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Elementos filtrados por fecha: Abril 2019
Viernes, 26 Abril 2019 11:05

EL LUNFARDO, LA JERGA DEL VESRE

El lunfardo es una jerga, una manera de hablar diferente, que surge a finales del siglo XIX en Buenos Aires. Desde sus inicios se la ha relacionado con los bajos fondos, las clases bajas, pero su difusión, a través del tango y más adelante el rock argentino, ha hecho que el lunfardo se extienda por todas las clases sociales y muchos de sus términos se consideren una parte más del habla coloquial de la zona rioplatense.

Concretamente, Óscar Conde, ensayista y poeta argentino, define el lunfardo como un vocabulario integrado por palabras y expresiones de diverso origen, utilizadas en alternancia con las del español estándar y difundido en todas las capas sociales y centros urbanos de Argentina. Así, este argot se nutre de las distintas aportaciones lingüísticas que los inmigrantes italianos (laburo: trabajo, bacán: genial) y españoles (trucho: falso, curro: estafa, timo) iban haciendo a medida que se asentaban en Buenos Aires. Pero el lunfardo, cuyo significado es “ladrón”, también se nutre de otros idiomas como el francés (marote: cabezón, cana: cárcel), el brasileño (vichar: vigilar, quilombo: lío), el inglés (jalai: persona adinerada; cafisho: proxeneta), el quechua o el guaraní (guacho: pícaro, pucho: cigarrillo), lo que le da una dimensión léxica muy rica.

¿Por qué surge el lunfardo? La respuesta no es sencilla, pero lo más seguro es que apareciera como una necesidad de aquella nueva masa de inmigrantes que vivía en un entorno determinado y que, para poder referirse a lo prohibido, a todo aquello que estuviera relacionado con la delincuencia y el sexo, usaba su propio código alejado de las influencias del poder (la policía, el gobierno, etc.).

Jugar con las palabras, darles la vuelta, unirlas, separarlas, cambiar su significado, ser creativo con ellas es lo que va dando forma a esta jerga tan particular; por eso usan numerosas estrategias morfosintácticas para cambiarlas. Estas son algunas de las más utilizadas:

  • Derivación de palabras: partiendo de un sustantivo, por ejemplo: muro; crean amurar, amurado, que se refiere a todo aquel que se encuentra entre muros, en la cárcel. Aunque más adelante pasó a significar enamorado.
  • Apócope o aféresis: estas dos estrategias consisten en la eliminación de sonidos al final o al principio de una palabra respectivamente. Además también pueden combinarse y dar lugar a ejemplos como estos:

Mina > aféresis de femmina y menina. Mujer.

Tano > napolitano. Un gentilicio que al principio sirvió para referirse a los italianos, más adelante extendió su significado para nombrar también a los argentinos y actualmente se usa como tratamiento cariñoso.

Faso> fazzoleto, en italiano significa pañuelo, pero en lunfardo sirve para designar a todo tipo de cigarrillos.

  • Vesre: modalidad que consiste en cambiar el orden de las sílabas o letras de una palabra — Vesre>revés — y que da lugar a términos como estos:

Gotán > tango

Ortiba > batidor. Soplón. Aunque actualmente los adolescentes argentinos lo utilizan para designar a aquella persona que echa los planes abajo.

Sarpar > pasar. Como verbo significa estafar. Como adjetivo, “ser un sarpado”, significa “ser un atrevido”.

Langa > galán.

Mionca > camión.

Macuma > mucama.

 Yoruga > uruguayo

Ésta es sólo una mínima descripción del lunfardo, muchos estudiosos se han acercado a él y consideran que puede llegar a tener casi 10.000 términos repartidos entre vocablos y locuciones. Es fascinante cómo una pequeña jerga que comenzó a desarrollarse en los ambientes marginales se ha convertido en algo mucho más grande que forma parte indisoluble de la cultura argentina.

Viernes, 12 Abril 2019 10:42

‘Guay’, una expresión viajera

Dicen que viajar cambia a las personas, cambia nuestra manera de ver la vida y también la forma en que nos relacionamos con el mundo; por eso nos entusiasma conocer nuevos lugares, porque nos hace evolucionar y crecer. Pero no somos los únicos a los que les pasan estas cosas, las palabras también viajan, viajan en el tiempo y cambian; algunas más, otras menos, pero a todas les influye el paso del tiempo y todas crecen y alimentan su significado.


“Guay” es una de esas palabras viajeras. Pertenece a la jerga juvenil, y actualmente significa que algo es bueno, que algo está bien. Parece una expresión relativamente reciente, pero lleva desde los años 80 — desde que la movida madrileña lo pusiera de moda — formando parte del vocabulario de los más jóvenes.

