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Elementos filtrados por fecha: Septiembre 2018

El Palacio de la Isla de Burgos, sede del Instituto Castellano y Leonés de la Lengua, es el escenario elegido para la presentación del libro ‘La prensa en Burgos durante la Guerra Civil’ (Editorial Fragua). Se trata de un trabajo colectivo que ha reunido a nueve periodistas e investigadores de Burgos con la idea de investigar un periodo de la historia desconocido, del que han conseguido extraer información inédita hasta la fecha.


Los periodistas y profesores de la Universidad de Burgos José María Chomón y Clara Sanz han coordinado un equipo de nueve personas, entre periodistas e investigadores, que se han puesto manos a la obra en la difícil tarea de llevar a la luz a un periodo lleno de sombras. La situación de aquellos informadores que estuvieron trabajando en la capital burgalesa durante la conflagración armada y sufrieron en sus carnes la persecución, fueron encarcelado o incluso ejecutados.


Pero el libro no se limita únicamente a la situación en Burgos, sino que va más allá. También se acuerda del destino que tuvieron los periodistas locales que fueron ejecutados finalmente en otras provincias, por uno u otro bando. Incluso, se acerca a la realidad de la profesión y del destino de aquellos informadores que ejercían la profesión en Miranda de Ebro y Aranda de Duero, los principales núcleos de población de la provincia burgalesa.


Los autores han querido ofrecer una relación biográfica de los periodistas que estuvieron y trabajaron en Burgos durante la conflagración armada. Recuerdan que entonces, Burgos fue centro neurálgico del franquismo y recibió también a decenas de periodistas y corresponsales nacionales y extranjeros. Una época en la que el periodismo, por su propia naturaleza, se convirtió en una profesión de riesgo, que tenía que hacer frente al aparato propagandístico impuesto, a las consignas y a la censura.


En esta publicación, de 368 páginas, participan también Miguel Calvo Ibáñez, Patricia Carro Román, Máximo López Vilaboa, Carlota Martínez Saiz, Miguel Moreno Gallo, Isaac Rilova Pérez y Rodolfo Vélez Castrillo.

El Centro Cultural San Agustín del municipio soriano del Burgo de Osma acoge desde el lunes, 10 de septiembre la exposición ‘De la España perdida. Autores del exilio en Papeles de Son Armadans’, organizada por el Instituto Castellano y Leonés de la Lengua y la Diputación de Soria programan en colaboración con el Ayuntamiento burgense. Un proyecto expositivo con el que se rinde homenaje al escritor gallego y Premio Nobel de Literatura Camilo José Cela, coincidiendo con la reciente conmemoración del primer centenario de su nacimiento.


El alcalde de El Burgo de Osma, Jesús Alonso, junto al director de los cursos de verano de la Universidad Santa Catalina, Carmelo Gómez, pudieron conocer de mano del gerente del Instituto Castellano y Leonés de la Lengua, Luis González, la realidad de aquella revista “de literatura y pensamiento”, gestada por Cela desde su residencia de Palma de Mallorca en el lejano 1956 con la idea de promover el reencuentro con los autores españoles que sufrieron en sus carnes el exilio tras la Guerra Civil. ‘Papeles de Son Armadans’ se extendió a lo largo de 23 años a través de 276 números durante 23 años en una publicación que tuvo la particularidad de nacer y crecer en medio del franquismo. Especialmente llamativo resulta que esta revista naciera y creciera durante el franquismo.


El comisario de la exposición, Gonzalo Santonja, considera especialmente significativa la labor de unificación que el autor supo poner en marcha a través de las páginas de esta revista. En las vitrinas de la exposición se puede seguir el rastro que dejan firmas fundamentales de la cultura y las letras españolas como Jorge Guillén, Francisco Ayala, José Bergamín, Corpus Barga, Max Aub, Américo Castro, Rafael Alberti, María Zambrano, Manuel Altolaguirre, Juan Ramón Jiménez, Ramón J. Sender y muchos otros escritores del momento.


Cela recuperó a creadores de la talla de Rafael Alberti y Pablo Picasso cuya imagen también preside la exposición. En definitiva, una oportunidad para acercarse a uno de los fenómenos editoriales más significativos, especialmente por surgir en un momento social especialmente convulso.


