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Elementos filtrados por fecha: Octubre 2018

El arqueólogo catalán Eudald Carbonell, codirector de los yacimientos de la sierra burgalesa de Atapuerca, intervino en Salamanca en el Teatro Liceo en el ciclo ‘Gastronomía y literatura’ que organiza el Instituto Castellano y Leonés de la Lengua y el Ayuntamiento de Salamanca. ‘Paleorecetas y evolución’ fue el título de una intervención en la que el investigador catalán puso también de manifiesto qué tipo de alimentos consumían los homínidos, la evolución que experimentó la alimentación a raíz precisamente de la creación del fuego y las distintas formas de preparar los alimentos.


El investigador, vicepresidente de la Fundación Atapuerca, tuvo la oportunidad de compartir con el público cómo eran las características de la alimentación en el Paleolítico, e hizo hincapié en lo que supuso la posibilidad de calentar y cocer los alimentos, complementando la propia ingesta de comida fría. “El fuego supuso un elemento transversal y fundamental para entender la gastronomía de una forma moderna en el sentido de permitir transformar los alimentos”, apuntó, al tiempo que mencionó la aparición de nuevas técnicas de conservación de alimentos naturales y artificiales.


La aparición del fuego supuso el arranque de la gastronomía en el sentido de que permitió socializar el proceso de alimentación, facilitando a los homínidos la comunicación intergeneracional y la posibilidad de comer en comunidad de forma sistemática. Según reveló Carbonell, hace 1,8 millones de años se tiene constancia del primer banquete comunitario cuando un grupo de homínidos se comió un hipopótamo.


Según el repaso que ofreció en la capital salmantina, hay constancia de barbacoas en Sudáfrica hace un millón de años y de consumo de almez en Atapuerca hace 900.000 años. También en la sierra burgalesa se consumía hace 400.000 años bisonte crudo y hace 250.000 años en Israel el cangrejo de agua dulce. Además, hace 40.000 años se incorpora la paloma a la dieta de los neandertales mientras que por las mismas fechas se consumía atún en Jerimalai (Timor Oriental) y en Alemania salmón y trucha.


Más cercano en el tiempo- 20.000 años- se había generalizado el consumo de caracoles. El investigador añadió en su intervención como posteriormente –hace 14.000 años- la dieta se enriquecía con el consumo de setas en Mirón (Cantabria) y de trucha en Niaux (Francia) y la incorporación del pan a la dieta. También aludió a la existencia de antropofagia y cómo existen ejemplos en Atapuerca hace 1.300.000 años.


Carbonell, que ha investigado en profundidad la denominada ‘paleodieta’, publicó recientemente ‘Recetas Paleo. La dieta de nuestros orígenes para una vida saludable’, libro en el que se acerca tanto a los propios alimentos consumidos en el Paleolítico –carne, pescado, plantas- como a las técnicas de preparación empleadas entonces, que complementa yy compara con las formas actuales de preparación.

Nieves Concostrina, periodista y escritora –por ese orden- , tiene una legión de admiradores y seguidores. Su presencia en el Teatro Liceo de Salamanca el 25 de septiembre, cuando acudió invitada por el Instituto Castellano y Leonés de la Lengua para participar en el ‘Diálogo de la Lengua’, el encuentro que promueve desde hace años en localidades de Castilla y León para acercar al público a periodistas y escritores que han dejado su sello particular, confirmó desde el primer momento la química que mantiene con su público, al que se metió en el bolsillo desde el primer minuto. Incluso un poco antes….


La expectación que levantó su presencia en la capital salmantina desbordó por completo los cálculos de la organización y la coqueta Sala de la Palabra del Liceo salmantino se quedó pequeña para acoger a una avalancha de público fiel y conocedor de su particular trabajo informativo y literario, que engancha desde hace años a miles de personas a través de sus colaboraciones en la SER y RNE y de sus populares libros. Más de 300 personas acabaron seducidas por el verbo y la personal voz de esta periodista que derrocha simpatía y personalidad en un patio de butacas repleto y entregado.