Pero no siempre ha sido así.
“Guay” ya aparece en poemas del s. XIII como una muestra de lamento, y “¡guay de mí!” se convirtió en una de las expresiones más utilizadas entre los poetas del s. XV que lo usaban habitualmente para dar énfasis a sus sentimientos más amargos. Por eso, si la buscamos en la RAE, la primera acepción indica que es una interjección de lamento usada en poesía con un significado similar a “ay”.


¿De dónde surge? Pues parece ser que es una onomatopeya a la que acudían tanto los germanos que hablaban gótico en la Edad Media para quejarse cuando algo les hacía daño — “wái” se les oía decir —, como los árabes que vivían en la península ibérica y se lamentaban cuando su dolor se hacía casi insoportable — “¡wáy!” suspiraban —. Sea cual sea su origen, los escritores castellanos  la hicieron suya y comenzaron a usarla en sus poemas. La expresión se pone de moda y durante los siglos XV y XVI aparece habitualmente, incluso Cervantes la utiliza en el Quijote y la pone en boca de Sancho, cuando dice: “envíanos ya al sin par Clavileño, para que nuestra desdicha se acabe; que si entra en calor y estas barbas duran, ¡guay de nuestra ventura!”. No se detiene, sigue viajando por los s. XVIII y XIX, pero no con tanto éxito como antes.Cada vez aparece menos en los textos y su significado de lamento se va aletargando. A veces surge como una expresión de sorpresa — “¡Guay! Aquí está” — pero no de manera habitual.

 

Aún así, de repente ¡hay un chispazo!, a mediados del s. XIX, aparece recogida en los versos de una zarzuela con el significado actual de estupendo. Era habitual que en las zarzuelas aparecieran expresiones del habla coloquial que no solían quedar reflejadas en los textos de escritores cultos, así que… quizá, “guay”, a medida que iba viajando por la lengua española, iba cambiando su significado, poco a poco, escondida en lugares que es muy difícil rastrear, pero que, inevitablemente, ha dejando su huella en el habla actual.

Expresiones más utilizadas en la jerga española

La jerga es una modalidad especial de un determinado grupo social o profesional cuyos hablantes utilizan en calidad de miembros pertenecientes a ese grupo. La jerga siempre es muy difícil de entender. El vocabulario de la jerga de cada grupo se actualiza constantemente; si no puedes entender bien el significado, será una tarea dura para ti comunicar con ese grupo concreto. A continuación, voy a citar algunos ejemplos de la jerga de los jóvenes.


1. Latigazo de la indiferencia
Pongámonos en una situación. Un chico está en un bar tratando de convencer a una chica de que es un tipo magnífico, digno de ser besado por ella. Pero después de intentarlo de mil maneras posibles se da cuenta de que le ha hecho caso omiso. A ese chaval le acaban de dar un “latigazo de la indiferencia”.


2. Ser un agonías/ ser un ansias
La forma plural de agonía significa una persona apocada y pesimista. Ansia significa congoja o fatiga que causa en el cuerpo inquietud o agitación violenta. Pues “ser un agonías/ser un ansias” se refiere a una persona pusilánime, asustadiza o impaciente.


3. Trol de fango
Alguien realmente feo. Vamos, que no hay arreglo.


4. Ser un “mal queda”
“Quedamos en vernos a las siete a la puerta del cine.” Aquí utilizamos “quedar” para concertar una cita. Pues, mal quedas se refieren al caso de las personas que prometen en exceso y finalmente no cumplen ni una de sus palabras.


5. Quinqui
“Quinqui” es una palabra admitida por la RAE, su forma correcta a la hora de escribirla sería quinqui, y designa a estas personas que pertenecen a un grupo social marginado por su forma de vida. Pero hoy en día relacionamos la palabra “quinqui” con delincuencia y personajes barriobajeros que se dedican al trapicheo, que provocan repulsión social pro su conducta.


6. Este es aceite de oliva
Todos los pueblos mediterráneos antiguos reivindican, cada uno para sus dioses, el descubrimiento y el empleo del olivo. Tiene connotaciones que expresan los mejores símbolos: paz, fecundidad, fuerza, victoria, gloria e incluso la purificación y lo sagrado. Pues ahora esta frase expresa los sentimientos positivos. Para una chica de 19 años eso significa “cuando algo o alguien es o está muy bueno”. Y añade: “Por ejemplo, mi novio.”


7. Hacer la cobra
Estás a punto de lanzarte, todas las señales indican que es el momento adecuado, cierras los ojos, juntas los labios y acercas suavemente tu boca a su boca esperando un beso... pero no. Él o ella se aparta asustado haciendo un movimieto oscilante hacia atrás. Eso es hacer una cobra, percibir cómo el otro se acerca peligrosamente a darte un beso que tú no quieres recibir y, rápido como una serpiente, oscilas hacia atrás esquivandolo con más o menos sutileza.