La exposición da un nuevo paso en su recorrido por tierras castellanoleonesas. Inaugurada en 2016 en el Palacio de la Isla de Burgos, sede de la Fundación Instituto Castellano y Leonés de la Lengua, ha mantenido una itinerancia que la ha llevado a recorrer también la capital soriana y Cebreros (Ávila) -municipio especialmente ligado a Cela, donde residió en varias etapas de su vida y donde escribió parte de su obra literaria más reconocida.


Precisamente, Camilo José Cela Conde, hijo del escritor, y Jorge Cela Trulock, su hermano, tuvieron la oportunidad de conocer y valorar este montaje expositivo en el Museo Adolfo Suárez y la Transición del municipio abulense. Una exposición, en cualquier caso, que representa una mirada atrás al tiempo que permite conocer una publicación cargada de historia.

El músico Tomás Luis de Victoria sirvió de fuente de inspiración para la creación hace ahora siete años de ‘Avulensis’, festival internacional dedicado a la música antigua que se ha convertido poco a poco en una cita obligada en la agenda cultural de agosto de la capital abulense. Este encuentro, creado en 2012 con el objetivo de reivindicar y disfrutar la obra del polifonista abulense, ha querido siempre aunar la música con el patrimonio de la ciudad. Compositor polifonista del Renacimiento, sacerdote, maestro de capilla, el músico abulense está considerado uno de los compositores más relevantes del siglo XVI, y su influencia, en el inminente barroco, se extiende en el tiempo hasta el siglo XX.

El Ayuntamiento de Ávila y la Junta de Castilla y León están detrás de este certamen, que reúne todos los años en distintos escenarios de la ciudad a lo más selecto de esta música, y que un año más ha vuelto a entusiasmar a los amantes del género. Entre el 23 y el 28 de agosto, tuvo lugar esta cita, en la que se quiso dar a la mujer un marcado protagonismo, en un encuentro dotado también de un carácter especialmente didáctico. ‘Silva de Sirenas’ fue el lema de esta séptima convocatoria, recordando así al libro del mismo título que firmó el compositor y vihuelista del siglo XVI Enríquez de Valderrábano.

Las distintas citas del programa del festival tuvieron varios escenarios en su cita con el público como el Auditorio Municipal San Francisco, el Real Monasterio de Santo Tomás, el Palacio de Caprotti y la Dehesa de la Serna, lugares señeros de la ciudad. Además, en esta ocasión los organizadores quisieron dejar claro en la presentación del programa que esta cita con la música y la cultura contaba con el sello del Patrimonio Cultural de la Unesco.

En esta ocasión, la inauguración contó a cargo del grupo checo Tiburtina Ensemble, especializado en la interpretación del canto gregoriano, la polifonía medieval y la música contemporánea. Dirigido por Barbora Kabatkova, y con la interpretación de la soprano especializada en música antigua Hana Blažíková, este grupo polifónico ofreció un recital con las ‘Visiones musicales’ de Hildegard von Bingen’ -la conocida como Sibila del Rin-, junto a obras dedicadas a la Virgen, tanto de códices medievales como de autores del Renacimiento, en un concierto que encontró el respaldo y la complicidad del público en el Auditorio San Francisco. ‘Ego sun homo’ fue el título del concierto que ofrecieron nueve voces femeninas.

En calidad de grupo residente, también asumió directamente la vertiente formativa del festival e impartió las clases magistrales de stvdium. Así, acudieron 40 alumnos procedentes de las agrupaciones vocales Antica, Enchiriadis, Salix Cantor y Etiam Tam. De esta forma, el grupo checo asumió la vertiente formativa del festival: las clases magistrales de Stvdium, celebradas entre el 24 y el 27 de agosto y que culminaron son su participación en el cartel oficial con el concierto titulado ‘Lumen Hispaniae’.

El festival se fijó también en esta ocasión en los más pequeños y se programó un taller, ‘Seises’, para niños de 9 y 12 años en una propuesta con la que se quiso recordar a aquellos ‘niños cantorcicos’ que, como el propio Tomás Luis de Victoria, iluminaban con sus voces las celebraciones litúrgicas de la catedral abulense’. ‘Avulensis’ se ha consolidado en sus siete ediciones en una cita obligada para todos los amantes de la música antigua. Un encuentro que, sin duda, está llamado a crecer año tras año.