Especial interés despierta siempre escucharla hablar sobre cómo llegó a especializarse en un terreno informativo tan particular como es el de la muerte. Y de nuevo, una sorprendente revelación: al quedar desempleada, tuvo la oportunidad de trabajar en un novedoso proyecto informativo; la puesta en marcha de la revista ‘Adiós’, publicación de actualidad funeraria y distribución en tanatorios, a la que consiguió dar una vuelta y ofrecerla como punto de encuentro de actualidad funeraria y también cultural. “Encontré aquí mi nicho de mercado”, bromeó ante el auditorio. De ahí, el posterior salto a un programa de radio, después a otra radio, y también al libro…


La historia es la otra materia en la que se desenvuelve con especial soltura antes los micrófonos. Sus colaboraciones semanales en la SER sobre esta temática son recibidas con entusiasmo por sus oyentes; es más, hasta la fecha ha publicado tres ensayos a acercase a la historia a través de pequeñas historia, todos ellos con varias reediciones. Sin embargo, insiste en que ante todo es una periodista, que comenzó trabajando en la prensa escrita, y reconoce que la definición de ‘escritora’ la genera un gran respeto. Y cuando la muerte de un personaje histórico tiene su propio interés informativo, el éxito de la historia parce garantizado cuando lo cuenta bajo su especial prisma. Sus ensayos sobre historia ‘Menudas historias de la historia’, ‘Menudas quijostorias’ y ‘Se armó la de San Quintín’ dan buena cuenta de esta realidad.


El público salmantino tuvo tiempo también para conocer un poco más de su carrera literaria. En 2014, Nieves Concostrina publicaba su primera novela ‘Antonia’ (Esfera de los Libros), un título con el que rendía homenaje a la generación de la posguerra, llena de miedo, penurias hambre y necesidad. Una historia dura en la que convierte la peripecia vital de su madre por la supervivencia en circunstancias muy adversas en materia literaria, y a su familia en personajes de esta obra cuya narración se extiende durante varias décadas. Una historia dura, narrada con pulso firme, y que deja al lector en algunos momentos impactado... Como ella misma dijo, se trata de una más de las cientos de miles de historias personales similares que se vivieron en hogares en un país empobrecido que hacía grandes esfuerzos por dejar atrás una guerra. Casi 90 minutos de periodismo, sentimientos, sinceridad y autenticidad que supieron a poco.

 

El escritor e investigador Luis Díaz Viana llevó hasta Salamanca su caudal de conocimientos y aportó una singular perspectiva en el campo de la tradición oral, terreno en el que es, sin duda, uno de los mayores expertos españoles en estos momentos. El filólogo y antropólogo de origen zamorano acudió como invitado al Teatro Liceo de la capital salmantina para charlar sobre tradición oral, en un encuentro ya veterano denominado ‘Leyendas de tradición oral’ que promueve desde hace años el Instituto Castellano y Leonés de la Lengua.

El público pudo escuchar con atención cómo este prestigioso investigador aportaba pistas de la relación latente que guardan muchas populares leyendas urbanas presentes en todas las culturas con las actuales ‘fake-news’ o noticias falsas, que realmente tienen poco de actuales.

En una intervención que tituló ‘Leyendas y rumores contemporáneos: de los viejos mitos a las fake-news’, Díaz Viana aportó al público salmantino su visión de la relación estrecha que guardan muchas noticias falsas con muchas de las leyendas urbanas, enraizadas en muchas ocasiones en la cultura popular de distintos países y que, en ocasiones, llegan a tener siglos de antigüedad.  

Profesor de investigación de Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) e investigador del Instituto de Estudios Europeos, Díaz Viana conoce muy bien este terreno de la transmisión oral. En su breve estancia en la capital salmantina tuvo tiempo para recordar el origen de muchas leyendas urbanas presentes en numerosas culturas y países como la popular de la ‘chica de la curva’, historia que en parecidos términos ya era conocida en el siglo XVI en Inglaterra; o el de los envenenadores de caramelos o calcomanías, ubicados en las proximidades de los colegios, o el de la ‘rusa mutante’, originada en la central de Chernobil, mujer que acaba transformada en una suerte de vampiro urbano, enlazando de esta forma con un mito tan antiguo en la historia y en la cultura como es el del vampiro.

Díaz Viana apuntó que las nuevas preocupaciones constituyen los resortes capaces de  reavivar muchas viejas historias y añadió también que uno de los miedos más comunes de la sociedad pasa por la posibilidad –aunque sea remota- de que los rumores y leyendas puedan tener visos de convertirse en realidad. Incluso, llegó a apuntar también que el denominador común de cualquier leyenda es que acaba teniendo un anclaje, aunque sea mínimo, con la realidad. Se acordó igualmente de como muchas las leyendas tienen a roedores como protagonistas, como es la de los topillos que dejan caer en paracaídas sobre los campos. “Son animales que siempre encarnan y simbolizan el terror; de hecho la rata está desde la Edad Media en muchas ‘fake-news’”, apuntó.

Sin embargo, los miedos actuales de la sociedad llegan en otra dirección. En la actualidad, el miedo a la novedad, las innovaciones y los cambios bruscos derivados de las invenciones que tienen relación con los avances tecnológicos y su difícil capacidad de asimilación o el recelo ante el descontrol que representa la naturaleza salvaje forman también parte de la nueva relación del hombre con su entorno más próximo.