van a la escuela (y nosotras, las europeas, solo tuvimos el justificante para no participar a la Educación Física) y en Nepal, por seguridad, las mujeres son separadas (¿o “desterradas?”) de la vida pública. ¡Qué suerte que vivimos aquí!

Para más información sobre cómo viven las mujeres sus reglas en diferentes países pueden leer el artículo que encuentran bajo este enlace:

https://elpais.com/elpais/2017/11/09/actualidad/1510240864_380514.html

A continuación les dejo unas de estas expresiones que las mujeres usamos al hablar sobre “nuestros días”. Algunas son muy divertidas. Me llamó la atención, por ejemplo, la de la “amiga comunista”.

ALGUIEN HA VENIDO

Ha venido mi tío.

Mi amiga Inés, la que viene cada mes.

Ha venido mi prima.

La amiga comunista.

ALGO MALO, DOLOROSO, SUCIO…como una enfermedad

Estoy en los días malos.

Me duelen los riñones.

Estoy enferma.

Estoy indispuesta.

Estoy manchando.

Estoy mala.

Estoy en días críticos.

Menstruación como COSAS DE COLOR ROJO

La marea roja.

El tomate.

La de rojo.

OTROS

El club de la R.

Me están pintando el garaje.

Estoy en esos días del mes.

Estoy en mis días.

¿Y ustedes, queridas mujeres, usan alguna de estas expresiones (o alguna “suya”) o no les hace problema hablar abiertamente sobre sus cinco días del ciclo menstrual?

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